27 – Diario de Gabriel. Capítulo 8

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CAPÍTULO 8 – Prisión de San Pedro de Cardeña, Burgos. Del 19 de noviembre de 1938 al 26 de abril de 1939.

Gabriel Lashayas Martínez, se incorporó al Batallón Rosa Luxemburgo el 16 de octubre de 1936. El 2 de septiembre de 1937, tras la caída de Santander, se entrega en la Plaza de toros de Santander, donde estará dos meses y medio; después será trasladado a Bilbao, donde pasará más de once meses en la prisión del Colegio Escolapios de Bilbao y casi un mes en el Campo de concentración de prisioneros de Deusto, donde recibe la comunicación de la sentencia de su Consejo de Guerra. A pesar de haber sido sobreseída su causa, el 19 de noviembre de 1.938 es trasladado a Burgos, a la prisión del Monasterio de San Pedro de Cardeña.

SAN PEDRO DE CARDEÑA

Diario de Gabriel.Capítulo 8 en pdf

19 de noviembre de 1.938

¡Qué lejos estaba de pensar ayer que mi salida estaba tan cerca! Ya, Aurori, no podré verte como tenía pensado. Esta noche me he despedido de la tienda. Después de cenar, os he puesto el telegrama que os pondrá tristes. Preparo las herramientas y la ropa. Dan las doce de la noche; repaso las cuentas.

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Con el amanecer del nuevo día, caminaremos hacia los picachos de San Pedro de Cardeña (1) adonde llevaré saludos a los futuros amigos y el dolor de separarme de vosotras, aun cuando sea por poco tiempo.

(1) San Pedro de Cardeña, Burgos. Era un antiguo monasterio habilitado como prisión franquista a partir de 1937. Está situado a unos diez kilómetros de Burgos, es monumento histórico-artístico y en la actualidad es convento de monjes trapenses.

20 de noviembre de 1.938

El viaje a San Pedro. A las 10:30 el tren sale de Bilbao. El viaje lo hacemos unos quince, con dos parejas de guardias. El paso por las estaciones hacina pensamientos en mi memoria. Después de comer, siento un mareo que me dura una hora.

A las 15:30 llegamos a Burgos. En la sala de espera estamos hasta las 20:30. La hija de Pisón me reconoce cuando venía de Cardeña de ver al hijo de Machina. Os envío recuerdos como siempre que me es fácil hacerlo. A las 22:00 llegamos al campo, nos llevan a la sala 12 y a dormir.

1 de noviembre de 1.938

El día es lluvioso y me dedico a saludar a los pocos amigos que hay, pues los últimos ya han marchado. Este convento es un viejo edificio donde al paso de los años de guerra han desfilado millares de españoles y cientos de extranjeros (2). En la planta baja, a la izquierda, dejo noche tras noche una estela de suspiros pensando en vuestros sufrimientos.

(2) Prisioneros internacionales en San Pedro de Cardeña: por esas fechas, había unos 700 presos internacionales en San Pedro de Cardeña frente a los 2.000 españoles. Gabriel así lo indica también más adelante, y añade que eran de 13 nacionalidades. Bob Doyle, voluntario irlandés en el ejército republicano, prisionero en San Pedro de Cardeña, nos cuenta en sus memorias, detalles espeluznantes de cómo eran tratados especialmente este grupo de prisioneros extranjeros, aunque no debía diferir mucho del trato dado a los españoles: “Cuando bajábamos los dos pisos de la escalera, nos encontrábamos a Sticky [apodo que dieron a uno de los guardias con especial afición a golpear con su porra a cualquier preso que pasara por delante de él] y a sus hombres, apostados para apalearnos según salíamos del edificio. Cuando al final del día volvíamos a las habitaciones, se repetía la misma escena […] Teníamos que comer de pie, formando una sola fila […] El calabozo estaba situado en la planta baja, carecía de ventanas y era el lugar donde tenían alojados a los prisioneros alemanes[…] El obispo de Burgos, en un discurso a los presos dirigiéndose a los españoles, decía señalando a los internacionales: ¡Españoles! ¡Mirad eso! ¡Son la hez de la tierra! De esta manera trataban de romper los lazos que nos unían con los presos españoles […]

 22 de noviembre de 1.938

La mañana la he pasado en la huerta arreglando un camino y respirando el aire sano, que falta me hacía. Por la tarde, después de comer, lavo un pañuelo y vuelvo a escribir la tarjeta y estas líneas. Ya te escribiré alguna carta, como las muchas que te llevo escritas. Ya me hago a ser fuerte ante el porvenir que el destino me tenga reservado. Lo sabré sobrellevar, pues vivo expresamente para vosotras.

 23 de noviembre de 1.938

Con los internacionales. Muy de mañana recibo las herramientas y me incorporo a la barbería, de donde salimos once para servir a los internacionales. Sin hablar apenas, hago liquidación del día con 45 servicios y la correspondiente tarjeta que te escribo con la nueva de mi colocación.

26 de noviembre de 1.938

Reaparece el frío. Hoy el frío hace su aparición en calidad y cantidad. Yo no lo siento apenas; parece que haya vivido siempre en esta sierra cercana a la capital de Burgos.

En el cuarto destinado a la barbería, estamos alternando el trabajo con la tertulia, única forma de pasar el rato algo distraídos, aunque no por eso mi pensamiento está ausente de vosotras. Hoy os escribo a vosotras y al padre, dos tarjetas para teneros contentas.

27 de noviembre de 1.938

La posición geográfica del convento. Es domingo. Algunas lágrimas dejan lanzar la tristeza del día (3).  Son las ocho de la mañana y la sopa de ajo ya la he tomado con buen apetito; y ahora, desde la ventana, me dedico a extender la vista al exterior.

A unos 200 metros, por los cuatro puntos cardinales del convento, nos cercan pequeñas montañas. Al otro lado ignoro lo que existe. La carretera que parte para la capital, también tiene que empinarse hacia el montículo para luego, cual culebra, adentrarse en la capital de Burgos. El pensamiento va en la dirección de esta, la que un día me verá partir. Entre tanto, aquí seguiré acompañando mi tristeza a la de estos árboles desnudos por la crueldad de los meses.

Así pasan los domingos…

(3) Creo que es la tercera vez que Gabriel menciona haber llorado, pero esta vez es en soledad, no por la emoción de un encuentro familiar.

 26 de noviembre de 1.938

En las postrimerías del mes. Son las seis del nuevo día cuando me levanto para ir al retrete, porque luego es una cosa lamentable el tener que ir a él. La mañana es fresca como el tiempo lo requiere. El campo tiene un pequeño manto de escarcha, que es lo que hace creer que se espera el invierno, pues ya sabemos que a ningún invierno se lo comen los lobos. En una lata me lavo la cara. Es la tercera vez que lo hago desde que estoy aquí (4).

(4) La lata: les servían la comida en una lata que conservaban para ello. Ante la falta de agua, sobre todo en verano de 1938, que debió haber una gran sequía, era normal usarla como dice Gabriel, para coger un poco de agua y lavarse la cara; pero lo que es peor, muchas veces también tenían que utilizarla para hacer sus necesidades, ante la falta de urinarios suficientes para el número de presos que había, cosa que Gabriel no menciona, pero sí otros prisioneros en sus memorias.

30 de noviembre de 1.938

San Andrés. Con un amanecer frío termina el mes de los santos. Y por primera vez tengo que lavarme la ropa. Después de un rato de intenso frío, dejo jabonada la muda y unas horas más tarde voy al lavadero a terminar el trabajo. La he dejado lo mismo que Antonia en casa.

Entre tanto, en la sala, he sido nombrado para un batallón de trabajadores (5). ¿Me reservará el destino un buen sitio, en mi futura salida de San Pedro de Cardeña?

(5) Casi con seguridad, se trata de obras de reparación del propio convento, que estaba en lamentables condiciones en 1937, que fueron llevadas a cabo por los presos del campo de San Pedro de Cardeña.

 1 de diciembre de 1.938

Vivir para comer y comer para vivir. Verdaderamente, la única misión que tenemos que cumplir es la de satisfacer el estómago. Pero que se da el caso de formar para él una hora antes; es algo así como creer que estos seres viven para comer. Todo lo contrario que yo, que como para vivir, porque vivo para vosotras. Claro está, que todas estas preocupaciones son [originadas por] la escasez de rancho; y el clima, que es el mejor reconstituyente para abrir el apetito.

2 de diciembre de 1.938

Misión delicada esta. Cuando algún día veáis el repaso que acabo de hacer en los calcetines de lana que tus lindas manos tejieron no hace mucho, os reiréis de lo lindo, pero lo esencial es que no se agrandan los agujeros, pues sería tanto como quedarme sin ellos. Ya de noche llega a mis manos tu primera carta, a la cual daré amplia contestación mañana.

8 de diciembre de 1.938

Cómo nacen y mueren los días.

“¿Qué tendrá la luz del día

que siendo la misma siempre

por las mañanas alegra

y por las tardes entristece?”

Esta es una poesía que hace años leí y que siempre creí que era verdad. Pero hoy, después de ver cómo nacen y mueren los días en este apartado rincón, lo dudo.

Al dar las 6:30 la mayoría de las veces es como si regresara de otro mundo. Me visto, abro la maleta, cojo el pan y el chocolate con un apetito siempre regular y enseguida a coger el cazo de sopa de ajo. Luego salgo al cuarto donde afeitamos. Desde que estoy aquí, raro es el día en que el agua moja mis mejillas. A todo se acostumbra uno (6) .

La mañana la he pasado afeitando a los 700 internacionales que de trece naciones hay en cuatro salas aparte. Viven cual seres despreciables. La vida de algunos es oscura. Otros parecen idealistas. Los menos, son los que se asean. El equipo de la mayoría es lo puesto y además viejo y mugriento. Venden todo con tal de tener tabaco. A dos de ellos les regalo dos cajetillas y a otro le compro un interior [camiseta interior] por dos pesetas.

Se da el caso de quitarles los cigarros a los compañeros mientras les están afeitando. Unos blasfeman contra la guerra, otros murmuran… “Compañía de acero cantando a la guerra van…” (7)

Entre tanto, la hora avanza. El día, como los anteriores, sigue lluvioso.

(6) Apenas se aseaban, y Gabriel lo dice con resignación.
(7) “Compañía de acero”: fue una canción popular entre las milicias republicanas, sobre todo en Madrid.

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[Vista aérea de San Pedro de Cardeña]

¡Las Compañías de Acero,
cantando a la muerte van!
¡Su fuerza es mucha
y van a la lucha por la libertad!
En el crisol de ese acero
se funden ardientemente
el guerrillero, el obrero,
el proletario valiente
y el invicto capitán,
y el invicto capitán!...
¡Los milicianos de acero
salvaran al mundo entero,
pues, ante el plomo certero
dicen al mundo: "Si muero,
mis hijos se salvarán"!
¡Mis hijos se salvarán!
¡Las Compañías de Acero,
cantando a la muerte van!
Su temple es duro,
seguro y valiente
el ademán!
¡Las Compañías de Acero,
cantando a la muerte van!
¡Las Compañías de acero
forjadas de acero están
y triunfarán!

Después de comer, repaso los periódicos y hasta las 4:30 seguimos afeitando. Luego, cojo la ropa y la jabono. Casi estoy seguro de que la estropearé más frotando que vosotras con todo el trabajo.

Después de cenar, subo como de costumbre donde Jesús Irazola (8). La charla de esta noche ha estado dedicada a los hogares rotos por designio de la miseria más que por el vicio.

A punto de tocar silencio (9), vuelvo a mi sala donde tiendo mi “cama” para entregarme a vuestro recuerdo. Pienso en todo, y sobre mi manta se agolpan los pensamientos. La felicidad que me espera en un futuro que creo próximo (y alguna vez he de acertar), es lo que más ocupa mi pensamiento en esta mil veces nombrada soledad.

Y así nacen, y así mueren, días y días. Sin ver un átomo de luz que me haga distinguir entre la luz del naciente y la luz del poniente. Y así, se da el caso de no distinguir la categoría del día.

(8) Jesús Irazola, es el carnicero de Ortuella, tal como dice Gabriel más adelante.
(9) “Toque de silencio”: toque militar que ordena guardar silencio, normalmente a una hora determinada de la noche, pero también es muy recurrente en funerales militares.

10 de diciembre de 1.938

Unas horas de tristeza. El invierno está haciendo de las suyas. Esto ya es lo bastante para sentirse triste, y más si nos paramos a examinar el punto tan estratégico en que estoy. Al atardecer tengo que abandonar la sala 12, y como no me dejaron sacar la colchoneta, me encuentro en el trance de tenerme que acoger a la caridad de un amigo. Esto hace que me entristezca un poco, pues en 80 centímetros hemos de dormir dos. Esto es corriente, pero en mí, que reconozco que he sido mimado siempre por la suerte, hace un efecto lastimoso.

11 de diciembre de 1.938

La tristeza desaparece. Es domingo. Un domingo como aquellos que pasé la tarde cosiendo a vuestro lado y sintiendo el azote de la lluvia sobre los ventanales.

Entre los que marchan para Haro (10) está un compañero barbero que me cede su colchoneta. Esto, y el comunicarme que ya no salgo con la expedición, hace que desaparezca la tristeza que por primera vez se había acercado a mí.

Son las nueve, y los copos de nieve caen como jamás los vi caer.

(10) Según una investigación del historiador logroñés David Rojo del Río, en Haro hubo un campo de concentración, situado en una antigua fábrica de encurtidos. Existieron en la provincia de Logroño una docena de "lugares habilitados" como cárceles, además de la Prisión Provincial. Los lugares donde se acumularon más presos fueron "La Industrial" (antes y hoy centro de enseñanza secundaria) y el "Frontón Beti-Jai". También se agolpan presos en las cárceles habilitadas en Haro y Alfaro.

InviernoSanPedrodeCardeña

SEGUNDAS NAVIDADES EN PRISIÓN.

12 de diciembre de 1.938

Canción de cuna. Dos novelas he leído en un rato de buen humor, y una ha dejado en mí el recuerdo de que “no besase la monja a la niña que les habían regalado, porque estaba mala” y “a las niñas no se las besa hasta que no se las bautiza”. Y esto me recuerda a Aurorita (11).

(11) Le recuerda a Aurorita, que no fue bautizada cuando nació.

AureliayAurorita

[Aurelia y Aurorita, dos o tres años antes de la Guerra Civil]

13 de diciembre de 1.938

Viaje aplazado. Hoy, trece y martes, hubiera sido equipado como soldado (12) de no ser porque, al ser barbero al servicio del campo, me he acogido al favor que se nos hace de quedarnos. Durante el día he realizado sesenta servicios.

 La satisfacción de no salir a pasar calamidades en el batallón de trabajadores y el llegar a mis manos vuestra cariñosa carta del día 9, hace que piense que la felicidad que me espera a vuestro lado no va a llegar nunca. Pero sí llegará, y los millares de besos que deposito en la sortija y en la fotografía que tengo en la cartera, serán realidad en vuestras mejillas y vuestros labios. Es cosa de paciencia.

(12) Incorporación de los presos republicanos en batallones nacionales: Gabriel estuvo a punto de ser incorporado a algún batallón de las filas nacionales, como podía suceder cuando consideraban a los presos “redimidos” o porque precisaran nuevas incorporaciones y a los presos se les incluía normalmente en batallones disciplinarios, que solían situarse en primera línea de fuego.

14 de diciembre de 1.938

Otra vez los 115 servicios. Allá al final de septiembre del año pasado, llegaba a cortar el pelo en la plaza de toros de Santander a 115 prisioneros. Hoy, al cabo de 14 meses de cautiverio, vuelvo a cubrir este número de servicios aquí en este viejo convento de San Pedro de Cardeña. Los 115 de hoy son todos extranjeros; la mayoría, de las brigadas internacionales. Algunos de ellos guardarán amargo recuerdo de nuestra guerra, pues volverán a su país, pero volverán faltos de salud y de alguno de sus miembros (13).

Prisioneros InternacS.Pedro para la prensa

[Prisioneros internacionales de San Pedro de Cardeña, sobre una camioneta para fotografía en prensa. Quizá uno de estos guardiaciviles era “Sticky” que menciona Bob Doyle. En el centro, Austin Skempton, reconocible en la fotografía inferior.

Abajo, prisioneros internacionales saliendo por la vieja puerta de hierro. A la derecha, la puerta de la entrada en la actualidad.]

InternacionalesSanPedroCardena

(13) El trato dado a los prisioneros internacionales: sobre esto, es muy revelador el testimonio de Bob Doyle, internacional de origen irlandés, narrando el trato que en la prisión de San Pedro de Cardeña recibieron los milicianos voluntarios internacionales. Es estremecedor leer detalladamente las palizas a que eran sometidos constantemente, en las actividades cotidianas. Doyle cuenta, cómo, además, les tenían apartados de los presos españoles “para que no les contaminaran con sus ideas”, cómo no les facilitaban ninguna posibilidad de higiene u otros malos tratos sicológicos para mermar su autoestima y se referían a ellos como la escoria humana, incluso ante los otros prisioneros españoles.

17 de diciembre de 1.938

La lacra de los campos de concentración. Todavía no estamos en la temporada de estar a bajo cero, pero los de Levante y Cataluña, dado la miseria que arrastran, se les ve siempre ateridos. Su equipo lo llevan todo puesto. Meses y meses sin quitárselo hace que esté mugriento y despedazado. Estos hombres, sin saber de sus deudos y con esta vida trágica y miserable, son los que llevan a su cargo una gran cruz de sufrimientos.

Esta noche escribo a Aurori para que no se enfade.

18 de diciembre de 1.938

Las 1.516 letras de la tarjeta. Domingo triste este también. Uno más en la enorme cadena. Como el mejor consuelo para mi dolor es vuestro recuerdo, me pongo a escribiros una tarjeta. Tengo en cuenta que os gusta que sea completo y para ello, rayo la cartulina y hago menuda la letra, luego cuento las letras que he escrito y suman 1.516. Contadas las que tiene la que a la misma hora escribías tú, te saco 61 letras más en mi tarjeta que en tu carta.

19 de diciembre de 1.938

¡¡Sacrificio!! Por ti, querida Aurelia, y por ti, querida Aurora, estoy dispuesto a llevar el sacrificio que hace tiempo me tengo impuesto desde el principio de mi calvario.

Ni los 11.222 servicios, ni las 2.558,25 ptas. recibidas, han servido para pensar en gastar lo más mínimo fuera de lo que necesite para el trabajo o para escribiros.

Siempre encontraré frases oportunas para esquivar las dudas que podías tener sobre la veracidad de mis manifestaciones. Un día serán los zapatos de mi Aurora, otro el vestido del día de mi cumpleaños. Y así sucesivamente.

Y un día, cuando ya en paz recordemos quién ha estado con el pensamiento más en tensión, yo, que ante vosotras aparezco cual un sin juicio, ese día me sentiré el hombre más feliz, porque al contaros el sacrificio impuesto sé que seré vuestra admiración y la de los padres. Y hasta entonces firme y fuerte.

21 de diciembre de 1.938

Los primeros fríos. Con la entrada del nuevo invierno, el frío ha hecho su aparición con un palmo de nieve. Gran espectáculo este de la nieve, aunque para los que aquí sufrimos sea un triste sudario. Ahora, y por primera vez, veo las escenas de la cinematografía, que allá por los mejores tiempos de nuestros amores contemplaba, más por satisfacer tus gustos que por lo que en mí despertaba el cine.

Son los primeros copos, y ya es necesario que los hombres salgan con la pala al camino para que la KOSKA [llamaban así a la camioneta que venía con el pan y la prensa] nos traiga el pan nuestro de cada día y las noticias vuestras y del mundo que nos rodea y nos admira.

 24 de diciembre de 1.938

¡Navidad! ¡Qué recuerdos encierra esta palabra! Todos los días son de tristes recuerdos, pero este de hoy es algo sublime; y pensando en otras navidades, en las que con el paso de los años tendremos ocasión de mirar a esta de hoy, es por lo que voy a hacer un detalle del día desde su amanecer:

Han sonado las siete de la mañana. El clarín ordena que se rompa el silencio de la noche y un aire muy frío nos indica que la nieve sigue besando el blanco sudario. Me visto, bajo a la barbería, me lavo, tomo la sopa de ajo y en seguida empieza la ruda tarea.

Desde la ventana domino la carretera que, al alcanzar el final, se pierde para la vista irse en dirección al cielo. Una fila de prisioneros, que van a quitar la nieve para que pueda pasar el auto y una nueva expedición de 150 hombres que han pasado la noche en el camino y que vienen rendidos, me recuerda a las caravanas sobre Siberia. Es un panorama muy simpático.

Después de comer, meto la muda en agua caliente y bajo a los retretes para darla jabón. Cuando estoy en esta faena, la más delicada de todas, pienso en la carta que mañana os escribiré; y contestaré a tu pregunta “que sí me la lavan, aunque me cobran bastante”. ¿No es esto lo más lógico que debo hacer? ¿Qué ventaja iba a tener diciéndote la verdad para hacerte sufrir?

La tarde pasó fugaz. Llegó la hora de la cena, la hora de los recuerdos, y pasáis todos por mi imaginación. A Milla, en la formación, con el plato lleno de alubias y dos huesos, le digo: ceno sin esperar a Núñez (14).

Esa fue la cena de Navidad. Y luego a escribir estas líneas, al final, casi ya a la hora del silencio, con una gran tristeza porque al despertar mañana no estaré en tus brazos, como los años que parecen que no van a volver jamás. Pero sí volverán. Confío en la estrella que me guía desde que nuestros corazones se unieron indisolublemente.

Y entonces, las lágrimas que ya están a punto de secar vuestras pupilas, volverán nuevamente a salir. ¡Ah! Pero no serán lágrimas amargas, porque la hiel del sufrimiento habrá desaparecido. A los días amargos sustituirán los días de felicidad.

(14) Es una triste ironía: cenar sin esperar a Aurelia Núñez, su mujer.

25 de diciembre de 1.938

El final de la noche. Después de terminar de escribir anoche, me dirigía a dormir, pero me senté a la improvisada mesa donde corría el vino y se cantaba alegremente. Todos eran amigos, pero Jesús Irazola, que era el que más alzaba la voz, fue suficiente para que en los últimos momentos le acompañase. Así, no podré decir que no bebí vino y coñac esa noche. Uno me preguntó por qué estaba triste, pues nunca estaba así; yo me disculpé y seguí pensando en vosotras al tiempo que les acompañaba.

Al levantarme he recordado la cama de la madre, donde descansábamos en estas fechas.

Por el día, he escrito la que os prometí, he aclarado la ropa, he charlado con los amigos de Gallarta de los que nos quieren bien y mal, y después a cenar. Los demás barberos han traído un balde de vino y, al compás de unas canciones, han dado buena cuenta. Yo, entre tanto, recordaba el cafetín, el regreso a casa o el dormir donde la madre, ¡con cuánta tristeza!.

30 de diciembre de 1938

El trabajo aumenta. Los días se suceden sin nada de particular. Hoy, he escrito vuestra tarjeta para echarla de forma que, el día primero, como os lo tengo anunciado, salga a alegraros.

Todos los días están llegando parroquianos (15), el trabajo es agobiador. Hoy han llegado 454 de Cáceres. Les llaman “evacuados”, pero son prisioneros de este verano.

Después de cenar, he ido a acompañar a Rodríguez y a Anselmo. Hemos recordado a todos y son grandes las esperanzas de volver a vuestro lado.

(15) “Todos los días están llegando parroquianos”, es decir, ingresan nuevos prisioneros en San Pedro de Cardeña constantemente. Este día, Gabriel indica el gran nivel de estrés que esta gran carga de trabajo le está causando.

 31 de diciembre de 1.938

Así muere el año 1.938. Entre paredes empecé el año y entre paredes y en peores condiciones veo finalizarlo. La cena, como todas, muy triste y más si me pongo a divagar hacia vosotras.

De los dieciséis barberos, once han preparado un cordero y sus correspondientes vinos y postres. Yo no participé porque no podía dejar incumplida la promesa de enviarte veinticinco pesetas para los zapatos y porque quería vivir un rato triste ya que el corazón me decía que vosotras también lo viviríais.

Los compañeros se han divertido. Yo comprendo que nací viejo y lo que encuentro aceptable para ellos no lo encuentro para mí.

Luego, he subido a dormir y he entablado conversación con un amigo que opinaba como yo en lo familiar y ha sido tan agradable el rato, que a las doce nos comíamos unas pasas, como si fueran los granos de uva, para despedir el año.

PRIMER MES DEL NUEVO AÑO

1 de enero de 1.939

Lo que recibiremos de este. Tiempo bueno el de este primer día del nuevo año. De él hemos de esperar días más halagüeños que los del año que ayer se dio sepultura. Él será el que nos devuelva la felicidad truncada al correr el 36,  y con él viviremos la vida soñada durante días y días que se hicieron interminables. Por eso hoy, si estuviera junto a vosotras, al mismo tiempo que os fundiría en un fuerte abrazo, os prometería una felicidad que para muchas la quisieran.

Ahora, aprovechando el descanso del día, voy a escribir una tarjeta muy premeditada y muy romántica, pues no quiero perder el orgullo adquirido.

 Así empieza: “Ya se fue para siempre quien tan amargas me hizo pasar sus 365 jornadas. Ya apareció su sucesor. Aparece, si se quiere, con los mismos defectos, pero la situación ha cambiado”.

Y terminaba: “Sin más, un fuerte abrazo y un apretón de manos para todos los que se hayan hecho acreedor de él, de este a quien nadie olvida desde donde se halle.”

3 de enero de 1.939

Un sudor frío… Siempre puesto el pensamiento en vosotras, hoy he reunido las 25 ptas. que sirvan para alegraros y así la Aurori luzca el día de mañana los zapatos.

Al ir a entregarle el papel al que iba a imponer el giro, un sudor frío ha corrido mi frente. ¡Había perdido las 25 ptas.! ¡Qué disgusto para vosotras!, he pensado. Pero otro prisionero me pregunta qué he perdido, al mismo tiempo que me entregaba el papel. Mi suerte es así.

 4 de enero de 1939

El caso único. Al subir a dormir, me dicen los compañeros, entre los que se encontraba Irazola, el carnicero de Ortuella, que soy el único caso girando dinero a casa. Es mi orgullo, les he contestado. Quiero, ya que no puedo comprarle la muñeca a mi hija, enviarle para que se compre unos zapatos. Además, es demostrarles mi bienestar y siempre se sentirán más tranquilas.

El mes que viene, te remitiré para un vestido como el que el 12 de mayo lucías cuando me visitaste en los Escolapios.

6 de enero de 1.939

Sueños bellos. Muchas noches, me acompañáis en el dulce caminar del sueño, pero alguna vez extraordinaria suelo tener sueños bellos como el de anoche.

Vivir ratos fundidos en un fuerte abrazo, besar tus labios que tan felices me hicieron, pasar ratos que pronto volverán nuevamente, pensar en morir por un momento, es algo que ya se puede llamar sueño bello.

Hoy, día del niño, hemos guardado fiesta por la tarde y por eso lo dedico, primero a lavar la muda y luego a escribir a los barberos de Los Escolapios y a dejar anotado esto que un día repasaré a tus oídos.

7 de enero de 1.939

¡Madre! Esta ha sido la exclamación con la que he roto el sueño de las últimas horas. Ha sido su verdadera imagen personificada. La vi tal y como está en el retrato que me enviaron a los Escolapios. Nunca emoción tan grande sentí. Hace tanto tiempo que no la veía… que al ir con Aurelia y verla, exclamé ¡¡Madre!! al mismo tiempo que iba a abrazarla. Pero ¡Oh, ilusión! Me he despertado y era un sueño.

Este ha sido el texto de la tarjeta enviada a la madre.

10 de enero de 1.939

Los rizos que no dejan crecer. El 10 de noviembre, el 23 y hoy, órdenes superiores han hecho que me corte el pelo. Es la tercera vez en dos meses que me lo corto. ¡Pobres rizos! ¿Cuándo vendrán los días en que nuevamente la brisa juegue con ellos y tú los puedas acariciar? Porque entonces habremos alcanzado la felicidad que hoy anhelamos.

15 de enero de 1939

Perdida o extraviada. Llevas escritas 64 cartas y comoquiera que dices que remites el día 2 una que no he recibido, es la 63ª carta la que durante una semana me ha estado mortificando. Pensamientos diversos se han ido hacinando en mi mente. ¿Llegará un día a mi poder para poder unirla a sus hermanas, para que pueda tomar parte en el libro que con ellas formaré? Y si así no fuera, paciencia, estaría de extraviarse.

Hoy es domingo, un domingo triste porque el tiempo parece que tiene algún presentimiento. O es que a mí me lo parece porque yo también lo estoy.

Son las tres y ahora voy a jabonar la ropa como domingo.

16 de enero de 1.939

El rosario de besos. El 13 de junio de 1.938, al mismo tiempo que juraba no quitarme del dedo el anillo con tu fotografía, en la emocionante carta que aquella tarde os enviaba con el cuadro de todas vosotras, empezó un rosario de besos. Todas las noches, antes de quedar prendido por el sueño, cuento hasta 52 las veces que mis labios se juntan a tu fotografía y pienso en lo dulces que serán los que reciban tus mejillas cuando nuevamente vuelva a vuestro lado (16).

(16) Un rosario de 52 besos: las cincuenta y dos cuentas de su propio rosario de besos, ya que el rosario en realidad lleva 59 cuentas en total (50 + 5 de separación de los misterios + 4 entre la cruz y la medalla).

18 de enero de 1.939

Mi nuevo destino. Hoy, ante la vacante que se ha sucedido en la barbería de la tropa, y valiéndome de las simpatías que tengo con el teniente de Deusto de cuando estuve con ellos, he solicitado dicha plaza, la cual me ha sido concedida. Una prueba más de mi suerte se me ha presentado en mi camino. En la primera carta os comunicaré dicha nueva, aunque no podéis saber el alcance de su mejoría, porque sólo estando a mi lado se puede ver.

21 de enero de 1.939

Mimos y halagos. Hoy he tomado posesión del nuevo destino. Y hoy se puede decir que he comido opíparamente después de muchos meses. Ha sido con los soldados.

Y no solamente ha sido esto, sino que he recibido buenas propinas y buenas palabras. A cambio, yo sabré corresponder con mi proceder. Jamás podré yo señalar a ningún jefe, ya que sólo mimos y halagos tengo que recordar en mis 16 meses de prisionero.

 22 de enero de 1.939

Un domingo completo. Por la mañana, he trabajado alegremente, viendo la vida de cuartel y olvidando por un momento la cárcel. Después de comer bien y repartirnos 3,75 pesetas, he escrito vuestra anhelante carta. Después, he ido a conversar con los amigos y he participado en una chocolatada que han preparado con varias cajas de galletas. Es la primera vez que no acudo a coger la cena. Y para remate del día, al acostarme, recibo de Jesús dos copas de coñac. Un domingo completo. La ropa la lavaré mañana.

24 de enero de 1.939

El hombre que piensa. Estoy en una de las ventanas de los departamentos de la tropa, viendo cómo los prisioneros se atropellan por volver a coger más rancho. Y pienso en mi buena estrella desde que el 16 de octubre de 1.936 os abandoné.

Hoy, mientras estos prisioneros se amontonan para coger el rancho, yo, después de comer hasta cansarme, he lanzado por el retrete un buen plato de comida – guisado- que con qué ansias hubieran devorado aquellos hombres, prisioneros como yo, pero con peor suerte (17).

(17) Gabriel, al acceder a este nuevo destino en la prisión, vive y come igual que el resto de los guardias del cuartel, que como vemos, incluso tienen sobrante de comida.

 25 de enero de 1.939

Tomando el sol. Después de comer, abandono el convento para lavar la ropa en el lavadero. Hecho el consiguiente trabajo, mientras la ropa al sol tira la primera agua, tomo el sol. Un anciano, que ignoro si está con las monjas o es prisionero, se dedica a quemar los palos que encuentra como única distracción. Este anciano me recuerda a mi padre, a quien más de una vez le he visto sumido en la misma tarea.

Ya la tarde empieza a nublarse. Enseguida regresaré al campo, donde ¡con cuánta tristeza veo pasar los días tan alejado de vosotras!

26 de enero de 1.939

Barcelona dominada. A las dos de la tarde, el cornetín del campo hace la llamada general. Toda la tropa y los prisioneros nos dirigimos formados a una de las campas. Cuando llego, el campo semeja al mapa de España. En el centro, las autoridades del campo, un general y el anciano cura de Castillo. Se sacan algunas fotografías con el capitán. El cornetín toca silencio y el teniente capellán, con fuerte y emocionada voz dice:

 “¡Españoles! ¡Nos comunican que, con la toma de la capital de Barcelona, toda Cataluña es incorporada a España!”

El frío es intenso, pero las lágrimas nublan mis ojos de emoción ante aquel acto.

27 de enero de 1.939

Doce horas sobre el suelo. Siempre me levanté al toque de diana, pero desde que tengo mi nuevo destino, son dos horas más las que permanezco en la cama. ¡Doce horas!, queridas mías, sobre una esquelética colchoneta de paja y pensando y soñando en el día en que pueda ser nuevamente el que vele por vuestros sueños y os haga cambiar tanto dolor por un poco de aquella alegría de nuestros buenos tiempos.

29 de enero de 1.939

Aquel cabo de San Marcial. Muy pocos son los que se afeiten conmigo que no me adulen mi trabajo. Hoy. un cabo se ha deshecho en recomendaciones a los demás compañeros para que se afeiten conmigo, y esto delante de mis dos compañeros. Nada me pilla de susto, ya que sé que el que se sirve conmigo una vez, repite siempre que puede. Lo mismo me hacían los internacionales. ¡Y pensar que Hilario (18) una vez fue a Bilbao para cerciorarse que estaba de barbero!  Claro es que todo ha sido obra de mi atrevimiento.

Hoy, como domingo, escribo una tarjeta para el padre (19), pues así, el martes os escribiré para que la recibas el día de mi santo.

(18) Hilario Lashayas, su hermano, que fue a verle a Bilbao (durante la guerra, al cuartel de milicias de Capuchinos o Uribarri).
(19) “El padre”: su suegro, Pedro Núñez, que está en la cárcel de Escolapios de Bilbao (había sido concejal comunista en el Ayuntamiento de Ortuella).

30 de enero de 1939

Cómo finaliza el mes de enero. Han dado las nueve. Me levanto, me lavo, como unas sardinas y voy a afeitar a Jesús a la oficina. En cinco minutos mi capital aumenta en una peseta. Luego, salgo a la huerta con el grupo de orfeonistas, pero como me aburro por desconocer la música, me dedico a recorrer el pequeño cementerio. Cuento sus sepulturas. Son cuarenta y cuatro los que, hasta la fecha, el azar de la guerra hace que no aniden la sublime esperanza del retorno al lado de los suyos. Cinco de ellos son internacionales y el que yacía en la pequeña caseta esperando tierra era italiano (20).

Son las doce. Espero en el interior el toque de fagina (21), y después de comer con el apetito de costumbre, vuelvo a la oficina a pasar el rato.

A las tres, y en compañía de Meabe, vuelvo a la habitación donde realiza los ensayos el grupo. Yo, nuevamente camino solo por los senderos de la huerta con el recuerdo de los días en que nuevamente a vuestro lado sea feliz. En mi imaginación prende la idea de enviaros unas galletas y chocolate para el día de mi santo. El cura, que pasa por mi lado y que es el jefe de correos, me dice que lo prepare, cosa que no tengo hecha por no haber en la cantina. Esperaré.

(20)  Gabriel nos aporta el dato de 45 fallecidos (44 tumbas, más un italiano que está esperando que le den sepultura aún) en la prisión de San Pedro de Cardeña hasta el 30 de enero de 1939. De estos 45, seis son extranjeros, pero solo menciona la nacionalidad italiana de uno de ellos.
(21) Fagina: toque militar para ordenar formar filas.

ÚLTIMOS MESES DE LA GUERRA.

2 de febrero de 1.939

Las galletas y el chocolate. Sé, Aurorita, que eres algo golosa, y como la madre no te va a comprar galletas, quiero que el día de mi santo no te falten, ya que los besos que quisiera darte no me es posible comprarlos. ¡Ya tengo ganas de saber si te han sabido buenas y qué tal llegó el paquete por ferrocarril!

3 de febrero de 1.939

Anselmo López López: ¡Presente! (22).

A las 20:30 me despedí de él como de costumbre, pero a las 23:00 era despertado por Rodríguez con la infausta noticia.

A las 22:30, y con las palabras “ Media vuelta y a resistir”, se extinguía la vida del amigo con quien tantas horas solíamos pasar en este convento.

A las 23:25, con una luna clara y un silencio sepulcral, lo hemos trasladado al cementerio donde mañana recibirá cristiana sepultura.

Yo me encargo de sus ropas y de escribir a su hermano con toda clase de detalles para que lo comunique a su esposa y a su anciana madre.

 ¡Qué triste designio venir a morir a una cárcel, con las ilusiones que teníamos de juntarnos en el pueblo para vivir!

De 10:00 a 12:00 os he escrito y he pasado varias notas a este cuaderno. Después de comer, he dado una vuelta al cementerio donde yacen los restos de Anselmo y de otros muchos. Tengo interés en que le pongan una cruz y pregunté si era necesario abonar algo pues hay uno que no la tiene.

Así, y besando vuestra fotografía como vosotras besaréis la mía, he pasado uno de los días más señalados del año.

(22) Anselmo López López: parece ser un antiguo conocido de Gabriel de la zona de Gallarta-Ortuella. Falleció en San Pedro de Cardeña y fue enterrado allí. No aparece en los listados de fallecidos en los que he consultado.

6 de febrero de 1939

El 32 aniversario. Con las primeras horas de este día de recordatorio, ha llegado vuestra felicitación y la de mis hermanos.

10 de febrero de 1939

Los guantes y el jabón. Con la llegada de los 2.000 de Francia (23), el aspecto de la prisión ha cambiado. Éstos, al contrario que otras expediciones, traen sendas maletas en las que la variación de las cosas aventajará a muchos buenos comercios.

Todos nos sentimos compradores y vendedores. Yo he comprado unos buenos guantes por cuatro pesetas y una pastilla de jabón de olor que, acompañado del cepillo de dientes, hace que me cuide más que en casa. Quiero presentarme a vosotras el día de mañana como cuando os abandoné.

(23) “Los 2.000 de Francia”: otro dato que aporta Gabriel a la Historia, el 10 de febrero de 1.939 llegan al campo de San Pedro 2.000 prisioneros “de Francia”. Se trata de evacuados españoles que huyeron a Francia tras la ocupación de Cataluña sobre todo y son devueltos al ejército franquista por la política francesa ya claramente a favor de Hitler y Franco.

12 de febrero de 1.939

Un domingo como muchos. Fría ha sido la jornada dominguera. Unos minutos he estado en la huerta para oxigenarme y luego a pasear por el interior. Hoy, he comprado un pañuelo y una pluma pues me dan para todo las propinas de mi trabajo.

Después de cenar, he ido a la oficina a esperar vuestra carta. Como, por si no llegaba, ya os había escrito una tarjeta, la he vuelto a sacar del paquete para deciros que el miércoles os escribiría, pues recibía la vuestra escrita el día diez.

14 de febrero de 1.939

Uno de los que mejor vivo. En la carta que con fecha 15 os he escrito en contestación a vuestra recomendación de que gaste algo en comer, os decía que vale más el guisado que me sobra muchos días – y no mentía-  que lo que comáis vosotras. Desde que estoy con la tropa, poco trabajo, buena comida, bastantes propinas y libertad para recibir el aire sano y el cálido sol en el exterior. Puedo decir sin equivocarme que seré uno de los que mejor vivo en el campo.

14-febrero-1939

15 de febrero de 1.939

Cómo se comercia con el pan. Desde que están los que vinieron de Francia, esto es un barrio chino. Se comercia con todo, lo mismo con ropas que con joyas que con el mismo pan. Antes, se solía vender algún panecillo a veinte céntimos, pero hoy se paga hasta una peseta.

Yo, los que me sobran los vendo a cincuenta, pues los soldados también me suelen dar algunos, con lo que consigo aumentar mis ahorros para ayudarte en la penosa tarea de vivir, ya que la salud no te permite trabajar como son tus deseos.

18 de febrero de 1.939

Un padrenuestro por vuestras necesidades. Hoy he acudido al rosario que el padre Tomás hace en presencia de los soldados libres de servicio. Nunca había acudido, pero como persona que le gusta estar a bien con todos, acudí a él.  De los muchos padrenuestros que hemos rezado, uno ha sido por las necesidades de nuestras familias.

Una conferencia y una banda. Anoche, después del diario rosario, nos dio una conferencia científica el médico de la tropa. La conferencia versó sobre las enfermedades y principalmente sobre la tuberculosis. Fue verdaderamente un rato admirable y sustancioso, dado el sitio en que nos encontramos sin las debidas necesidades.

También tengo que anotar como hecho curioso, la llegada de una banda de música completa que a las 10:30 de la mañana ha dado un concierto en el patio de la prisión. Ahora, todos los días, por la mañana, oiremos la dulce melodía de la música que, aunque no por eso mi pensamiento no se aparta de vosotras, sí trae a la mente recuerdos de otros tiempos más felices para nosotros.

19 de febrero de 1.939

Aquella tarjeta Aurelia… Hoy domingo, después de cenar he acudido a la oficina, porque el corazón me decía que como todos los domingos tendría noticas vuestras. Y así ha sido, pero al leer la tarjeta he quedado asombrado. ¡Yo, que te escribo cada tres días y que sabes mi buena situación, que el domingo pasado tu carta me indicaba haber recibido hasta la última de mi santo…!  Tu tarjeta dice textualmente:

 “Querido esposo:

Deseo que te encuentres bien y que me contestes lo antes posible comunicándome tu situación. La nuestra como siempre bien. Esta es tan solo para decirte si estás bien y si estás ahí, me lo comuniques enseguida pues tengo ganas de saber de ti.

Aurori tiene un muñeco que le ha mandado su abuelo, que trabaja en el trapecio y que le gusta mucho.

Ya me dirás en cuanto me escribas, si está ahí Hilario Llorente, pues me dice su madre que hace mucho tiempo que no sabe nada de él.

Sin más, recibe un fuerte abrazo de tu hija y esposa. Hasta la tuya,

Aurelia.”

Como comprenderéis, esta forma de escribir me tuvo preocupado unos días, pues creo que obedecería a algún rumor que en el pueblo se había propalado (24).  

(24) La extraña carta de Aurelia: desde luego, es una carta muy extraña; no parece haber sido escrita por Aurelia, pero si lo es, quizá Aurelia quería decirle algo en clave.

 23 de febrero de 1.939

Más del millar. El romanticismo se puede llevar a todas las cosas. Hoy querida mía, es otro de los días señalados; por lo tanto, no puede faltar en mis memorias el correspondiente apunte.

El día está triste como mi corazón y los copos ya cubren el suelo. Yo sufro en silencio con el recuerdo. Será romántico el amor hacia ti, será puro… será lo que quiera ser, pero con la ausencia de vuestro lado sé que mi sufrimiento es muy hondo.

En tu fotografía deposito más de un millar de besos. Espero que un día pueda nuevamente depositarlos en tus mejillas, porque entonces serás feliz y lo seré yo.

26 de febrero de 1.939

Recuerdos de mi estancia en Barcelona (25). Hoy domingo, en un rato que he estado afeitando a los amigos en el botiquín, ha salido la conversación de cuando estuve en Barcelona, y coincidió que había un señor que era de la Ronda San Antonio.

Me ha contado cómo, frente a la peluquería donde trabajé yo, cayó una bomba y de los que había dentro murieron todos, hasta el dueño. ¿Sería mi amigo y señor Jerónimo?

Luego, he contado el trabajo de la semana y son 20,40 lo que he recibido de mis servicios.

(25) Barcelona: Gabriel estuvo viviendo en Barcelona, y trabajando en una peluquería, donde aprendió el oficio, unos años antes de casarse con Aurelia. Por lo visto, esta peluquería estaba en la Ronda San Antonio y su jefe era un tal Jerónimo, que quizá falleciera en el bombardeo mencionado.

27 de febrero de 1.939

En el umbral del final de la guerra. Ya todo el día de ayer fue origen de comentarios el que la guerra se ha terminado. Los periódicos que tan ansiosamente vengo leyendo, indican poco, pero, efectivamente, algo debe acontecer. A las cinco, me han despertado los cuchicheos de otros compañeros en los que se comentaba la actitud de un teniente que daba gritos de que la guerra se había terminado y de que pronto estaremos en casa. Esto, y mi ya extraordinario optimismo, ha hecho que no haya pegado el sueño. Es algo tan emocionante, que sólo los que se llevan 18 meses en esta situación dejarán de emocionarse.

¡Qué fuerte apretaba los brazos contra mi pecho! Parecía que tenía a mi niña colgada de mi cuello, como dice que hará cuando vuelva. ¡Por fin se van a ver cumplidos nuestros deseos! Ayer, recibí la vuestra en la que con tanto cariño me explicáis vuestros sueños y vuestras desilusiones, pero ya os decía en mi tarjeta del 18 que la guerra se ha terminado y con su fin retornaré a vuestro lado para cumplir con la promesa que os tengo hecha de haceros felices queriéndoos más que antes.

1 de marzo de 1939

Hoy, era necesario, como todas las semanas, que lavara la ropa. He salido a la huerta a lavarla y he pasado un rato de frío sólo comparable al que pasé la primera vez, allá por el mes de diciembre.

Después de comer – la comida sigue buena-  he dado nuevamente una vuelta por la huerta, donde me he lavado la dentadura, pues ahora uso jabón de olor y hasta crema.

Así pasan los días esperando el final del dolor.

3 de marzo de 1939

El pantalón de los 30 reales (26). Sin ánimo de comprar nada, porque lo mejor me parece ayudarte, he adquirido un pantalón que me ha costado, con las 2,50 del sastre por su arreglo, 30 reales. Por este precio me parece que es una ganga, dado lo bueno que es. ¿Cuánto te costará el día de mañana el adquirir uno, y eso si hay? También hoy he puesto en el espejo la fotografía que os hicieron en la puerta donde la madre.

 A las 10 de la noche, salgo de la oficina y se me comunica que las condiciones inglesas para el reconocimiento de Franco son: Gil Robles, Gobierno, Amnistía inmediata y elecciones. La alegría es inmensa pues ya está reconocido (27).

(26) 30 reales= 7.5 pesetas (cada peseta, 4 reales).
(27) El lunes 27 de febrero de 1939, Francia y Reino Unido reconocían al gobierno de Franco en Burgos como el gobierno legítimo de España. Acto seguido, Manuel Azaña dimitirá como presidente de la República y con esto la 2ª República española se extingue.

 5 de marzo de 1939

El marco y el espejo. Domingo. En una tarde triste, dentro de una inmensa soledad, con una tabla y la navajilla, he hecho un cuadro al que voy a pintar de bronce, con lo que espero que quedará muy bien.  

Por la noche, he ido a la oficina en espera de la vuestra que me ha alegrado mucho. Ya he consultado el caso de mi Aurori y en la carta que escriba el día 8 daré el consentimiento (28).

portaretratosmadera

[Portarretratos de bolsillo, con la fotografía de Aurelia, realizado por Gabriel Lashayas en San Pedro de Cardeña con un trozo de madera y una navajita, tal como cuenta Gabriel en la página anterior. Su hija Aurori lo ha conservado durante todos estos años.]

(28) Gabriel va a dar su consentimiento para que bauticen a su hija Aurora.

7 de marzo de 1939

Fuerza y maldad. Era necesario, ante la apremiante llamada vuestra, que diese contestación rápida a si autorizaba o no la celebración del bautismo de Aurori.

He consultado el caso, y dicen que no importa, pero yo he creído conveniente el emplear una carta y ante la fuerza emplear la maldad. No es cosa de que – yo, que llego a vender el pan para enviaros una pequeña ayuda-, os aten de esta forma para que os ayuden un poco ante la falta de recursos. Ellos bien podrán soportarlo y además se salen con la suya.

17 de marzo de 1939

¿El principio del fin o el fin del principio? Hace ya unos días que no escribía, y es que nunca he pasado días de tanta incertidumbre como los presentes.

Los amigos me suelen preguntar por lo que me pasa. Pero lo que me pasa es obra de mi situación. Vivo momentos de incertidumbre porque quisiera saber lo que está vedado saber a otras jerarquías más importantes. Repaso los diarios con gran avidez, y no veo en ellos otra cosa algo que algo así como que existe una gran incógnita ante los momentos graves en que vive el mundo. ¿Será el principio del fin o el fin del principio? (29). Ante esta pregunta, y sin saber cómo serán los días futuros, con esta situación por un lado y por el otro el incesante pensar en vosotras, con el consiguiente sufrimiento moral, hace mayor la tristeza con que veo pasar los días en medio de esta tenebrosidad de horizonte.  Ayer hacía diez años que había nacido la niña de mi buen amigo Tomás y por cierto que lo celebramos bien.

(29) Miedo ante los rumores de que los conflictos que se estaban produciendo en Centroeuropa fueran a conducir a la Segunda Guerra Mundial, que efectivamente, comenzaría el 1 de septiembre de 1939.

21 de marzo de 1.939

Con la primavera… Ha llegado la primera alegría. Todos los de 35 años para adelante han sido llamados y de un momento a otro os visitarán mis amigos (30).

En cuanto a mí, dicen que iremos al cuartel y en ese caso pronto os abrazaré. En la prisión se hacen mil cálculos. Así es la vida en ella, días tristes los más y algunos ratos de gran alegría.

(30) La liberación de presos republicanos: a partir de marzo de 1939, ante la imposibilidad de seguir manteniendo tan ingente cantidad de prisioneros y el inminente fin de la guerra se comenzó a liberar a determinados prisioneros, comenzando por los mayores de 35 años sin penas condenatorias.

22 de marzo de 1.939

Mis mayores gastos. He estado haciendo el balance de lo que poseo y este es el resultado:

  • Unos zapatos…………… …………………………………18,00
  • Unos guantes…………………………………………………4,00 ptas.
  • Dos toalllas…………………………………………………. 4,00 ptas.
  • Cuatro camisetas y tres calzoncillos fuertes…. 22,00 ptas.
  • Dos pañuelos……………………………………………….. 1,00 ptas.
  • Chaqueta…………………………………………….
  • Pantalón……………………………………………..
  • Blusa…………………………………………………
  • Dos pantalones…………………………………………… 12,50 ptas.
  • Calcetines de lana…………………………………
  • Alpargatas…………………………………………..
  • El estuche…………………………………………………… 7, 00 ptas.

                                                                             Total: 78,00 ptas.

 Esto es lo que he adquirido por creerlo de utilidad.

23 de marzo de 1.939

Tu mujer no pasará hambre. En la animada tertulia que se suele entablar diariamente por la noche en la oficina a la que acudo con los soldados, comentando hoy la actitud de algunos que se ven en malos pasos, el cabo cívico dirigiéndose a mí dice:

También al barbero le conozco yo. Es una ardilla que se mete en todos los sitios y guarda bien las perras que saca. Di de veras barbero, ¿a que mandas dinero a casa? No te pongas colorado, que te querrá mucho y no pasará hambre contigo.

Las obras del campo

Muchas y muy útiles son las obras que se van realizando en el campo. Buenos lavaderos, amplias cocinas, soberbios retretes y ahora están en construcción otras compañías donde estuvieron las cocinas. La tarde la he pasado visitando estas obras.

La barbería la han tirado también y desde abajo recordaba el tiempo que pasé en ella.

29 de marzo de 1.939

 Esta fecha con la del 18 de julio de 1.936 son las que en la historia quedarán marcadas como principio y fin de la gran tragedia que ha durado 32 meses y 11 días (31).

Sangre, ruina y lágrimas a raudales han corrido por todos.

Muchas cosas quisiera escribir sobre estas cuartillas, pero la crisis por la que atravieso estos días, me lo impide. Yo quisiera, ya que estas líneas son para recuerdo, complaceros para detallaros todos mis actos fuera de vuestra compañía, pero en este momento la emoción me lo impide, pues viendo que esto está terminado, los momentos son los últimos de nuestra separación, y la alegría de saber que seremos felices nuevamente, es la causa.

29marzo1939-diario

ultimopartedeguerra

(31) Último parte de guerra. Emitido por radio el 1 de abril de 1939, firmado por Franco: "En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales los últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. El generalísimo Franco. Burgos 1 de abril de 1939".

ESPERANDO LA LIBERTAD.

2 de abril de 1939

Tarde del domingo de ramos. Es domingo de ramos. El sonido de la música que toca en la campa, el pasodoble “España cañí”, me trae gratos recuerdos. Esta hora, hora del paseo de los enamorados o de los ancianos, es siempre la que más atormenta.

Ahora, voy a hacer cuentas de la quincena, pues no solamente gano buenas propinas con lo de la navaja, sino también haciendo recados a compañeros que bien me lo pagan. Ochenta y tres pesetas y cinco céntimos son lo que he recaudado. ¡Qué contenta te vas a poner cuando veas el anuncio de los quince duros! Hago cuenta de que estoy en Escolapios, pues comer, como bien, y el saber que te puedo ayudar es mi satisfacción.

Ahora, voy a escribiros dando contestación a la vuestra de hoy para que goces leyendo mi pensamiento a través de las cartas íntimas que constantemente te dirijo.

¡Qué felicidad pensar que muy pronto podremos ser felices y esas tardes domingueras las pasemos oyendo música que recuerde a mis oídos esta soledad, como esta de hoy me recuerda las otras tan lejanas!

3 de abril de 1939

La tarjeta de Anita. Cuando esta noche, al hacer el apartado de las cartas en la oficina, he repasado la tarjeta de Anita, la verdad es que no me pareció bien su escritura y cambiando de opinión la he hecho mil pedazos. Ya escribiré otra cuando cambie de parecer.

6 de abril de 1939

La Comunión pascual. Hoy Jueves Santo he comulgado con la compañía de soldados y he cumplido con Pascua. Me siento tan contento que son muchos los deseos que tengo de leeros estas memorias que os gustarán mucho, pues al mismo tiempo irá acompañado de infinidad de anécdotas.

9 de abril de 1939

Fin de Semana Santa. Con este domingo de gloria, un domingo en el que el trabajo ha sido llevadero y he pasado la tarde recibiendo las dulces caricias de la tarde tan plácida, ha terminado la Semana Santa.  Después de cenar “tres cazos del 12” de alubias (32), pan y medio y unas sardinas, el compañero y yo hemos dado una vuelta por los solitarios senderos de la huerta, comentando la historia del convento. El centinela nos ha dicho que nos retiremos pues los sargentos nos pueden ver. Luego, en la oficina escribo esta nota.

(32)Tres cazos del doce”: se refiere al tamaño del cazo, 12 se refiere a una medida de capacidad que creo que serían onzas; quiere decir que eran cazos grandes, una buena cantidad de alubias.

10 de abril de 1939

¡Pobres amapolas! Este fenómeno, que se da en los pueblos en que llega algún destacamento de fuerza, es en el que debiera fijar su mirada la juventud. Es doloroso que lindas amapolas, vírgenes jovencitas que sueñan con un amor que les sea correspondido, no vean el abismo tan grande al fiarse de hombres que no ven en el acto que cometen un crimen. Yo quisiera escribir algo para mi joven Aurora, pero tengo la confianza de que ella tendrá la suerte de su querida madre.

11 de abril de 1939

Pensando en la tristeza. Los días nacen, viven y mueren sin apenas diferencia, pero algunos ratos, alejándome de la prisión con el otro compañero, charlamos muy en serio del pasado, presente y del futuro. Esta tarde, mirando de la carpintería al espacio, mi pensamiento se entristecía grandemente, porque el día que se iba también era triste y melancólico.

¡Con qué dolor medita uno todos estos ratos en el pasado y más todavía en el porvenir!

12 de abril de 1939

¡Cuánta miseria! Con bastante frecuencia se ve uno la miseria por el cuerpo. La guerra es el mayor factor para ello. Hoy quiero dejar anotado la enorme cantidad que he visto. Había de varias clases, y, en seguida, mudándome de arriba abajo, he desinfectado la ropa.

Sin duda ha sido el haber estado echado en la campa como habré cogido semejante familia. Pero es corriente y nadie se extraña de esto.

 14 de abril de 1939

Descansado. Desde hoy nuevamente disfrutaré del descanso de hace 20 días, pues el compañero ha terminado las inyecciones.

 Esta mañana he hecho 20 servicios y he sacado 5,40 y ya me encargo de encontrar buenos amigos que me ayuden a poder enviaros eso con lo que os ponéis tan contentas.

 Mi única preocupación es cuidarme bien y poder trabajar algún rato por las mañanas.

 15 de abril de 1939

Al borde de la calle. Hoy, después de 18 meses, he sentido que la hora de la liberación se acerca. Una orden de que a los de los 32 [años] cumplidos nos tomasen la filiación así lo atestigua. Días, quizás muy pocos, me quedan de vivir preocupado por vosotras.

 ¡Qué alegría se siente cuando va a convertirse en realidad el sueño de tantas y tantas noches de amargura! Ya pronto podré abrazaros y cumplir la promesa de vivir y haceros felices como son mis deseos.

16 de abril de 1939

Las 2,40 primeras. Ha sido domingo, y los compañeros se han empeñado en preparar un bocadillo para salir a la campa como cosa extraordinaria. Con dolor, por aquello que iba a gastar, pero con alegría en disfrutar de lo que a tantos les está imposibilitado, he gastado las 2,40 primeras pesetas en los 18 meses que llevo trabajando. Una vez es una vez.

16abril1939

17 de abril de 1939

Los primeros baños de sol. Desde el día que salí de la Plaza de Toros de Santander, no había puesto el cuerpo al desnudo al sol hasta hoy, que en una orilla de la huerta y por espacio de una hora he recibido su calor.

¡Si vierais qué vida de verdadero fraile hago, paseando por estos lindos senderos, con solo la preocupación de que llegue la hora de la comida o si algún amigo me llama para afeitarlo!

Y digo “con solo la preocupación”, porque el pensar en vosotras es solo desear que llegue el último momento de los que estamos pasando aquí.

 17 de abril de 1939

¡Más grande que el faraón!

 La alimentación es cada vez más raquítica y el pan ha sufrido otra nueva rebaja, esta vez excesiva, pues es a la mitad. El sobrante de la tropa también ha disminuido. ¿Qué rumbo se va a tomar? Adquirir algo es difícil, aunque no imposible.

 

Por eso, esta tarde que Tomás y Nino han podido adquirir unos huevos, nos hemos improvisado de cocineros. ¡Si nos hubierais visto en nuestro nuevo oficio! ¡Éramos los más grandes del campo, porque disponíamos de dinero y de estas posibilidades solo al alcance de quien, como nosotros, es más grande que el faraón en su trono!

o o O o o

[El 26 de abril de 1939, Gabriel Lashayas Martínez será liberado. Regresará a su casa en Gallarta, Vizcaya, para intentar retomar su vida, después de 892 días (dos años, 5 meses y 12 días) desde que aquel 16 de octubre de 1936 se incorporara a las milicias republicanas en Bilbao, en el Cuartel de Milicias Comunistas, de Capuchinos, Basurto.

De esos 892 días (entre el 16 de septiembre de 1936 y el 26 de abril de 1939), estuvo prisionero 571 días (un año y casi siete meses) en cuatro prisiones de Santander, Vizcaya y Burgos, escribió una media de 35 cartas al año a su mujer y recibió de ella las mismas, intercambiándose noticias regularmente cada diez días, aproximadamente, tres veces al mes, mientras Gabriel escribía su “Diario de Guerra”.] 

milicinosdesfilandoBilbao

[Milicianos de la República desfilando ante la sede del Gobierno Vasco, en octubre de 1936.]

Siguiente entrega del Diario de Gabriel, el 17 de noviembre de 2017: "Epílogo de Gabriel" (escrito en las navidades de 1970). En esta entrega del día 17 también se incluirá un índice de capítulos, una relación de nombres que aparecen en el diario y una relación de la bibliografía consultada para la redacción de las citas a pie de página.

26-Viajando entre la tormenta con cronicasapiedefosa.wordpress.com

VIAJANDO ENTRE LA TORMENTA  y  CRONICASAPIEDEFOSA

He hecho una pausa en la edición del Diario de Gabriel, para escuchar la entrevista que  el programa de radio “Viajando entre la tormenta”, de Radio Guiniguada, Canarias, realizó hace unos días a nuestros compañeros en búsquedas, Crónicas al pie de fosa  https://cronicasapiedefosa.wordpress.com

Os dejo aquí el enlace a la entrevista  que nos envía Jesús Pablo ( darle al botón naranja de la izquierda “REPRODUCIR” ) el 23/10/2017 .

http://www.ivoox.com/player_ej_21633639_4_1.html?c1=ff6600

Y porque me apetece, os dejo también un link a un vídeo de youtube, por si queréis escuchar la canción de Silvio Rodriguez y hacer un poco de karaoke para tomaros un descanso relajante de un par de minutos—–>>> Silvio Rodriguez- Expedición

EXPEDICIÓN – Silvio Rodriguez

Viajamos entre la tormenta,

después de la explosión de Dios.

Cada relámpago nos muestra

fantasmagóricos de amor.

A cada paso se hunde el lodo,

salta un reptil, acechan diez.

Cada segundo es como el cobro

de lo que resultamos ser.

A bordo de esta expedición

va un loco, un albañil,

un nigromante, un ruiseñor

y un beso espadachín.

Nos falta un día, un niño, un don

para sobrevivir.

Primero fuimos los heraldos

llevando buenas del Señor,

pero excedimos su mandato

cargando el peso del dolor.

Hoy somos ángeles caídos

junto al que fuimos a curar.

Temen que a nuestros propios hijos

les enseñemos a volar.

A bordo de esta expedición

va un loco, un albañil,

un nigromante, un ruiseñor

y un beso espadachín.

Nos falta un día, un niño, un don

para sobrevivir.

 

25 – Diario de Gabriel. Capítulo 7

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CAPÍTULO 7 – Campo de prisioneros de la Universidad de Deusto. Bilbao. Del 25 octubre al 19 de noviembre de 1938

Información complementaria: Algunas notas sobre “El campo de prisioneros de Deusto”.

Leer el Capítulo 7 del Diario de Gabriel en pdf

Tras dos meses y medio preso en la Plaza de Toros de Santander, Gabriel es trasladado a Bilbao el 15 de noviembre de 1.937. Ingresará en la cárcel del colegio de Escolapios, donde permanecerá algo más de once meses, hasta el 25 de octubre. Durante su estancia, en septiembre de 1.938, tuvo lugar su Consejo de Guerra en el que su causa fue sobreseída. Tras ello, será trasladado a la prisión - campo de concentración de prisioneros de la Universidad de Deusto donde permanecerá casi un mes, hasta el 19 de noviembre de 1938, estancia que veremos en este capítulo.

universidadaños50

[Edificio de la Universidad Comercial, Universidad de Deusto, en los años 60.]

OCTUBRE 1938

24 de octubre de 1.938.

Dos noches y un día. Eran las siete de la tarde cuando se me comunicó el sobreseimiento de mi sentencia y ya todo el día había estado obsesionado con la preocupación del traslado de prisión (1). En seguida empecé a despedirme de los amigos. A las nueve me acostaba, pero ocurrió que fue la noche más intranquila que he pasado en los dos años que van de guerra. Sueños torturados ante la nueva perspectiva y encuentros con vosotras emocionantes.

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[Escrito original de Gabriel Lahayas  Martínez. 24 de octubre de 1938]

25 de octubre de 1.938

El trabajo del día siguiente, con la preocupación de la salida y la formación, que ha sido larga, ha sido desolador. A las 11:30 he dejado el trabajo, he limpiado las herramientas, y a esperar la salida. Pero la emoción más grande estaba en la entrada.

Un amigo viene a la peluquería y me dice que un hombre que acaba de entrar quiere estar conmigo, pues me conoce.

 El que hace de pinche dice: ¡A ver si es tu suegro! Subo al piso primero, sala 7 y es el padre el que había llegado (2). Nos abrazamos. La sorpresa era terrible, y más sabiendo que a las dos nos teníamos que separar.

 Vamos abajo, porque Basilio era muy amigo del padre (3), y es en ese rato cuando el llanto corre a raudales porque la emoción, después de trece meses de separación, venía acompañada de una nueva separación. Ya una vez más serenos, salimos a ver a los amigos y a preparar la ropa. Y así, dando rienda suelta al pensamiento, yo le hablo de mi buena suerte dondequiera que he estado, la ayuda que desde la prisión os he prestado y mil conversaciones.

(1) Pese a lo que podíamos suponer, Gabriel, a pesar de haber sido sobreseída su causa en el Consejo de Guerra, no es puesto en libertad, al menos de momento. Esto quizá se debió a que, tras analizar todos los datos aportados por Gabriel, y a pesar de la sentencia, no quedó demostrada su afinidad porque las personas a las que Gabriel puso como “referencia” (un par de conocidos de afinidad o filiación falangista) finalmente no declararon a su favor – cosa comprensible, puesto que se podían jugar el tipo con ello también- o porque encontraron que Gabriel no decía la verdad en su declaración (ahora ya sabemos que sí escribía artículos de opinión política en “El Inquilino” bajo varios seudónimos y que su implicación en actividades político-sindicales era conocida en Gallarta/Ortuella, cosa que negó en el Consejo de Guerra, por supuesto, ya que no querría ser fusilado o que le echaran treinta años de cárcel). En el mejor de los casos, quizá fue clasificado como Tipo A- dudoso, y por ello es trasladado a otra prisión, que es lo que se solía hacer tras la clasificación de los prisioneros o la sentencia del Consejo de Guerra según correspondiera.
(2) Llegada de “el padre”:  es el padre de Aurelia, Pedro Núñez. Fue concejal comunista en Ortuella.
(3) Basilio, amigo del padre: es Basilio Díez, que era comunista, y años después será padrino de bautizo de Rubén Las Hayas, hijo de Gabriel.

Basilio me promete que le meterá de patatero para que esté bien y más distraído. A las cuatro, nos despedimos nuevamente; peor hubiera sido no haberle visto. Después de todo, iba contento porque sabía que quedaba bien. Yo, siempre en la confianza de mi buena estrella, estaba contento.

 El viaje a la Universidad lo hacemos en camiones de asalto. Parece que el viaje sigue impresionándonos. A las cinco de la tarde del 25 de octubre de 1.938 entraba en la nueva prisión, que hace la tercera (4).

Hasta las siete estamos en la oficina para hacer la ficha. Luego nos trasladan al comedor. Un comedor muy amplio, pero semi oscuro (5). Rezamos un padrenuestro, cenamos unas patatas bien puestas con pimientos, cantamos los himnos y regresamos a la sala N.º 9 del primer piso. Con una bombilla de 12 bujías que alumbra la sala, ni qué decir tiene que no nos reconocemos (6). Por el habla conozco a David, el de Josefito (7), que nos dio un poco de café y nos hizo sitio a su lado. También esta noche es pareja con la anterior, y por más que no me he levantado, sí he permanecido despierto con el corazón puesto en vosotras y dando besos al anillo y juntando mis brazos como si os abrazase a vosotras.

 26 de octubre de 1.938

La suerte al final del día. El día primero lo he dedicado al comentario del nuevo sitio y a lo disparatado de los rumores de mal trato, de que nos incomunicaban al llegar, de que nos cortarían las ondas, etc. (8).

(4) Prisiones en las que ha estado Gabriel hasta este momento: Plaza de toros de Santander, Escolapios de Bilbao y Universidad de Deusto, Bilbao.
(5) Comedor de los presos: quizá era donde ahora está el bar, hoy reformado, en uno de los patios /claustros de la Universidad, que, efectivamente, no tenía ni tiene ventanas y antes la luz sólo entraba a través de la puerta que daba al patio.
(6) Además de este testimonio de Gabriel y otros presos de Deusto, la escasa iluminación general en la prisión de Deusto aparece también en el informe que la Cruz Roja emitió en una visita a esta prisión.
(7) “David, el de Josefito”: vecinos de Gallarta, seguramente, conocidos de Gabriel y Aurelia.
(8) No he encontrado referencias especiales sobre los malos tratos en esta prisión diferentes a lo que era habitual en el resto de las prisiones, las cuales sometían a los afectados a tal tortura física y sicológica que terminaban muchas veces en suicidios, como los que relata Antoni Molina, recogido en el estudio de Ascensión Badiola, que habla también de prisioneros que se lanzaban desde el cuarto piso para suicidarse (como sucedía en otras prisiones) y de la falta de higiene y espacio para dormir, que también comenta Gabriel. Como Gabriel en esta prisión goza de una situación privilegiada, seguramente no querría hacer comentarios sobre estas cosas en su diario, para no perderla, lógicamente, aunque añadirá algunos datos años después, al finalizar el diario de guerra y escribir sus memorias.

Por la tarde, después de comprobar que nada se ajustaba a la realidad, me colmó la suerte ya que, a indicación de un conocido de Potes, Santander, se me comunicaba que me presentase en el cuarto de los sargentos.

Hecha la presentación, el para mí simpático José Gorricho (9), me autoriza a hacerme cargo de la peluquería en la que mis servicios serán exclusivamente para los once en total. Todos los amigos comentaron mi suerte, y yo, después de cenar (hacía muchos meses que las chuletas no estaban a mi alcance) he bajado la ropa a la sala de ordenanzas (10) en la que en un somier descanso muy a gusto.

27 de octubre de 1.938

El día no tiene otra nueva salvo que parece que vivo en otro mundo (11). Varios ratos he estado esperando tu llegada en la puerta y otros paseando por los amplios patios. Durante el día he hecho ocho servicios. Dos pesetas me han dado Gorricho y Parejo (12) y la indicación de que, a la llegada tuya con las herramientas (13), hablase un rato.

Como no has llegado, he puesto un telegrama que decía:

MAÑANA BAJA HERRAMIENTA. ROPA. NIÑA. PREGUNTA BARBERO OFICIALES. ONCE MAÑANA. Gabriel.

Por eso estoy esperando vuestra llegada.

 Dos bofetadas. La primera vez en mi vida que he visto dar dos bofetadas. Yo estaba tomando una taza de chocolate y el sargento Parejo discutía con varios catalanes (14). No diré que está bien pegar, pero hay personas que no espabilan. Todavía no he recibido yo en 14 meses más que halagos y buenas maneras.

(9) José Gorricho: por lo que comenta Gabriel, era uno de los oficiales al cargo de los prisioneros, que al parecer no contaba con el agrado de la mayoría de los presos, pero a Gabriel le parecía “simpático” (o así lo anota al menos por algún motivo).
(10) Supongo que la “sala de ordenanzas”, estaría situada alrededor del patio donde también se hallaba el comedor.
(11) Para Gabriel, el cambio de la prisión de Escolapios a esta ha sido para mejor, y así quiso dejar constancia de ello en su diario.
(12) Gorricho y Parejo: Parejo era sargento, pero Gorricho no lo sé. El caso es que eran oficiales al cargo de prisioneros de Deusto. No dice mucho más Gabriel, salvo lo que se deduce de Gorricho, que no era muy de la simpatía de los presos, por lo visto, aunque sí de Gabriel, y que el Sargento Parejo debía tener la mano ligera.
(13) El maletín de barbero, que había enviado a Aurelia antes del traslado a Deusto.
(14) Dos bofetadas del sargento Parejo a prisioneros catalanes en Deusto.

29 de octubre de 1.938

Día grande. Antes de la hora anunciada, ya estaba esperando ver vuestra llegada. Diez y media y la alegría ha sido inmensa porque los corazones han palpitado de emoción al vernos frente a frente.

Luego, ya más cerca, no olvidando que mi primer beso estaba ofrecido a Aurori, sentía la satisfacción de sus caricias de niña grande. También los tuyos, querida mía, cubrieron el puesto que en mi pecho tienes abierto. Fueron aquellos besos de amor que hacen estremecerse de emoción, después de un año desde que os di aquellos otros en Santander (15). Por eso al día de hoy, lo califico en las memorias de esta guerra, como día grande. Pues, además, con el cambio de prisión, parece que no estoy preso (16). Todas las noches escucho la radio hasta las once y luego anoto mi amor en estas páginas que algún día ya leeréis.

NOVIEMBRE 1938

3 de noviembre de 1.938

Alegría y tristeza. Cuando tu silueta, Aurelia mía, se presentó a la vista, una inmensa alegría se apoderó de mí. Tenerte al alcance de mi vista, poderte besar y estrechar entre los brazos, aunque fuese cual un relámpago, era causa suficiente para estar rebosante de alegría. Pero como ésta no viene sola, en seguida me he sentido triste. En la prisión el pensamiento solo está puesto en vosotras, por eso la tristeza es más constante. ¡Ah! Pero ya sabré pagaros (dedicando mi vida por entero como antes) los sufrimientos que con mi ausencia os ocasiono.

Después de cenar, las 10 de la noche, os escribo la tarjeta y a esperar vuestra carta para seguir viviendo, pues estas letras son algo así como una cosa medicinal.

(15) Gabriel se refiere al 11 de octubre de 1.937, estando preso en la Plaza de Toros de Santander, un día en que yendo fuera de la prisión a trabajar con el resto de presos, estuvo con Aurelia y Aurorita y fue tan feliz; fue aquél día que le compró unos churros a la niña (capítulo 5, página 13).
(16) De nuevo vemos cómo la presión en este campo, como prisionero, es casi inexistente en Gabriel.

8 de noviembre de 1.938

Las barbas del perro. Me contaban los amigos que al pasar por delante de la puerta te preguntaron que  cuándo se afeitaba el perro, y les contestaste que

¡¡Cuando vuelva el amo!!

Me dicen los compañeros a ver si tengo algún tío en el infierno, para cuando vayan, pues mi suerte no es para creer otra cosa (17).

10 de noviembre de 1938

Lo más sobresaliente del día es que después de haberte dado los dos besos para que tú le dieses uno a mi Aurora, después de haber sentido ese gran placer de haber sentido una lucecilla de placer en ti, por una orden del coronel de que seamos todos iguales, me han cortado el pelo que era mi ilusión porque sabía que era también la tuya. ¿Qué dirás, Aurorita, cuando vengas el jueves? (18)

(17) Aquí, me gustaría destacar la gran dignidad y valentía de Aurelia, por contestar así a los dos guardas de la entrada a su impertinente comentario – bien acerca de su estética o bien por su calidad de esposa de un preso- que seguramente, divertidos con su salida, no actuaron como los compañeros de Gabriel suponían que podían haber hecho, que quizá le hubiera costado un disgusto a Aurelia y a Gabriel.
(18) El pobre Gabriel tenía seguramente piojos, como caso todo el mundo en el frente y en la retaguardia, y más en las cárceles, donde no había manera de terminar con ellos, pero Gabriel, creo que, por vergüenza, lo indica como una orden dada por el coronel por motivo de que “fueran todos iguales”.

GabrielyAurelia[Gabriel -con sus ondas del pelo de las que tan orgulloso se sentía- un par de años antes de casarse con su preciosa Aurelia. Aurelia en una fotografía sacada en la misma época más o menos.]

11 de noviembre de 1938

Después de un año, hoy habrá sido el día que más he andado, pues he ido hasta el mercado de Deusto y a la tienda, a unos recados. ¡Cuánto se aprecia la libertad después de haberla perdido hace tanto tiempo! (19)

DEUSTO PLAZA DE SAN PEDRO CON LA IGLESIA DETRAS 1942[Iglesia de San Pedro, Deusto, en la zona central del municipio, en 1942].

galletasartiachdeusto[Fábrica de Galletas Artiach, Deusto]

deusto 1874GRANDE[Zona de huertas, en Deusto, 1874 ]

(19) Dada la situación de confianza que se había entre Gabriel y los guardianes o responsables de la prisión, vemos aquí cómo acompañaba a personal de la prisión del campo de Deusto -no creo que fuera él solo- a realizar compras diversas, con lo cual podía sentir durante este rato la sensación de libertad perdida. Deusto, era ya entonces un municipio con una gran actividad comercial donde, aparte de la extensa zona de huertas famosa por su hortalizas -y especialmente por sus sabrosos tomates-, había distintas fábricas y actividad comercial relacionada con la actividad de la ría que atraía a otras industrias, como la fabricación de toldos y velas para buques, tonelería, cordelería, había también varios Txakolis (tabernas en los propios caseríos donde se fabricaba esta bebida), talleres de fabricación de objetos de hojalata, latón y hierro, construcción de buques, etc. Además del mercado diario de productos del mar o de la huerta y algunas industrias alimenticias como la famosa fábrica de Galletas Artiach, fabricación de cerveza etc.)

16 de noviembre de 1938

Hace un año que desembarqué en Bilbao para ser encerrado en los Escolapios, de donde he salido para incorporarme a este nuevo sitio hace 22 días.

 Ya no siento tanto la prisión como antes, porque es ahora cuando verdaderamente soy prisionero.  El martes hubiera tenido que salir para Burgos, con los 748, de no ser porque soy ordenanza. Soy el único que quedo de los que vinimos de Escolapios (20).

 Hace días que mi pluma no escribe en esa forma semi romántica que a ti tanto te gusta. Y es porque ya han sido varias las veces que nuestros labios se han juntado y también mañana cuando salga a la tienda de Gallastegui (21) quizás podamos ser felices, pues tú esperarás hacia la puerta de la Universidad Comercial. Hoy han sido varias las veces que me he llegado hasta allí. El sargento ya sabe que vienes mañana y ya hemos comentado tu viaje y el de Aurora.

Pero el tiempo que ha sido bueno hasta hoy, parece que no nos permitirá ser felices por unos minutos. Qué feliz me siento aquí teniendo la suerte de besar los labios que tantas noches son mi sueño y más gozando de un trato de favor como el que recibo de mis superiores.

 ¡Ojalá que mañana vibre mi corazón de alegría al reescribir la nota después de veros!

(20) El martes 15 de noviembre, por tanto, salieron de Deusto 748 prisioneros hacia el campo de San Pedro de Cardeña (o bien hacia Burgos, en general, para ser repartidos en varias prisiones). Ascensión Badiola comenta que, además, se enviaron a mediados de ese mes 758 prisioneros de Deusto a las minas de Ortuella -Gallarta y 48 a la Naval de Bilbao.
(21) La tienda de Gallastegui, quizá fuera un establecimiento de Deusto, pero podría ser también un famoso comercio del Casco Viejo de Bilbao. 

17 de noviembre de 1.938

Un rato feliz. Pocas veces las cuentas a mí me salen mal. Por lo tanto, hoy tenía que pasar un rato feliz a tu lado. Este rato pasado en la taberna (22) contigo, donde pudiste apreciar mi buen estado de ánimo para sobrellevar las vicisitudes y cambiar el fuego de las miradas con todo el amor que existe entre los dos, es algo como para sentirse uno feliz. Sólo sentí que mi Aurora no participase de la suerte, con lo que ella me quiere.

043- Bar ORTUONDO en la Plaza San Pedro - 1945[Taberna de Ortuondo, Deusto. 1.945]

18 de noviembre de 1938

Hoy he vuelto a recorrer el mismo camino. Por eso, al sentarme en el asiento de la tienda de Gallastegui, mi pensamiento ha estado pendiente de ti. El resto del día, como casi todos ellos, discurre sin variación (23).

(22) La “taberna” puede referirse a un establecimiento donde se vendía principalmente vino (como la Taberna de Ortuondo) o a alguno de los varios “Txakolís” que había en Deusto, donde harían una parada tras hacer las compras para la prisión de Deusto, supongo, situación que le permitió a Gabriel disfrutar de ese momento con su esposa, como hacían seguramente en los tiempos anteriores a la guerra, motivo por el que, además, fue un momento tan especial para Gabriel.
(23) Gabriel no sabe aún que, al día siguiente, 19 de noviembre, sábado, es cuando va a ser trasladado a la Prisión de San Pedro de Cardeña, Burgos, aunque sí sabe desde mediados de mes que le trasladarán en breve “a Burgos”.

FIN DEL CAPÍTULO 7

ANEXO 1 - DEDICADO A AURORA LASHAYAS NÚÑEZ

Dedicado especialmente a Aurora Las Hayas Núñez, hija de Gabriel y Aurelia y hermana de Rubén Lashayas, que, desde Francia – y junto a su hija Hélène- sigue la publicación de los capítulos de “El Diario de Gabriel” cada viernes.

Aurora, tu hermano Rubén, quien recordó que tu nacimiento había aparecido publicado en “El Liberal”, ha tenido la ocurrencia de regalarte este detalle que hemos encontrado, efectivamente, en el periódico El Liberal.

 ****Periódico El Liberal. 12 de julio de 1932.****

ORTUELLA

Acto Civil. Ha dado a luz una hermosa niña la compañera de nuestro amigo Gabriel Lashayas, hija del concejal comunista Pedro Núñez, la cual, librándose del remojón bautismal, ha sido inscrita en el Juzgado con el nombre de Aurora. Tanto la madre como la recién nacida gozan de perfecta salud. Enhorabuena. [El liberal. 12 de julio de 1932, página 6].

nacimientoauroraElliberal

Aurorita[Aurora Lashayas Núñez, con unos ocho años]

ANEXO 2  -  SOBRE LA CONSIDERACIÓN DE “PATRONO” DE GABRIEL.

 Gabriel y sus hermanos, Hilario, Raimundo e Isidoro se hicieron cargo de un negocio propio en los años veinte (1923 o 1924), consideración de la que Gabriel echó mano por si esto le ayudaba al sobreseimiento de su causa en el Consejo de Guerra al que fue sometido. En el Consejo de Guerra, en 1938, menciona que el negocio era de los cuatro hermanos a partes iguales, aunque en este fragmento no lo especifica.

Muchos años después de finalizada la Guerra Civil, Gabriel escribiría sobre esta “aventura empresarial” en aquellos difíciles años de grandes dificultades económicas y de división de la clase trabajadora en dos sectores contrapuestos: o se era obrero, o se era “patrón explotador”. La figura del emprendedor, tal como se entiende ahora, no era comprendida de la misma manera.

 Recordando aquellos difíciles años, escribiría en sus memorias:

 << Los 19 años de Hilario, los 16 míos y las 6.100 pesetas de capital inicial – de la venta de un terreno familiar en Soria-  fueron nuestra proeza de constituir una empresa que en pocos meses daría empleo a infinidad de familias del pueblo y cuya misión era cubrir los pies descalzos.

Con el paso dado, dimos otro. Raimundo, que había sido presidente de las 16 secciones de que se componía la minería de la U.G.T, dejaba de ser de la familia proletaria. Le encomendamos la misión de viajante y repartidor. Nos mecanizamos adquiriendo un carro en Portugalete, compramos una yegua y así caminaría por toda la zona minera, se extendería a la fabril y llegaría a la otra margen derecha de la ría.

La polvareda que levantamos con tal trajín, cegó la mente de muchos. Nosotros ya no podíamos pensar en lenguaje proletario. Éramos, por obra y gracia de nuestra decisión, “explotadores”, y no sabían, porque los que así pensaban no sabían escribir y, lo que era más doloroso, por no ver, que nosotros también éramos explotados Lo éramos en distinta forma. Las circunstancias tenían a nuestro favor lo que de nuestro éxito diera. >>

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24- Diario de Gabriel. Capítulo 6

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CAPÍTULO 6 – Prisión de Escolapios. Bilbao. Del 15 de noviembre de 1.937 al 24 de octubre de 1.938

Leer en PDF – Diario de Gabriel. Capítulo 6

Gabriel, tras entregarse a las autoridades militares el 2 de septiembre de 1937, permanece en la prisión de la Plaza de Toros de Santander durante dos meses y medio, del 2 de septiembre al 15 de noviembre de 1937. Durante su estancia, consigue ingresos a través de su profesión de barbero, recibiendo la voluntad o propinas tanto de prisioneros como de funcionarios de la prisión; trabaja en la reparación del campo de aviación de Pontejos, en el muelle de Santander y en la estación de tren, lo cual le permite ver, durante el tiempo en que está trabajando, a su mujer y a su hija. Para que su esposa no se preocupe, le cuenta una realidad endulzada de la vida en la prisión, ocultándole las miserias que allí había y los fusilamientos que a menudo se producían, mientras que su mujer, al mismo tiempo y por el mismo motivo, le oculta las dificultades económicas por las que está pasando pese a que Gabriel le envía giros postales con sus ingresos asiduamente. El 15 de noviembre de 1937 es trasladado a Bilbao, entrando en la prisión de Escolapios, donde permanecerá más de once meses, hasta el 24 de octubre de 1938. En este capítulo veremos el Juicio del Consejo de Guerra a que fue sometido Gabriel.

NOVIEMBRE DE 1937

15 de noviembre de 1.937

 Las primeras horas las pasé trabajando. A las diez, nos mandan prepararnos para salir a las doce. Yo cojo las herramientas, las preparo y empiezo a despedirme de todos. En la intendencia me dan dos latas de carne para el viaje. Al primo Juan le doy dinero para unas cajas de tabaco y me restan 4,25 ptas.

 A las 12:30 salíamos unos 300, al mando de unos guardianes, con dirección al muelle. Allí nos juntamos 623 y a las tres empiezan a meternos como a cerdos en las bodegas del Margarita  y otro. Una vez que nos metieron a todos, partíamos del puerto de Santander, al que en unas horas trágicas había llegado huyendo de los que hoy eran nuestros carceleros (1). Unas horas de viaje, y muchos empezaron a devolver las comidas. Aquello era algo que no tiene justificación. Unos encima de otros tenían que hacer las necesidades dentro, porque los guardias nos habían prohibido subir a cubierta. Yo, a pesar de no haber hecho ninguna travesía, hago el viaje feliz.

(1) Creo que el otro barco al que se refiere, además de al Margarita, es al J.Bustamante, que era un vaporcito de prácticos de Santander con el que unos días antes, en noviembre, habían escapado de Gijón más de 500 milicianos, pero fue apresado y llevado a Santander y Santoña, lo mismo que ocurrió con el Margarita, que era un barco costero. Ambos, después de ser apresados, realizaron traslados de prisioneros entre Santander y Bilbao, por lo que supongo que se refiere a este vapor de prácticos.

Vapor MARUJA Y AURORA. Foto Juan Antonio Padron Albornoz. Universidad de la Laguna[ Vapor Maruja y Aurora, posiblemente similar al Margarita que menciona Gabriel. Foto Juan Antonio Padrón Albornoz. Universidad de la Laguna.]

elabraybilbao

Al anochecer llegamos al Abra (2). El barco paró y pasamos toda la noche en la bodega. Al amanecer subí a cubierta. Santurce estaba a la vista. El pensamiento era único en todos: llegar a la Universidad (3) para ver a los nuevos compañeros a ver si en esta nueva prisión éramos tratados más humanamente que en Santander. Porque si a mí no me faltó el pan, porque ganaba, miles y miles tuvieron que perder fuerzas pasando con dos panecillos y la lata de carne (4).

(2) “El Abra” o “Puerto de Bilbao”, fue ampliado hace ya algunos años con el “Super Puerto” o Abra exterior. Los barcos, hasta hace pocas décadas, se quedaban en Santurce o entraban por la ría llegando incluso hasta donde hoy está el Gugenheim para descargar los containers en la explanada que hoy ocupa el paseo del antiguo muelle de Uribitarte, pero antes debían esperar fuera del Abra hasta que los prácticos del puerto organizaran su desplazamiento por la ría hasta el Puerto de Santurce o hasta el mismo Bilbao. Ver fotografía del Abra en la actualidad al final del capítulo.
(3) Gabriel suponía que iban a esta prisión de la Universidad de Deusto, que, efectivamente, acogía ahora a presos republicanos, pero lo que no sabía Gabriel era que, ante el ingente número de prisioneros, en Bilbao habían sido “habilitados” como prisiones muchos otros edificios, como los centros de enseñanza - que antes habían acogido cuarteles de milicias-, la fábrica de la Tabacalera o el mismo Teatro Arriaga, por ejemplo.
carneirlandesa(4) Estas latas de carne, que menciona en muchas ocasiones Gabriel, era, según se describe en varios textos, carne guisada de caballo o buey y  debía ser muy habitual su distribución durante la guerra y en las prisiones (al menos así lo indica Gabriel en la prisión de la Plaza de Toros de Santander), aunque no creo que se tratara de carne congelada propiamente dicha, sino  carne enlatada simplemente (cuyo origen podría haber sido carne congelada), que podría ser de Irlanda, Argentina, Brasil, Uruguay. No he encontrado información más precisa sobre ello, aunque seguramente se podrá encontrar en facturas de compras para intendencia.

16 de noviembre de 1.937

El barco se pone en marcha nuevamente. Algunos que asoman la cabeza dicen que ya pasamos por Portugalete. Empezamos a prepararnos, pasamos los pueblos fabriles y el barco ancla en el muelle de Uribitarte (5)Mientras salen todos, vamos formando en el muelle. Frente a mí se encuentra Archanda, más silencioso que el 18 de junio cuando en sus crestas se desarrollaban los combates más crueles que tuvieron lugar en Euzkadi (6).003- Muelle de UribitarteFormados, vemos que no es a la Universidad donde nos llevan. Pasamos varias calles y llegamos al colegio de los Escolapios (7)Formamos en el patio de entrada. El cielo empieza a llover, varios guardianes empiezan a pasar lista y luego nos pasan a otro patio. De las tres partes del edificio comienzan a asomarse a las ventanas.

Escolapios-Bilbao

[Colegio Calasancio, Padres Escolapios, en la actualidad. Bilbao. Alameda de Rekalde.]

(5) El muelle de Uribitarte era la zona más adentrada de la ría hasta donde llegaban los barcos con carga. Discurre al otro lado de la ría frente al Ayuntamiento de Bilbao hasta la Universidad de Deusto aproximadamente).
(6) Desde Uribitarte Gabriel tenía ante sí el Campo de Volantín, donde se encontraba – y se encuentra hoy- el funicular que comunica Bilbao con Artxanda, la zona desde donde Gabriel, aquel 18 de junio, decía que “bajaban a cientos”, muchos de ellos civiles incorporados en los últimos momentos para la “defensa de Bilbao” , que no era tal, sino simplemente una maniobra planificada por el Ejército Vasco para dar tiempo a las tropas vascas en su retirada al otro lado de la ría primero, y luego hacia Santander.
(7) Colegio de los padres Escolapios o Colegio Calasancio, situado en la zona del Ensanche bilbaíno, Calle Alameda de Recalde, entre la Plaza Elíptica y el Puente de La Salve. Fue anteriormente cuartel del Batallón nacionalista Otxandiano.

Entre los que nos miran, había algunos conocidos que me dicen que está Isidoro [hermano pequeño de Gabriel], que ha venido de Logroño. Pronto es él quien se asoma y lo primero que me dice es que se muere de hambre.  Enseguida cojo la pluma y os escribo la llegada para que estéis contentas. Como un poco de carne, porque comida no nos prepararon, y luego nos sacan nuevamente al patio de entrada para limpiarnos los bolsos. Nos despojan de todo, incluso del dinero de Euzkadi (a mí no, porque no tenía) (8). Mi maletín lo entrego a un guardián que lo pasa a la oficina. Seguidamente subimos al segundo piso. Nos alojan a 260 en una sala y algunos tendrán que dormir de costado por el exceso de gente (9). Formados en la sala, pasa recuento el guardián. Nos habla en tono brusco del sitio donde estamos y en su acento y ademanes se deja entrever al hombre sin alma, enfermo mental.

 Para las señas será menester poner: 2º piso. Sala 5. Escolapios.

Nuevamente otro trozo de suelo diferente, va a servirme de tumba en vida.

(8) Se lo había enviado a Aurelia, desde la prisión de la Plaza de Toros de Santander.
(9) Hay muchos testimonios que así lo confirman, hacinados hasta el extremo de no caber todos  en la habitación a la hora de dormir, tirados en el suelo, pies contra cabezas, de costado, completamente inhumano.

17 de noviembre de 1.937

Al toque de diana es necesario levantarse porque enseguida pasan recuento. Luego nos dan un agua sucia, que llaman café (10) y seguimos sin salir de las salas porque no olvidamos la lección.

desayunos

Por la tarde estoy con Isidoro que está en el 1º [piso] y al mismo tiempo me asomo a la peluquería. Dos jóvenes y el encargado hacen limpieza. Yo pienso en darme a conocer, pero espero mejor ocasión.

20 de noviembre de 1.937
Al recuento, el cabo le notifica al oficial que hay un barbero en la sala. Él me manda dar un paso al frente y me dice que me presente al encargado de la peluquería, lo cual cumplo a media mañana. Al entrar en la peluquería empiezo a preguntar a todos hasta que doy con el jefe. Le indico los deseos que me llevan a él. Me anota el nombre y la sala, y me dice que hay dos antes y que la entrada es por orden riguroso. Confío en su palabra y como dicen que la prisión ha de tener cinco mil y somos unos mil, ya me hago a la idea de que tengo destino (11) .

(10) Supongo que ni sería café. Como mucha gente mayor recordará, la achicoria o la malta, que eran dos preparados alternativos al café mucho más económicos, se solía mezclar con el café para que este “diera más de sí”, o tomarlos simplemente como sustituto barato del café, que en aquellos años era un artículo de lujo.
(11) Es decir, la prisión está recibiendo los primeros presos, y se tenía previsto “alojar” allí a unos 5.000 presos, como así sucedió.

23 de noviembre de 1.937

He recibido tu carta del 20 y vuelvo a escribirte sin pereza. Bajo a la barbería y, entre los que trabajan, veo tres nuevos que me dejan pensativo, pues Justo me dijo que sólo había dos delante. Ante esto empiezo a tomar mis medidas, pues no hay que dormirse si quiero colocarme en buen sitio y así os pueda ayudar. Y empiezo como es lógico por no salir de la barbería y ofrecerme constantemente a ayudar en algún servicio. Fue un buen cebo, por cuanto el… [Gabriel enlaza así este día con el siguiente]

 25 de noviembre de 1.937

Me comunica el jefe que desde el día siguiente quedaba fijo. Trabajé con gran alegría. Estaba cumplido mi deseo. Al día siguiente al llegar a la barbería me dice que hasta nueva orden no puedo empezar porque el guardián le había dirigido unas palabras.

En lo expuesto vi que era miedo a hacer la presentación lo que tenía el jefe y esperé, pero sin dejar de ayudarle, pues era la mejor manera de llegar al objetivo.

 29 de noviembre de 1.937

Despierto de un hermoso sueño y cojo la pluma para transmitírtelo a ti. Es otra carta que tú conservarás como la del 26 de septiembre, día de nuestro 6º aniversario.

Luego recibo carta en la que dices que me has visto y que sigo tan guapo, pues no pasan días por mí, y que la Aurori vendrá a verme cuando se ponga bien.

30 de noviembre de 1.937

Al viejo se le ha pasado el miedo y como ya llevo varios días trabajando, al final de la jornada, en el reparto, me entrega dos cartones que valen 10 pesetas (12).

No hay palabras para describir la alegría que tuve los primeros días.

cartonde25cts

[Ejemplo de “cartón con valor monetario”.]

(12) Debido a que Franco había anulado todo el papel moneda emitido desde el 18 de julio de 1936 y debido también al acaparamiento de los billetes de curso legal, había escasez de dinero circulante, por lo que se emitieron en toda España cartones o vales con la garantía del Banco de España con distintos valores en pesetas para compensar provisionalmente la falta de papel moneda.

DICIEMBRE DE 1937

7 de diciembre de 1.937

Están en mi poder varias cartas tuyas contestando a las mías y lamentándote de no poderlo hacer en la misma forma. La tuya del día 5, después de haberme visto, está escrita con mucho amor. La Aurori dice que ya no hace caso de que pronto iré. El dinero os aliviará la situación pues 40 pesetas espero poder mandaros todos los domingos. Esta primera paga es para mí como para el “cachín” lo fueron las primeras que ganó en el taller.

 12 de diciembre de 1.937

Es domingo y por la mañana no trabajamos porque hoy hay visita. La visita me pone muy contento al ver que te entrega el oficial 35 ptas. Después de comer continuamos la obra que hace que los días no tengan variación.

 19 de diciembre de 1.937

La semana ha sido de trabajo. Te envío 50 ptas. que es vuestro pan y mi felicidad, y así es como no siento el estar preso, pues esta situación mía es de suerte, incomparable a la de miles y miles que se hacinan en esta prisión.

 24 de diciembre de 1.937

Día señalado. En tu carta dices que vendrás a traerme comida y que volverás el domingo. Me hablas de la tristeza de nuestro hogar y del plátano que falta en la media docena porque se lo ha comido ese ángel. Todo es para mí alegría y tristeza. Y la Navidad la veo pasar entre estas paredes que son muros de cárcel. El pollo lo comí con Isidoro en buena armonía (13).

 26 de diciembre de 1.937

La visita la espero con impaciencia y me sirvió de una alegría sin igual al ver que la Aurori, a pesar del frío, ha venido a verme. Después, con la autorización del oficial, logro darla unos besos y abrazarla, al mismo tiempo que la emoción hizo que llorase ella y yo.

(13)  Aurelia les había llevado un pollo cocinado para que celebraran la Navidad los dos hermanos.

31 de diciembre de 1.937

Hoy finaliza el año en el que la alegría no ha salido a nuestros labios porque, primero la vida dura de las trincheras y después los días negros de la prisión, nos han alejado la dicha de vivir.

Tú has venido a traernos un pollo para que lo comiéramos en buena armonía como es costumbre en estas noches tradicionales.

escolapios

[Diversos espacios del colegio Escolapios de Bilbao, antes de convertirse en prisión franquista]

ENERO DE 1.938

 2 de enero de 1938

Domingo, el primero del nuevo año. Tengo el placer de verte unos minutos y pasarte 30 pesetas. Las visitas son sólo para sufrir pues no habla la vista, que quisiera hacerlo. No obstante, es para sentirse contento al veros relativamente bien.

 11 de enero de 1.938

He recibido la tuya en la que hablas de las visitas y de que al recibir la última mía, abrirla y ver cómo empezaba, tuviste resignación de dejarla para leerla de noche pues sabías que las lágrimas te saltarían a los ojos. Todo esto es lo que hago siempre con deseos de hacerte feliz, aunque esta felicidad te cueste lágrimas. Luego me hablas de que la Aurori es muy egoísta y que quiere que le lleve dos niños, cosa que tiene razón, aunque no lo conseguirá.

 FEBRERO DE 1.938

6 de febrero de 1.938

Salto todo este mes sin señalar nada porque solo tendría que repetir cosas. Hoy es mi cumpleaños y la visita no ha podido ser más grande. He podido abrazar a Pedrín y a ti dirigirte mi consuelo de que ya vendrán días mejores. Luego he escrito una carta de amor de las que tan hondo te llegan a ti al corazón.

 13 de febrero de 1.938

Domingo. La visita no pudo ser más grata. La madre (14), Ginés, Ignacio (15), la niña y tú, habéis llegado a traerme la alegría y el consuelo. La madre vio cómo mi humor sigue siendo latente y más sintiéndome feliz como lo estoy. La fotografía no la he podido llegar a divisar bien y supongo que estaréis bien.

El trabajo se hace más intenso y ahora es suficiente la ayuda para que pases y refuerces a tus cuñadas (16).

(14) Siempre que Gabriel o Aurelia mencionan a “la madre”, se refieren a la madre de Aurelia, ya que la madre de Gabriel murió en 1930.
(15) Ginés e Ignacio son hermanos de Aurelia, es decir, cuñados de Gabriel.
(16) Gabriel, en este caso, se refiere a las cuñadas de Aurelia: María -hermana de Gabriel- y las esposas de los hermanos de Gabriel.

23 de febrero de 1.938

Es tu santo y escribo una carta llena de amor, pero se me olvidó hacer mención de él y por ello en tu carta del 25 te lamentas de mi olvido, lo que siento grandemente.

MARZO DE 1.938

8 de marzo de 1.938

A Isidoro le ponen en libertad. Yo me llevo un mal rato, pues quisiera correr la misma suerte para poder abrazaros. Pero me resigno pronto y continúo con mi humor natural de siempre.

10 de marzo de 1.938

En la prisión hacen muchas cestas, pero como la dirección lo ha prohibido, los amigos que me iban a hacer una para Aurori se niegan y desde este momento empiezo a prepararme para hacerla yo. Después de trabajar empiezo a hacerla, pero la Aurori se impacienta y le tengo que comprar una (17).

cesteria en prision Gijon

(17) Los presos confeccionaban cestos a partir de periódicos viejos, que era una actividad no sólo de entretenimiento, sino también una actividad económica incluso organizada en algunas prisiones, como podemos ver en esta fotografía de una prisión de Gijón-Fotografía del Archivo de Luis Jiménez de Aberasturi. En este caso, en Escolapios, se prohibió hacer cestas, según cuenta Gabriel.

14 de marzo de 1.938

Del Juzgado me pasan encargo para declarar. La declaración es favorable en todo pues no tengo denuncia y me preguntaron si estaba conforme con lo declarado en Santander, y si es verdad que estuve en casa de un señor allí. Ya me veo en la calle o en otro campo de concentración, porque a otros así les ha pasado con el sobreseimiento de causa. Ayer, una vez más, pude admirarte en la visita. ¡Ojalá que pronto pueda abrazarte en casa!

 24 de marzo de 1.938

Tengo ya preparada la caja que empecé el día 10. Iba a ser para la moza, pero en vista de que le compré una, esta te la dedico a ti. Son muchos los que han enviado esta clase de recuerdos y yo no quiero ser menos. Ahora voy a empezar dos. Una muy pequeña para la niña y otra para la madre, pues no quiero que tengáis envidia.

 ABRIL DE 1.938

14 de abril de 1938

Ya he terminado mi obra. Antes de entregártela contemplo en silencio todo el amor que noche tras noche he ido depositando al enlazar los cuadros. Ha sido una obra de paciencia. Pero ahora la contemplo en silencio y me parece veros a las tres mirarla como joya de valor, y este recuerdo que tanto engrandece mi alma, vale por todo un cúmulo de sacrificios. Luego he dedicado un rato a buscar unas palabras para completar la obra.

La de la madre es sencilla. Dice:

A una madre buena, de un hijo preso. GABRIEL.

A la Aurori, como le gustan los versos, le preparo esto:

Aurora hija querida,
tu padre que está en la cárcel
Te envía esta cajita
para consolarte.

Cuando seas grande
sabrás lo que vale.

Por ti y por tu madre
sufro lo incontable
pensando en las hijas
que quedan sin padre.

Tú tendrás la suerte
de un día besarme
Cuando esto se acabe.

Tú serás feliz con esta cajita
Y la enseñarás porque es muy bonita.

Pero si fueras mayor
con qué pena verías
Todo este cuadro
con esta cadena
Que es la que me oprime
y…de ti me aleja.

15 de abril de 1.938

Estoy esperando vuestra carta en la que me indiquéis algo de lo que os hayan parecido las cestas. Ahora le escribo unos versos al maestro [supongo que se trata de Justo, al que menciona en la rima], que sirven de buen humor para todos. Y que son:

Se marchó Manolo,
marchó Sebastián.
Sacaron al pinche,
todos marcharán.
 ----------------------
Todos menos Justo
que aquí quedará,
pues así la ruina
no le buscarán.
------------------ 
Como veis vive
como un marajá,
pues tiene un suplente
para no trabajar.
 -----------
Y si este no fuma,
remedio tendrá.
Que recibe un giro
y así comprará.
 -----------
Le pilla la noche
como a cada cual.
Y a escribir se pone
como cada cual.

También quisiera dejar anotada tu carta que por ser amplia y toda ella en verso, hasta los de la censura me hablaron del humor que tengo.

22 de abril de 1.938

Van pasados los días. El día lo paso en el trabajo, luego doy una visita por la prisión a los amigos. A las nueve, cuando toca silencio y no se puede transitar, bajo a la barbería y al igual que cuando con los papeles tejía amor y flores hasta las doce, ahora paso el tiempo con varios compañeros, que nos contamos todas nuestras cosas, hasta las más íntimas, pues la cárcel es así.

Desde el 13, estamos muy bien atendidos pues pagamos 5 pesetas, pero comemos una comida mejor imposible (18). Todo esto hace de mí que me sienta más feliz, al evitarte a ti que tengas que preocuparte de mí, en este sentido de traerme la comida.

 25 de abril de 1938

Hoy hemos tenido que lamentar una desgracia todos los de la prisión. Está rigurosamente prohibido el asomarse nadie a las ventanas, pero no se hace caso y muchas veces los centinelas les disparan tiros. Pero hoy la desgracia ha hecho que el plomo se le haya clavado a un asturiano en la frente y haya fallecido inmediatamente (19). Es una desgracia que hasta a los oficiales de la prisión les ha afectado grandemente.

 28 de abril de 1938

Hoy me habéis venido a visitar, lo que me ha llenado de alegría. Que hagan pronto el vestido de Aurori y que lo pueda lucir en los días en que yo esté ya libre y pueda admirárselo. Dice que va a tener que traer una silla para verme. ¡Que malona eres, Aurori!

(18) Gabriel tenía suerte de poderse pagar la comida a partir del 13 de abril de 1938. El rancho para los presos era muy pobre y con un índice calórico totalmente insuficiente. El presupuesto para la alimentación de los presos era de 1,15 ptas./día por esas fechas, proporcionaba una alimentación muy escasa y los presos pasaban hambre, tanta o más que el resto de la población en la postguerra en condiciones de pobreza; muriendo muchos de ellos debido a enfermedades carenciales asociadas a la pobreza y la falta de higiene, como el tifus o la tuberculosis. En algunas cárceles no dejaban siquiera a los familiares traerles comida a los presos, y cuando establecieron este “servicio de comidas bajo pago”, tenían que renunciar al rancho que les correspondía, con lo cual también esto era complicado cuando había problemas con los pagos o similar. Además, no se lo podía permitir cualquiera.
(19) Esta “desgraciada tragedia” se comenta también en el libro de Ascensión Badiola Ariztimuño, “Cárceles y campos de concentración en Vizcaya”, página 63, mencionando a “un chico que se asomó a la ventana”. Ahora, gracias al testimonio de Gabriel, podemos añadir que, además, era asturiano y que esta vez, de las muchas en las que se les disparaba a los presos que se asomaban a las ventanas del colegio Escolapios, acertaron el tiro en medio de la frente.

MAYO DE 1938

1 de mayo de 1938

Es la fiesta de los trabajadores (20). Pero yo trabajo como de costumbre hasta las seis de la tarde. Veinte servicios he hecho y el recuerdo hacia vosotras ha estado presente.

En la prisión la alegría es grande. Esperamos que en el mes que hoy empieza, la podamos completar a vuestro lado.

 5 de mayo de 1938

En la visita de hoy te ha acompañado María y Ginés [ María era hermana de Gabriel, y Ginés hermano de Aurelia]. ¡Pobre Mari si Antonio ha caído en la lucha! [ver nota 30]. Ella, que cree que solo ellos eran felices. Mucho siento que se haya molestado en traerme el chorizo, se lo agradezco mucho y en compensación voy a hacerle un recuerdo de la prisión.

 8 de mayo de 1938

Después de misa (21) nos ha sorprendido una compañía de asalto que ha venido a cachearnos toda la prisión. La mañana la hemos pasado bastante agitada y sólo te diré que fue el día más malo que he pasado. Trabajar tampoco hemos podido y la semana va mal de ingresos (22).

(20) La fiesta del 1º de mayo, se instauró como fiesta laboral a partir del acuerdo de la Segunda Internacional Socialista, en París, desde 1889 en memoria de unos anarquistas ejecutados durante unas jornadas reivindicando la jornada laboral de 8 horas. Franco la prohibió, aunque aquí Gabriel no lo menciona, por supuesto. Posteriormente en 1955 el Papa Pío XII se apropió de esta fecha para darle un contenido religioso al celebrar el día de “San José artesano” y rescatar la festividad disimuladamente, motivo que sirvió de puente para que esta fecha volviera a ser celebrada por los trabajadores al ser “San José obrero”  “el patrón de los trabajadores”.
(21) Oír misa era una de las actividades obligadas encaminadas a conseguir “la redención de los presos”.
(22) El 8 de mayo de 1938. Muy malo ha tenido que ser ese día para que Gabriel lo indique en su diario, donde siempre intenta no señalar nada que le pueda perjudicar cuando lo lea la censura.  Estaban obligados a formar cuatro veces al día, antes de las comidas, y se hacían cacheos “sorpresa” de vez en cuando, como cuenta Gabriel. Pero en esta ocasión, algo más debió suceder, algo que Gabriel no indica, por la gravedad que se intuye en sus frases es de sospechar que nada bueno. Otro indicativo de que ha sido “una semana mala” es la indicación de que “no ha podido trabajar” y que los ingresos han sido malos. Esto, deduzco, es que se ha debido a represalias por algún incidente, donde les han sometido a mayor presión de lo habitual, como largas jornadas de instrucción, desfiles por el patio, encerrarles en las dependencias sin poder salir al patio, o llamadas “a declarar” – donde solían ser agredidos o incluso asesinados-. Seguramente, buscando información sobre estos días se podría averiguar qué sucedió los días 8 de mayo y siguientes en la prisión de Escolapios, ya que parece ser importante, algo fuera de lo que ya era corriente en la prisión, donde por lo visto, los malos tratos eran más habituales que en otras prisiones según consta en diversos estudios sobre esta prisión.

11 de mayo de 1938

Son las seis de la mañana. Cuando toda la prisión está en silencio, cojo la pluma para escribirte las últimas hojas de estas memorias, las que tú repasarás ávidamente porque todas ellas han sido escritas para ti y para mi querida hija, y en todas ellas van detalladamente los vuelos que daba mi pensamiento siempre que estuvo a punto de sucumbir. ¡Cuántas mañanas de la primavera pasada, miraba al cielo desde las solitarias carreteras! O desde la cima de los montes y veía el cielo, lo mismo que hoy. Y pensaba también lo mismo. Pensaba en ti que ya estarías arreglando esa habitación que nos vio felices muchas veces y pensaba en nuestra hija que estaría en el puesto que yo ocupaba en la cama, con el último sueño de la noche y que quizás sea como el que tenía yo hace una hora cuando me despertaba, que soñaba que ya estaba a vuestro lado para siempre y que así desde el 16 de octubre que os abandoné y cual fecha ya queda grabada en las primeras hojas.

También quiero anotar en esta página de recuerdo al pasado y al futuro, por si las circunstancias no me permitiesen conservar los papeles de los apuntes, la cantidad recibida del trabajo desde que soy preso y lo que os he remitido.

  • Los ingresos suman: 1.464, 35 ptas.
  • Por 1.197,00 ptas. que os he remitido.
  • Total líquido gastos: 267,35 ptas.
(23) Gabriel estaba convencido de que faltaba poco para poder regresar a su casa, que estaba terminando su “diario de guerra”. Cuando leí esta nota me dio muchísima lástima porque Gabriel, cuando la escribía, creo que estaba muy deprimido por los acontecimientos de los últimos días en la prisión de Escolapios, pero se agarraba al pensamiento de que todo aquello pronto terminaría; no podía saber que aún le faltaban cuatro meses hasta que se celebrara el Consejo de Guerra; no podía intuir que aún tardaría más de un año en ser libre para intentar “recuperar la felicidad perdida”, como él decía. Así que, para intentar animarse, para intentar sacar fuerzas para soportar todo aquello, su recurso mental era soñar, recrearse viviendo los momentos futuros con los que soñaba y vivir los malos momentos pensando que un día tan sólo serían ya un recuerdo amargo. Y de esta manera, escribe las palabras que vienen a continuación, para Aurelia y su hija Aurora, con las que es imposible contener las lágrimas.

Y ahora, para dar por terminada esta obra hasta que vaya a vuestro lado a terminarla con los últimos recuerdos (23), pienso en la primera noche cuando regrese a vuestro lado.

Esa noche Aurorita, no te enviaré a tu cunita a dormir como hacía cuando iba de permiso.

Esa futura primera noche de mi regreso, lo pasaré en medio de vosotras, besándoos, abrazándoos mucho y queriéndoos todo lo que mi corazón siente. Escuchando y contándoos todo lo que la pluma no puede escribir porque también está presa.

 Esa noche en la que el sueño no me apresará, será más grande que las pasadas juntos. Cuánta dicha, queridas mías, después de tanto dolor, al estar en medio de vosotras recibiendo el cariñoso amor que os he hecho nacer, entregándome en cuerpo y alma a vosotras.

 Esa noche, la lujuria, Aurelia mía, juro que ha de ser sustituida totalmente por el amor sincero que nace y se arraiga en lo más hondo del corazón.

 Esa noche primera, que tantos miles pensamos en ella, quizás yo sólo escriba mis pensamientos de cómo he de pasarla desde esta prisión. Pero la escribo porque quiero que sintáis el mismo deseo que yo. Cuántas veces, debido a mi pluma, nuestros pensamientos se habrán juntado en el constante ir y venir de ideas atormentadas por el dolor. Y es por eso por lo que, sintiéndome feliz, acojo a la pluma con gran cariño; por el servicio.

CONTINÚO EN PRISIÓN.  PRIMER ANIVERSARIO DE MI CAUTIVERIO

 12 de mayo de 1.938

Con tu vestido nuevo. Hijita, te presentaste en aquella mañana de mayo muy contenta a verme. Yo era un preso que tuvo la suerte de vivir mejor que sus guardianes y dejando por un momento mi puesto, llegué al patio donde estabas con tu madre y muchas mujeres más, esperando a vernos a través de las rejas.

Mientras yo solicitaba permiso para poderte besar, llegaste a nuestro lado, te cogí entre mis brazos, te besé y te pregunté por la abuela, la madre y por el vestido nuevo. Estaba emocionado. El oficial también se había emocionado y se alejó. Luego hablé con tu buena madre a la que tanto quería. Unos minutos más tarde os volvía a hablar por entre las rejas. Y nuevamente os vi marchar. Vosotras, a pesar de dejarme preso, ibais contentas. Yo me sentía feliz trabajando para que vosotras no carecieseis de nada de lo que carecían tantos miles y miles de niños que también tenían conmigo a sus padres.

 17 de mayo de 1.938

Son las nueve, cuando un compañero me entrega tu carta del día 14. Con ella me pongo muy contento, pues vosotras así también me lo comunicáis. Dices que has leído mis memorias y mencionas el día más doloroso de ellas, como fue el día que os abandoné.

Hoy estoy también muy contento porque voy a trabajar más y con ello podré ayudaros mejor. Es una tarea muy dura, pero con la dura prueba a que nos someten, yo te vuelvo a jurar que será grande la futura, porque cuanto más cuesta más vale.

Por la noche he empezado a hacer la caja para María que veo en ella rota su felicidad por la falta de su Antonio.

 Al paso que tejo los cuadros, pienso grandemente en vosotras.

19 de mayo de 1.938

Hoy me has visitado y estoy la mar de contento porque veo que también lo estáis vosotras. Me has dicho que te gustaron las memorias y en tu carta te interesas por mi pelo, lo que me prueba que fue una de las cosas por las que empezó en tu corazón a anidar el fuego del amor.

26 de mayo de 1.938

Día espléndido. Desde el 17 al 23, quince horas de silencio hasta hacer el recuerdo a María. Hoy la visita hace que sea el día más grande de la semana al poderos ver por la reja.  Hemos tenido misa y por la tarde una conferencia. El día de poco trabajo. Todo sin comentarios (24).

 30 de mayo de 1.938

Desde ayer tengo vuestra fotografía en la mano. Anoche, en la cama, pasé largos ratos contemplándola y pasando mis labios sobre vuestros labios, sentía sobre mí la emoción cual si os tuviese en mis brazos.

 Son las 5:30. He madrugado porque estoy haciendo el enlace de nuestro amor con simples tiras de papel. Os he besado nuevamente y cada vez son más grandes los deseos de estar a vuestro lado.

 JUNIO DE 1.938

5 de junio de 1.938

Hoy he puesto la sortija con el corazón. No dejo un minuto de teneros en el pensamiento. La caja sigue su curso.

 Día 13. – Hoy me pongo el anillo con tu fotografía y le entrego a Urquijo el retrato con el cuadro.

 Día 21.- Hoy se cumple un año que me separé de vosotras y como esta noche he terminado la caja, que es una joya, el anillo de la niña y el librito de Pedrín, el pensamiento gira hacia vosotras y pienso que la felicidad no va a llegar nunca.

(24) Vuelve a poner Gabriel “día de poco trabajo” o “sin comentarios”, lo cual ya empezamos a ver por dónde va la cosa, día movidito en la prisión. Las “conferencias” solían tener temas dirigidos a la formación en “el espíritu patrio” o similar, aunque a veces también podía haber sobre higiene o salud.
Se nota muy decaído el ánimo de Gabriel. En el mes de junio, solo ha escrito tres días algo.

JULIO DE 1.938

11 de julio de 1.938

Tu santo, hija mía. Todo un día en que el pensamiento ha estado sobre vosotras. Cuánto cuesta adquirir la felicidad… Pero os juro que os haré felices cuando recobre la libertad.

16 de julio de 1.938

Ocho meses llevo en esta prisión. Es ya mucho tiempo, por eso al saber que no tengo delito, hay momentos en que sufro mucho pensando en vosotras. Y así son la mayoría de los días, tristes y oscuros y que son el origen de que te haya hablado al salir.

 18 de julio de 1.938

Como en el mejor de los ratos. Ha finalizado el día. El atardecer es espléndido. Los comentarios giran sobre el día. Han estado ausentes los ruidos de campanas y trompetas de los pelayos (25).

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Se dice que el caudillo [Francisco Franco] con su discurso, no ha gustado (26). Se habla con el corazón henchido de esperanzas. También me he dado un toque al cabello y como es tu ilusión, amor mío, sólo quisiera que me hubieras visto por un momento. No siempre se viven momentos iguales.

(25) Pelayos: Grupo infantil y cadete de tipo paramilitar que adoctrinaba a los niños en las ideas políticas de la Comunión tradicionalista (carlismo), a través de actividades de tipo campamento o el semanario “Los pelayos”, que se editó entre 1936-1938 en San Sebastián (Donosti) por la Junta Nacional Carlista de Guerra y que apareció en diciembre de 1936, pero a finales de 1938 se unió con el semanario “Flechas” (de Falange), editándose el “Flechas y Pelayos”.
(26) Se refiere al discurso que dio Franco con motivo del aniversario del “alzamiento nacional”, que por lo visto, no estuvo a gusto de todos sus correligionarios. En contraposición a este discurso, la documentación sobre la época muestra también el discurso que Manuel Azaña, presidente de la República, emitió el mismo día, “Paz, piedad y perdón”, con un mensaje de reconciliación entre “las dos Españas” que fue elaborado con la intención de preparar a la opinión pública para lograr una mediación internacional y no prolongar la guerra.

Flechas y Pelayos 2 Portugalete[Desfile de Pelayos, Portugalete, años 40]

12 de julio de 1.938

Dos horas de sótano.

Los días, las semanas y los meses, se suceden aquí en la cárcel con la misma monotonía. Por eso pasan infinidad de días sin dejar huella alguna. Pero hoy, después de nueve meses, he pisado por primera vez las celdas de castigo. Pero ha sido, amor mío, para cumplir con la misión de mi empleo.

Desde la puerta de la celda he visto su lobreguez. Más de cuarenta hombres permanecían en ella. Daban la sensación de fieras enjauladas. Después de cumplida la misión y con un adiós de compasión, dirigiéndome al oficial que nos acompañó, le dije: ¡Que Dios me acompañe para no verme como ellos!

 SEPTIEMBRE DE 1.938

1 de septiembre de 1.938

 El primer aniversario.

Mañana se cumple un año que entregué mi libertad y por eso hoy quiero hacer un balance. En lo que llevo escrito anteriormente ya he detallado lo más interesante, por eso hoy quiero dejar anotado un balance de los servicios y demás ramificaciones origen de ellos.

Servicios hechos en la plaza de toros de Santander y luego aquí:

  • Cortes de pelo y afeitados: 8.644 ptas.
  • Recaudado por todos los conceptos: 2.176,15 ptas.
  • Enviado a casa en 44 veces: 1.835,00 ptas.
  • Gastos: 341,00 ptas.

 Son 35,25 pesetas semanales las que he logrado con mi esfuerzo, para que no os haya faltado lo más necesario.

 2 de septiembre de 1.938

Ya se ha cumplido el año. Un año dedicado por entero a vosotras. Estoy repasando vuestras cartas que dicen poco para lo que yo quisiera. Las mías ya sé que os llegarán a lo más hondo. Algún día las juntaremos en un libro que SERÁ EL ÚNICO QUE LEA AURORITA (27).escuelafranquismo[Recreación de una escuela en los años 40. En la pizarra pone: “Los golpes del maestro no dañan, esculpen”. Sin comentarios, como diría Gabriel]

(27)  Gabriel lo pone en mayúsculas, y tendrá algún significado. Creo que puede estar relacionado con el recuerdo de Gabriel del sistema utilizado en las cárceles franquistas, al que está siendo sometido, para la “redención” de los presos que, con cantos religiosos y patrióticos, lecturas guiadas a la exaltación de los “principios del movimiento nacional”, ejercicios de desfiles rutinarios obligatorios cada día, audiciones y conferencias pretendía “encauzarles en el espíritu de la patria” dejando atrás la “doctrina rojo-separatista”. En cualquier caso, Aurorita tendría que leer y aprenderse de memoria, como todos los niños, la doctrina y el catecismo y, en la mayoría de las escuelas, cantar el “cara al sol” o lo que se terciara, con las fotografías de Franco y José Antonio Primo de Rivera y el crucifijo en la pared. No quedaba otra.

EL CONSEJO DE GUERRA.

5 de septiembre de 1.938

Hoy he declarado y firmado mi procesamiento. No tiene interés en la actualidad; además, sabré defenderme porque no es delito que se pueda castigar lo que yo haya cometido.

 20 de septiembre de 1.938

 Cómo me presenté al consejo de guerra.

Llevaba el aspecto de un joven mecánico, con un buzo seminuevo, limpio y recién planchado. El cabello largo y bien peinado, el cutis fino, en el bolso izquierdo el pañuelo rosa con sus cuatro puntas al aire, el carácter risueño, el pensamiento alegre y confiado; y de buen gusto, una corbata.

palacio de escauriaza[Palacio Escauriaza, en Bilbao, hoy desaparecido]

Eran las diez de la mañana cuando pisaba por primera vez el caserón viejo de la justicia (28).  En el primer piso soy encerrado en un cuarto que despedía un olor a humedad. Unos minutos después era trasladado al salón.

(28) En Bilbao, los juicios se celebraban en el desaparecido palacio de Escauriaza, que estaba en la avenida Sabino Arana, donde actualmente está el Colegio Pureza de María. [Fuente: Cárceles y campos de concentración en Bizkaia (1937-1940)- Ascensión Badiola]

Cinco militares de alta graduación presidían el tribunal que me iba a juzgar. En la izquierda el fiscal y en la derecha mi defensor. Dos guardias civiles me custodian y otros cuatro compañeros me siguen. En un banco frente al tribunal nos sentamos los procesados.

El presidente, un hombre de aspecto anciano da la voz de audiencia pública. Unas cincuenta mujeres y unos hombres entran en la sala. Mi vista se vuelve para fijarla en Angelita, la herrera, y otra.

El secretario, un hombre joven con voz clara, empieza la lectura del proceso que se me sigue.

 Informes de la Guardia Civil, Falange y el Ayuntamiento, informan ser:

 << De malos antecedentes personales. Comunista significado. Agitador de masas. Gran propagandista electoral. Sujeto peligroso para la causa nacional. Voluntario desde el primer día del movimiento, su actividad se ha desarrollado en el frente. En el pueblo se distinguió como perseguidor de personas de izquierdas. No se sabe si fuera ha cometido actos delictivos, no hizo requisas, detenciones ni guardias. Tampoco ostentó cargos públicos. >>

 También se leen mis declaraciones de Santander y las de la cárcel. Van leídos unos veinte pliegos.

 El presidente concede la palabra al fiscal. Yo me pongo en pie y fijo la mirada en él.

El fiscal dice:

“Ha oído Vd. todos los informes con relación al proceso que se le sigue. Conteste a todas las preguntas que se le hagan.”

Fiscal: ¿Es Vd. comunista?
Procesado. No señor.
F.: ¿Ha tomado parte en actos públicos?
P.: No señor.
F.: ¿Ha hablado en privado de ideas?
P.: No señor.
F.: Pero, ¿cómo es posible que todos los informes coincidan en lo mismo y Vd. los niegue?
P.: No lo sé. Obedecerá a algún mal querer.
F.: ¿Y todos, por cierto, van a coincidir?
P.: Estarán hechos por la misma mano.
F.: ¿A quién culpa Vd. de ello?
P.: No me siento con facultades para acusar, me ha pillado de sorpresa tanta acusación.
F.: ¿Me puede decir el tiempo que lleva en el pueblo?
P.: 28 años. Vine con tres [años] de Serón, Soria.  
F.: Luego ¿pueden conocerle perfectamente?
P.: Sí señor.
Presidente: ¿Salió desde el primer día al movimiento?
P.: No señor, desde el 19 de octubre.
F.: ¿Qué hizo hasta entonces?
P.: Trabajar en la fábrica de alpargatas de mi propiedad.
Defensor: ¿Hay más fábricas en ese pueblo?
P.: No señor, sólo un almacén en Portugalete, el de Pérez, pero a pesar de ser de derechas, tenía buenas relaciones comerciales con ellos.
D.: ¿No ha pertenecido a algún partido?
P.: No señor, ni a partidos políticos ni a organizaciones sindicales. Mi condición de patrono (aunque pequeña, tengo trabajando a unas 50 mujeres en esa fábrica) me lo impedía.
D.: ¿Trabaja esa fábrica en la actualidad?
P.: Sí señor, para intendencia. La regenta otro hermano, pues somos cinco con los mismos derechos y deberes.
D.: ¿Por qué fue voluntario?
P.: Porque faltaron materias primas al caer el pueblo de donde venían. Y como quiera que la situación era económicamente crítica, ante el invierno que se avecinaba tenía que escoger entre la mina y el frente. Como quiera que mis manos no habían trabajado nunca, me fui de barbero, porque sabía el oficio de antes, con una compañía de muchachos del pueblo, antes de convertirse en batallón.
D.: ¿Ha hablado en público?
P.: No señor.
D.: ¿En privado?
P.: No señor.
D.: ¿Qué sitios frecuentaba?
P.: Ninguno, ya que salía poco de casa. Algunos domingos lo hacía en compañía de mi esposa y una hija que tengo hasta el pueblo de mis suegros.
D.: ¿Podría poner alguna persona de garantía?
P.: Sí señor y por eso me extraña. En la cárcel tengo una carta de la esposa en la que me dice que ha estado en casa un exjefe de falange, que no conozco, y este luego con el jefe de Gallarta, y han dicho que es una injusticia y que para el lunes, casualmente hoy mismo, le comunicarían algo (29).
D.: ¿Las personas que ha puesto son de confianza?
P.: Creo que sí. Urquía es comerciante y cliente mío y todo el pueblo, lo mismo de derechas que de izquierdas si hay. Por eso no he recurrido a ellos.
P.: ¿Ha escrito en algún periódico?
P.: No señor.
D.: ¿Nunca?
P.: Nunca.
D.: ¿Conoce usted “El inquilino”?
P.: Sí señor.
D.: ¿Era de izquierdas?
P.: No señor, era defensor de los inquilinos. Allí estábamos izquierdas y derechas.
D.: ¿Dónde se editaba?
P.: Creo que en Bilbao.
D.: ¿Dice que no ha escrito en él?
P.: No señor
D.: Nada más, siéntese.

Continúan con los otros cuatro. Luego suspenden por cinco minutos el acto. Los magistrados entran en las habitaciones a deliberar. Las mujeres hablan en voz alta. Yo, risueño, miro a las vecinas que me indican la actuación tan acertada que he tenido (30). 

Nuevamente salen los magistrados. El silencio se deja oír de nuevo. El presidente da lectura a un papel que trae en la mano.

 Sus primeras palabras empiezan diciendo:

 << Se sobresee la causa a Gabriel Lashayas Martínez >>

Y fijando la vista en mí, dice:

<< En su día se le comunicará la sentencia. >>

 Sigue el consejo para dos procesados que son condenados a 20 y 12 años. Mi satisfacción es enorme, pero no vuelvo la cabeza atrás porque me lo han prohibido.

Poco después ya estábamos en el coche que nos iba a conducir a la cárcel nuevamente. Desde la ventanilla envío recuerdos para los dos seres más queridos, a través de los que han tenido la suerte de verme.

 Ya en la cárcel, enterados del resultado, recibo muchas felicitaciones de amigos y conocidos.

1938 bandera1-R

Carnet falange(29) Raimundo Pérez (otras veces nombrado como “Pérez, el alpargatero”), portando la bandera del Requeté de Portugalete, en un acto político-religioso celebrado en la Iglesia de Santa María en conmemoración de la “liberación de la Villa de Portugalete”. Aunque sus ideas políticas, falangista, no eran las de Gabriel, ambos tenían una buena relación, por lo que Gabriel lo menciona como referencia en el Consejo de Guerra a que fue sometido, por si esto pudiera ayudarle en la sentencia.
(30) Nota general sobre la declaración de Gabriel en el Consejo de Guerra: Gabriel, como apoyo a su defensa, para desasociar su imagen de la clase obrera (todos los obreros republicanos, por supuesto, eran considerados rojo-separatistas a los que había que meter en la cárcel etc.) intenta hacer una buena declaración que le haga parecer un “elemento no hostil a la causa”, y por eso resalta su “condición de patrono”.
Sin embargo, esta “condición de patrono”, como veremos más adelante en su diario en los años posteriores, no era la de un patrono privilegiado al uso, ya que simplemente los hermanos trabajaban con ahínco para sacar adelante una pequeña empresa familiar de fabricación de alpargatas, en la que unas cincuenta mujeres de Gallarta trabajaban desde su casa y les pagaban a tanto la alpargata (tal como es habitual en este sector de alpargatería).

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[María y Gabriel Lashayas con sus batas del taller, una bata que no le debía gustar mucho a María porque se escondió detrás de un seto por coquetería femenina, supongo. Fotografía ampliada en el Anexo de este capítulo.]

Otro dato que menciona por encima en la declaración, es relativo a su oficio de barbero, que aprendió en Barcelona unos años antes de casarse con Aurelia, y que también comentará Gabriel en otro capítulo más adelante.
Sobre el periódico “El inquilino”, donde Gabriel declara no haber escrito nunca y apenas saber nada de él, años después señalaría en sus “Memorias” que la mayoría de los artículos que escribió a partir de su matrimonio en septiembre de 1931 hasta el estallido de la Guerra Civil los publicó en este periódico, “El Inquilino”, que estaba implicado en su edición, que era mensual, que defendía a “los inquilinos” (nombre que aludía a que el 99% de la gente que residía en Gallarta- Ortuella no eran propietarios de su vivienda, sino que eran “inquilinos”)  pero que también se intercalaban “temas generales”. Incluso dice que algunos artículos que escribió sembraron el malestar entre los socialistas de Gallarta por criticar en la publicación al alcalde, socialista, Sr. Pujana.
Nótese cómo, además, indica Gabriel que “después” de su boda limita su militancia activa. Dice “ya sólo me limité a participar con algunos artículos en la prensa” (luego antes su implicación política había sido mayor, se deduce).   Incluyo la transcripción a máquina que hizo su hijo Rubén:

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Al final del artículo, en un anexo, incluimos un escrito de Gabriel en el semanario “El inquilino”.

Y ahora, continuamos con el diario de Gabriel…

26 de septiembre de 1.938

Hoy día de recuerdos gratos. Siete años atrás las leyes y el amor nos unían para siempre (31).  Va finalizando el mes de los recuerdos. El día 2 caía preso, el cinco era procesado, el 8 declaraba ante los jueces, el 16 se cumplió los diez años que marché a Barcelona, el 20 comparecía ante el consejo de guerra sumarísimo y hoy 26, aniversario de nuestra feliz unión.

Cuando estas líneas algún día te lea al oído, tengo la completa seguridad que la felicidad hará cubrir nuestros ojos de lágrimas, como la noche que leíamos el cuento azul titulado “Las cuatro estaciones” (32).

(31) Es el aniversario de su matrimonio civil, es decir, se habrían casado el 26 de septiembre de 1931, aunque no lo puede poner claramente ya que casarse por lo civil no estaba bien visto en la época franquista, aparte que no tenía ningún valor, es decir, hasta que no se casaran por lo religioso, en teoría “vivían en pecado” como todos los rojos que no se habían casado por la iglesia. Por la Iglesia se casaría algunos años después, dado que, en aquella época, no estar casado por la iglesia no era más que una fuente de inconvenientes, sobre todo para la escolarización de los niños, su obligatoria celebración de la Comunión etc. sobre las que no había la libertad religiosa que hay en la actualidad.
(32) “El cuento de las cuatro estaciones”: No sé si Gabriel se referiría a esta fábula de las cuatro estaciones, que al parecer es de Esopo, pero no estoy segura, aunque la fábula es muy conocida. La incluyo porque es preciosa y quizá al leerla hoy Aurora, recuerde si era este el cuento que leyó aquella noche Gabriel y que años después, desde la cárcel, recordaba para su mujer y su hija. 

LAS CUATRO ESTACIONES

<< Había un hombre que tenía cuatro hijos.  Como parte de su educación, él quería que ellos aprendieran a no juzgar a las personas y las cosas tan rápidamente como suele hacerse.

Entonces los envió a cada uno, por turnos, a ver un árbol de peras que estaba a gran distancia de su casa.  En su país había estaciones, así que el primer hijo fue en invierno; el segundo en primavera; el tercero en verano y el cuarto en otoño. 

Cuando todos habían ido y regresado, el padre los llamó y les pidió que describieran lo que habían visto. 

El primer hijo dijo que el árbol era horrible, giboso y retorcido, parecía seco y sin vida.

El segundo dijo que no, que el árbol estaba cubierto de brotes verdes y lleno de retoños que prometían flores.

El tercer hijo no estuvo de acuerdo: él dijo que estaba cargado de flores, que emanaba un aroma muy dulce y se veía hermoso; era el árbol más lleno de gracia que jamás había visto.

El último de los hijos tampoco estuvo de acuerdo con ninguno de ellos. Dijo que el árbol estaba cargado de peras maduras, lleno de savia y bienestar. Como los pájaros acudían al peral para comer de los frutos que se estaban marchitando, todo a su alrededor se llenaba de un exquisito aroma. 

Entonces el padre les explicó a sus hijos que todos tenían la razón, porque ellos sólo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol. Y añadió que por eso no se podía juzgar a una persona por sólo ver una de sus temporadas: 

“La esencia de lo que son los hombres, el placer, la tristeza, el regocijo y el amor que vienen con la vida sólo pueden ser medidas al final, cuando todas las estaciones hayan pasado”. >>

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El 25 de octubre de 1.938 Gabriel será trasladado a la Prisión de la Universidad de Deusto, donde permanecerá en espera de ser trasladado a la Prisión de San Pedro de Cardeña (Burgos).

ANEXOS DEL CAPÍTULO 6

Rima contra Gil Robles, por Gabriel Lashayas publicada en “El inquilino” en 1932, semanario en el que solía colaborar con varios seudónimos.

Ni a Achúcarro,
ni a Moraita,
ni a Sánchez,
ni al mismo Sol,GilRobles-urumea-CEDA
debemos los inquilinos
mirar con admiración
mientras en España exista
diversidad de opinión.

El lobo nuestro es Gil Robles
que acechándonos está
y de hacerse dueño trata
del aparato estatal.

Mirad Alemania e Italia, 
mirad esa realidad,
y veréis cómo esta España
hacia ese camino va.             
 
[Fotografía: Gil Robles en un mitin en el frontón Urumea de San Sebastían (Donosti), Guipuzcoa/Gipuzkoa. Fondo Pascual Marín- Kutxa Fototeka.]

Notas sobre la rima:

El Sol: diario que se publicó entre 1917 y 1939, fue obra del ingeniero y empresario Nicolás María de Urgoiti Achucarro (1869-1951), conocido como “Achúcarro”, director de la potente empresa La Papelera Española. Se consideró en su momento uno de los mejores periódicos de Europa y el mejor de España.

Jose Mª Gil Robles: diputado en las Cortes republicanas entre 1931-1939, fue ministro de la Guerra en 1935. Antes, participó en 1933 en la creación de la CEDA, Confederación Nacional de Derechas Autónomas. En 1936, tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones del mes de febrero, se convirtió en jefe de la oposición parlamentaria. Simpatizante de las ideas del nacionalismo alemán, ante la inminente guerra civil alentó a sus seguidores para apoyar al bando franquista y entregó los fondos de su partido al General Mola, pese a que en sus memorias aseguró que no estuvo al tanto de la preparación de la conspiración militar contra la República y a que finalmente tuvo que exiliarse tras el triunfo del golpe de estado. En 1948, en el llamado Pacto de San Juan de Luz, intentó llegar a un acuerdo con el ex ministro republicano Indalecio Prieto para la futura instauración de una monarquía parlamentaria en España. En 1953, regresa a España apoyando a sectores antifranquistas, y posteriormente actúa como abogado en diversas causas contra opositores al régimen. Tras el fallecimiento de Franco, sus ideas políticas se encuadran en las posiciones tradicionales de la democracia cristiana europea.

IMÁGENES COMPLEMENTARIAS

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[El “Super Puerto” de Bilbao, Abra exterior. Fotografía sacada desde el acantilado de Aixerrota, Getxo. 2015. Al fondo, la costa de Cantabria.]

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[El Muelle de Uribitarte en los años setenta. A la derecha del puente, el Ayuntamiento de Bilbao]

Grielyhermana[Gabriel Lashayas Martínez y su hermana María.]

23 – Diario de Gabriel. Capítulo 5

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CAPÍTULO 5 – Prisión de la Plaza de Toros. Santander. Del 1 de septiembre al 15 de noviembre de 1937.

Leer en pdf – Diario de Gabriel-capitulo-05

Tras la caída de Bilbao, el 19 de junio de 1937, los batallones vascos se retiran a la provincia de Santander. A finales de agosto, el frente republicano del norte perderá Santander tras la rendición de los batallones vascos acordada entre el PNV y las tropas italianas con la mediación de la Santa Sede. Asturias quedará como último reducto del frente republicano del norte. Los componentes de los batallones vascos que no fueron evacuados de Santander antes del 25 de agosto (fecha límite dada por los italianos para proceder a la evacuación de tropas y población según lo pactado), son hechos prisioneros o se entregan al no haber otra alternativa. Gabriel, tras esperar unos días en Santander en casa de una familia afín al bando nacional que lo ha acogido en su hogar, como agradecimiento por su amabilidad durante los difíciles momentos previos a la caída de Santander, confía en conseguir el “permiso” para regresar a su casa gracias a su mediación. El día 29 de agosto, al ver que esto no va a ser así, valora entregarse como prisionero de guerra ante las autoridades militares de Santander y así se lo comunica a la “familia de acogida”. Del 2 de septiembre al 14 de noviembre de 1937 permanecerá en la prisión de la plaza de toros de Santander.

 SEPTIEMBRE 1937

 1 de septiembre de 1937

Me levanto como de costumbre a las nueve. Me lavo, y en las primeras palabras con Dña. Amada me entero de que en casa de Dña. (…) se celebra una misa y que Luis va a confesarse y a comulgar. Comprendiendo lo que aquello vale en los momentos de orgía, voy al cuarto y le hablo [a Clariso] de que podíamos hacerlo nosotros, pues era en la buhardilla y no podíamos sufrir la vergüenza de aquel acto. Acepta Clariso y se lo expongo a Dña. Amada que se pone muy contenta. (1)

(1) Misas clandestinas: hasta la entrada de las tropas nacionales en Santander, las misas y cualquier otra manifestación de carácter religioso se llevaba a cabo de manera clandestina. El clero y las manifestaciones católicas eran considerados elementos afectos al bando nacional y fueron perseguidos en zona republicana -en Cantabria fueron asesinados 77 sacerdotes, 84 religiosos y 13 seminaristas, además de quemarse o destruirse más de 40 iglesias-. En este capítulo del Diario de Gabriel, vemos cómo se realiza una de estas misas clandestinas en Santander, tres días después de la entrada de las tropas nacionales, cuando aún “el ambiente estaba revuelto” y por tanto seguían celebrándose en clandestinidad, por precaución. En este episodio, un tanto surrealista, el propio Gabriel actúa como confesor del párroco que da la misa. Gabriel, con muy buen juicio, ha concluido que participar en una de estas misas podría reportarle algún beneficio en un futuro o ayudarle a conseguir la firma del cura en el pase que le facilitaría su vuelta a casa, al tiempo que, al realizarse en una casa privada, nadie más se iba a enterar de ello (“no podíamos sufrir la vergüenza de aquel acto”). Sin embargo, las cosas no iban a suceder como Gabriel calculaba. Dña. Amada, la señora de la casa, se pone muy contenta porque seguramente piensa que los ha catequizado.

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[Santander, 26 de agosto de 1937. Entrada de las tropas nacionales.]

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[Columna de presos en Santander]

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[Prisioneros en la Plaza de Toros de Santander]

LA CONFESIÓN

En la buhardilla de la casa N.º 6 de la calle Floranes, una casa bien preparada, se reunían unas 20 mujeres y 6 hombres. Un sacerdote iba a oficiar una misa y a confesarnos. Yo me dispuse a ser confesor, no confesado, y pude arrancarle al sacerdote la confesión de sus andanzas en los 13 meses y [también] que de ninguna manera me firmaría el impreso que valía para volver a casa. Después, oí misa en la misma habitación. Vi el absurdo de semejante acto. Ya no era vino lo que servía para hacer misa, era coñac, el cual, por ser fuerte, le hizo beber agua varias veces. Después, viajamos a casa. Nos atendieron como de la familia. Se habló de nuestro convencimiento y yo estaba conforme con lo que acababa de hacer, pues sólo beneficio me podía reportar. Después de comer salí a ver el muelle y pasar la tarde, pero en el paseo Pereda me eché otras cuentas y regresé a casa dispuesto a marchar al campo del Sardinero. (2)

ELSARDINERO

[Esta es la única fotografía que he encontrado del campo de futbol de El Sardinero, con prisioneros republicanos en 1937. Está incluida en el libro de José Manuel Puente Fernández, “El guardián de la revolución. Historia del Partido Comunista en Cantabria (1921-1937)”]

 (2) El Sardinero: Tras la caída de Santander, el ejército de Franco alojó en distintos campos de concentración de prisioneros a unos 50.000 republicanos. En Santander capital, estos centros o prisiones fueron: la plaza de toros, el campo de futbol de El Sardinero, las caballerizas del Palacio de la Magdalena y el Seminario de Corbán. En Santoña, había cuatro campos de concentración con 1.200 prisioneros; en Laredo unos 9.000 prisioneros; varios campos en Castro Urdiales con unos 10.000 prisioneros. En total, unos 12.000 prisioneros en la provincia de Santander, con lo cual el resto de prisioneros (salvo los que habrían sido fusilados, que se calcula que fueron unos 1.100 como mínimo), serían trasladados a otros campos fuera de Cantabria. Concretamente, en el cementerio de Ciriego, próximo a Santander capital, se fusilaron al menos 836 personas, que son las que están identificadas, aunque otras fuentes mencionan cifras próximas a 3.000 personas fusiladas en total para toda la provincia de Santander (hoy Comunidad Autónoma de Cantabria).

Se extrañaron todos de mi regreso y una vez que se lo expliqué, todos, y en particular el Sr. Rafael* (3), me convencieron de que lo dejase para el día siguiente.

– Cene, duerma tranquilo y mañana se presentará Vd., pues lo mismo le van a dar. – Y así fue.

Volví a la calle, pasé las últimas horas de mi libertad y regresé como de costumbre.

 2 de septiembre de 1937

Día señalado para mi prisión, es el cumpleaños de mi padre. ¡Quién le pudiera felicitar! Desayunamos, preparo todo el equipo y, despidiéndome de todos, salgo para El Sardinero. Ando un buen rato y en el camino me entero de que ya no hay prisioneros en él. Doy vuelta y me dirijo a la plaza de toros (4).

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[Plaza de toros de Santander; concentración de prisioneros republicanos a partir de finales de agosto de 1937.]

(3) El Sr. Rafael, hijo del matrimonio de afinidad política franquista que acogió a Gabriel y su amigo Clariso un par de semanas, durante los días inmediatamente anteriores y posteriores a la entrada de las tropas nacionales en Santander. De filiación falangista, el Sr. Rafael, como lo llama Gabriel, ocupaba un cargo político en los momentos posteriores a la entrada de las tropas franquistas en Santander.
(4) La plaza de toros de Santander, con un diámetro de 51 metros, tenía un aforo de 11.700 localidades para los festejos y se convirtió en centro de internamiento de prisioneros de guerra tras la caída de Santander, donde, como en todos los campos de prisioneros, los presos estaban hacinados, escasamente alimentados y donde las medidas de salubridad, higiene y salud escaseaban.

La Guardia Civil nos requiere antes de llegar, nos hacen varias preguntas y nos acompañan hasta la plaza. A las once de la mañana, hacía mi entrada triunfal. No me molestó para nada [la Guardia Civil] y por eso sigo conservando las herramientas [maletín de barbero] y las 1.195 ptas. que llevaba (5).

Pronto hice compañeros. Una cuadrilla de Gallarta me ofreció un puesto con ellos. Éramos diez; ellos conservaban la intendencia del batallón en una casa. Desde ella enviaban comestibles para darnos la gran vida (6).

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[Maletín de trabajo de barbero, que Gabriel conservó después de terminada la guerra civil]

(5) 1.195 ptas. Este caudal equivalía a cuatro meses de sueldo de las milicias, ya que cobraban 150 ptas. por quincena, 10 ptas. al día.
(6) La intendencia del batallón. Los alimentos que tenía el batallón -no se indica qué batallón era, sólo que se trataba de milicianos de Gallarta-, en previsión de lo que intuían que les iba a faltar durante su estancia en prisión, había sido guardado, según nos cuenta Gabriel, en una casa -aunque no dice dónde, se supone que en Santander capital o sus proximidades-, desde donde gente del exterior, posiblemente otros milicianos o familiares de estos, les iba suministrando lo que necesitaran, hasta que se agotaron las existencias. Lo de “darnos la gran vida” era una exageración, como forma de tranquilizar a su esposa, para que no se preocupara pensando que pasaban hambre, desde luego, en la línea de todos los comentarios que hace Gabriel a su esposa o todo lo que calla para no preocuparla y que las cartas pasen también el filtro de los censores de la cárcel y conseguir así que le llegaran a Aurelia.

Mi compañero Clariso envidiaba mi suerte. Él pronto se puso a trabajar. Yo pensé que cobrar no era prudente y afeitar gratis era mucho sacrificio (7). A la una llega un camión de pan y en él iba Salazar el alpargatero (8).  

Formados de cinco, nos dieron dos panecillos y una lata de carne. Al pasar por el auto me dio un pan [Salazar, el alpargatero]. Pan no me iba a faltar. Por la tarde nos tomaron el nombre. Era la primera labor de investigación que hacían desde que tomaron la ciudad.

 3 de septiembre de 1937

Después de comer nos forman a 550 y nos sacan con dirección al muelle. Allí en dos barcos nos trasladan a Pontejos, campo de aviación. En el muelle fuimos despedidos por una enorme multitud de mujeres que nos causó mucha emoción (9).

Según desembarcábamos nos daban el pico y la pala. Íbamos a reparar el campo. Como llegamos de noche, nos metieron a un viejo caserón y allí permanecimos bajo la vigilancia de seis requetés (10). Al día siguiente nos dieron un trabajo que se tardó cinco días en hacer y que pudimos haber terminado en uno.

(7) Según una primera clasificación que se hacía de los prisioneros, los más “peligrosos”, más comprometidos políticamente o simplemente más jóvenes o fuertes, eran destinados a trabajos en obras públicas o también privadas (arreglar carreteras, puentes, reconstrucción de edificios y similar, o trabajos en minas etc). Gabriel, con buen juicio, planea utilizar su profesión de barbero para abrirse un hueco en esta situación sobrevenida, al mismo tiempo que decide no cobrar nada por sus servicios sino aceptar la voluntad y así granjearse buenos contactos tanto entre presos como carceleros, en previsión de lo nada bueno que le deparaba el futuro.
(8) Salazar, el alpargatero. Posiblemente, alguien que trabajaba también en el negocio de la alpargatería en Gallarta, Ortuella o Portugalete, que son los lugares que menciona Gabriel cuando habla de sus conocidos.
(9) Pontejos. Como es de suponer, nadie informaba del lugar a donde les llevaban y por lo tanto la familia de estos prisioneros quizá suponían que iban a fusilarles o como poco que no iban a volverles a ver. Pontejos, era un aeródromo de reciente construcción, situado en Pontejos, cerca del actual aeropuerto de Santander, justo enfrente. Otros aeródromos utilizados fueron Albericia, Heras y Torrelavega. En Pontejos se establecieron unidades aéreas de la Legión Cóndor alemana, como podemos ver por el testimonio de Gabriel también, que nos narra cómo en sus primeros días de prisión fue destinado a labores de reparación de la pista de este aeródromo, estando al cargo de militares alemanes directamente y requetés como vigilantes, al menos los días en que estuvo Gabriel allí.
(10) Los requetés, o “boinas rojas”, pertenecientes a una organización paramilitar de tendencia política posicionada con el alzamiento nacional durante la Guerra Civil, ensalzaba valores como la familia, la patria, la religión y la unidad de España, así como el sistema monárquico (su lema era Dios-Patria-Rey). El movimiento requeté tiene su origen en las guerras carlistas del siglo XIX, la primera de las cuales se inició cuando, a raíz del fallecimiento de Fernando VII sin descendencia masculina, iba a ser Isabel II proclamada reina de España, a falta de heredero varón, y el hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro, se opuso a ello, iniciándose la guerra entre los partidarios de Carlos María Isidro y los de la heredera legítima, Isabel II. “Re-que-te” eran las sílabas con las que se anunciaban con toques de corneta las cargas de bayoneta en el tercer batallón de voluntarios carlistas de Navarra.

5 de septiembre de 1937

Este día fue el primero que me puse triste al ir Concha a llevarnos comida y decirme que habías estado la víspera en la plaza llorando como una desconsolada (11). Viví unas horas de angustia y esperanza pensando que irías a verme con Concha. Pero llegó este día y volvió sola diciendo que ya no te había visto. Seguí en el campo viendo de cerca muchos aparatos y cargándolos (12) de la mortífera carga. Quedaba asombrado viendo la carga que dejaban caer al espacio. No hay refugio que resista aquellas moles de metralla que se esparcía al contacto con el suelo. Los alemanes (13) nos trataban bien, pero sufría yo mucho viendo los aparatos salir con dirección al frente de Asturias (14) donde resistían los nuestros. Dormir, lo hicimos en las campas, bajo los árboles. Nadie se marchaba, nos sentíamos bien allí.

 6 de septiembre de 1937

Al medio día nos reúnen a trescientos y, tras un gran rato de espera, nos llevan nuevamente al barco que nos traslada a la plaza. A los que quedaron allí, los veo con el pelo cortado al rape. Dijeron que a nosotros nos iban a hacer lo mismo. Luego preparamos el sitio para dormir todos juntos por si duraba mucho.

 8 de septiembre 1937

Llaman a declarar a los que tienen papeles de garantía y, como si yo los tuviera, me incluyo entre los veinticinco primeros. En una camioneta de asalto nos trasladan a un juzgado. Prestaron declaración todos y al final pasé yo (15).

(11) Aurelia, que había venido desde Gallarta para ver a Gabriel, al enterarse de que Gabriel había sido      sacado de la prisión junto con otros muchos prisioneros en un barco, debía suponer que se los llevaban para ser fusilados, como estaba ocurriendo con otros muchos.
(12) Cargando los aviones alemanes con bombas.
(13) Legión Cóndor. Pese a que Gabriel dice que como estaban a gusto, “nadie se marchaba” (no huían), algunos presos aprovecharon esta situación de aparentemente falta de vigilancia para fugarse, pero la mayoría terminaron siendo capturados y fusilados, como podemos ver en algunos testimonios de memorias de otros combatientes republicanos.
(14) A primeros de septiembre, una vez perdida la provincia de Santander, se continúa combatiendo en Asturias.
(15) Los “papeles de garantía”, eran informes de adhesión al bando nacional con la firma de algún funcionario o persona de filiación nacional reconocida acerca de la consideración política del garantizado. Se emitieron en los dos bandos, también en el republicano con el mismo fin, pero distintos avalistas. En los primeros días, ante el gran número de prisioneros en Santander, unos 50.000, se realizaron vistas de clasificación de prisioneros y juicios rápidos, que en diez minutos decidían su clasificación e incluso su fusilamiento si así lo consideraban. Gabriel, aquí anda listo y se incluye en este grupo pese a no haber conseguido aún sus preciadas dos firmas; mientras esperaba su turno, ideó la manera de solventar este pequeño problema elaborando una muy bien pensada declaración que lo compensara.

LA DECLARACIÓN

Después de dar informes de mi filiación, el batallón al que pertenecí y demás datos, declaré:

<<El 18 de julio de 1936 me encontraba trabajando en la fábrica de mi propiedad cuando, a falta de materias primas y a requerimiento de muchachos del pueblo, me incorporé al “Rosa Luxemburgo” como barbero. No tomé parte en combate alguno, porque carecía de armas. El 24 de agosto me escondí para no ir a Gijón en casa del conocido derechista D. José Gutiérrez, Floranes nº 6, hasta que el 2 septiembre me presenté en la plaza de toros, de común acuerdo con la familia. Y que en el pueblo deseaba vivir en armonía con todo el mundo.>>

 Regresé a la plaza a esperar el fallo y comenté la declaración.

 10 de septiembre de 1937

Desde mi prisión te remito mi primera carta (15). Después, recibo la visita de las cuñadas. Salgo como voceador y consigo verlas. Me preguntan por mi hermano Raimundo. Les doy detalles y me preguntan lo que quiero que te digan. Nada, que estoy bien y que he declarado. De los recados que hice saqué 1,10 ptas. de propinas. Era el primer dinero que tenía desde que caí preso.

 14 de septiembre de 1937

Después de tomar café, que sólo unos pocos teníamos la suerte de tomar, empiezo el trabajo. Corría la mañana y viene Mino, me entrega 4,40 ptas. y me dice que tú, Aurelia, estás afuera. Me mudé, y entre la ropa [ entre la ropa que le daba a su mujer para lavar] te envié 20 ptas. en plata y 1.195 ptas de Euzkadi (16).

(15) Gabriel continúa en la plaza de toros de Santander durante todo este capítulo.
(16) El 16 de enero de 1937 el Gobierno Provisional de Euzkadi acuñó monedas de 1 y 2 ptas.; después se emitieron billetes de 5 a 1.000 ptas. con diseños de la cultura y la economía vascas, que popularmente se llamaron “heliodoros”, en alusión a Heliodoro de la Torre, miembro del PNV y consejero de Hacienda del Gobierno Provisional Vasco. Las monedas se acuñaron en Bélgica y los billetes, expedidos en Bilbao, estaban avalados por el Banco de España. Tras la caída de Bilbao, empezaron a circular estos billetes por Cataluña, y la Generalitat autorizó su uso habilitándoles con sellos de caucho que contenían el escudo de Euzkadi y la leyenda “Delegación de Hacienda del Gobierno de Euzkadi en Cataluña, tanto en euskera como en castellano. Cuando en el País Vasco se comenzó a pagar a los milicianos en este nuevo papel moneda, muchos se negaban a ello y hubo algunas protestas ya que no querían aceptar el pago de la nómina en este nuevo papel moneda del que se cuestionaba su valor de curso legal fuera del País Vasco, y en cualquier caso, con un valor de futuro incierto. De hecho, a finales de 1938 Franco anulará por decreto el valor de los billetes emitidos desde 18 de julio de 1936, así como todos los depósitos de cuentas bancarias que hubieran sufrido movimientos a partir de esa fecha.

Fue para mí esto muy grande, pues comprendí que las 4,40 ptas. eran todo tu caudal y que te enterarías de que nada me hacía falta. Desde una de las ventanas pude verte. Quedé contento a pesar de que tú no me veías porque la vista no te acompañaba. Al mismo tiempo, como no te veía la bolsa, creí que no había llegado a tu poder. Con un amigo te lo pregunté, y desde la puerta vi cómo con la cabeza le dijiste que sí. Quedé contento y seguí mi trabajo. Desde ahora ya no os faltaría mi carta y mi ayuda.

 20 de septiembre de 1937

Día de lluvia. El trabajo no se puede hacer y estoy pasando el rato con los amigos cuando leen la correspondencia y a la segunda carta gritan mi nombre. Bajo y cojo la tuya del día 18. Es la primera que llega a mí desde hace tres meses. Me alegra mucho lo que en ella me dices. Que te fuiste contenta, que recibiste la mía del 10, que llevaste la maleta y el bastón (17) y que la Aurori me manda muchos besos y tú un fuerte abrazo.  Empezaba a ser feliz.

 21 de septiembre de 1937

Cojo la pluma y te envío contestación a la tuya del día 18. Entre las cariñosas palabras que te enviaba, iba el anuncio de dos giros de 50 ptas (18), uno para el 23 y el otro el 27. Sabía yo la tristeza y la alegría que ocasionarían en ti y seguía viviendo feliz, pensando en vosotras.

 27 de septiembre de 1937

Sin esperar a saber si ha llegado a tu poder el dinero y la carta, vuelvo a hacerte el segundo envío de 50 ptas., y una carta como todas las que te enviaba. Llevaba ganadas 125 ptas. en doce días; era un negocio mi trabajo (19). Pero una orden de cortar el pelo al cero, me lo estropeó. En los días 28, 29, 30 y 1 de octubre corté el pelo a varios cientos. Ahora tendría menos trabajo.

(17) Hemos intentado localizar el bastón de Gabriel sin resultado.
(18) No indica Gabriel cómo realizaba estos giros, aunque suponemos que sería a través del servicio de correos que -aunque con toda seguridad la correspondencia era intervenida por los funcionarios de la prisión-, al parecer se permitía realizar giros postales de dinero, tal como nos cuenta, por tanto, deducimos que el servicio postal de correos se desplazaba a la cárcel para gestionar estos giros.
(19) No estaba nada mal, ya que era lo que Gabriel estaba ganando en nómina como miliciano hasta entonces, y ahora, sin cobrar por ello, lo estaba sacando a base de propinas o lo que cada uno quisiera buenamente pagarle. Así fue como Gabriel consiguió hacerse con algunos ingresos durante su estancia en el campo de prisioneros de la Plaza de Toros de Santander.
(20) "Perras" (en la  carta de Aurelia): coloquialmente “dinero” a partir de la introducción de la nueva moneda de curso legal en España, la peseta, en 1868. El origen de este término, está en el grabado de la moneda 10 cts. de peseta a la que la gente llamaba “una perra gorda” porque aparecía un león y lo confundían con un perro; por esto, a la otra moneda de inferior valor, de 5 cts., se le denominaba popularmente “perra chica” o “perro chico” y por extensión, “perras” terminó utilizándose para referirse al dinero y la expresión “no tener un perro chico” significaba “no tener nada de dinero”, “ser pobre”.

2 de octubre de 1937                                           

Llegó la ansiada carta que esperaba. Ella me hizo llorar. Decía así:

cartadeaurelia

Esta fue la carta que me llenó de una alegría muy grande. En cuanto a que no deje de escribirte y que dispense, eso sólo mi corazón sabe cómo tiene que obrar durante la ausencia de tu lado.

Aureliamarcovalado-1

[Aurelia Núñez, la preciosa esposa de Gabriel]

9 de octubre de 1937

Los días se suceden sin interrupción. El trabajo sólo da para ayudar a comer algo pues las existencias se acabaron hace días (21).

A las 2½ recibo tu carta del día 6, en la que me dices que vas a venir a verme pues la ropa me hace falta. Yo escribo una carta con uno de Urioste para evitarte el viaje, pero después de entregada me dicen que esperáis las dos afuera. Salgo con la basura (22) y ¡qué rato aquel! ¡Después de cuatro meses que no os tenía en mis brazos!

¡Pobre niña! Me ofrecía su merienda, pero yo la hice llorar cegado por la pena y la rabia de no haberlo podido hacer antes. Tú mirabas con lágrimas en los ojos desde la parte atrás de la cerradura. Enseguida nos separaron y, como hasta el lunes no regresabais, quedé en que bajaseis al muelle para yo ir a trabajar allí (23) y estar a vuestro lado. Pero el domingo día 10 no os pude ver, no era el muelle, era la estación (24) donde fui. Por la noche, os remito un papel en el que os mandaba estar a las ocho de la mañana en la puerta, para que fueseis conmigo hasta el sitio.

 11 de octubre de 1937

A las ocho ya estábamos en la puerta los que salíamos a trabajar. Miré con ansia a los alrededores. Enseguida os vi. Estaba contento porque iba, por unas horas, a estar a vuestro lado para poder querer y ser querido.

¡Qué grande es el amor cuando se quiere como nos quisimos entonces!¡Qué besos aquellos, cuando se tiene sed de besar!

 Y así pasó el mejor rato de todo un año. Luego, a llevar unas cajas de metralla, para que fuesen lanzadas contra los que seguían luchando (26). Llegadas las doce partimos para la plaza. Al llegar a ella, nos dimos un beso todo lleno de fe y un abrazo fuerte, y os vi partir mientras yo quedaba en la plaza lleno de esperanzas para el futuro.

 Antes de partir, Aurori, a mi lado, empezaba a contarme cosas. Le compré unos churros (25) y con ellos en la mano se organizó la marcha. Tú y ella, a mi lado, hicisteis la felicidad soñada de mucho tiempo.

(21) Lo conservado por los milicianos del batallón en una casa de Santander procedente de lo que había quedado en el almacén de la intendencia, sirvió para suplir las carencias de alimentación durante la estancia de un grupo de milicianos vascos prisioneros en este campo, aunque duró poco más de un mes.
(22) Sacar la basura: Gabriel había conseguido la confianza suficiente entre los carceleros como para encomendarle esta tarea, que implicaba salir del recinto de la plaza, y consigue que le permitan comunicarse con su mujer y su hija ese día a la hora de realizar este trabajo.
(23) El muelle de Santander era uno de los sitios donde iban a trabajar los prisioneros. Gabriel no tenía obligación de ir a trabajar, al parecer, pero lo elige para poder verse con su familia.
(24) La estación de tren: otro de los lugares donde iban a trabajar los prisioneros, tanto en obras públicas como privadas.
(25) Esto también es curioso, que durante el trayecto de la columna de presos hacia la zona de trabajo donde habían sido destinados, y mientras trabajaban, los prisioneros pudieran ser acompañados por familiares para así aprovechar para verse, y por otro lado me ha resultado también sorprendente que a un preso se le permitiera separarse de la columna para comprar unos churros a su hija, aunque dadas las habilidades diplomáticas de Gabriel, no me extrañaría que le dispensaran un trato especial de confianza los guardias encargados de la custodia de prisioneros.
(26) Gabriel, por las fechas, está refiriéndose a Asturias, la única zona del frente republicano del norte donde aún se continuaba combatiendo hasta un mes después, a finales de noviembre.

 15 de octubre de 1937

Desde hace algunos días salgo a trabajar, porque el rato pasado el día 11 había dejado en mí algo de romanticismo y era feliz recorriendo el camino que a vuestro lado había recorrido (27).

Esta tarde, tumbado al borde del camino, escribía una nota y le entregaba a la de Valdés cinco pesetas para la niña. Con la de Díez, el día anterior, os había remitido el giro de 50 ptas. Devuelto.

 17 de octubre de 1.937

El día no tiene otro extraordinario que el haber recibido vuestra carta del día 13. En ella decís que llegasteis bien y contentas porque me habíais visto pero tristes [también] porque otra vez estabais solas y no lo podíais remediar (28). Me repites que no os deje de escribir y si me sacan que os lo diga. Es una misión que cumplo bien y que espero estaréis contentas como es mi deseo.

(27) Seguramente Gabriel, al realizar el trabajo de barbero en la plaza de toros, no está en los “grupos de trabajo” como el resto de presos, al menos así parece indicárnoslo él (aunque podría no ser así y contarle a su mujer que lo hace de manera voluntaria para de esta manera aprovechar para verlas, endulzando, como siempre, las situaciones que puedan preocupar a su mujer o su hija).
En muchas ocasiones, como en esta, Gabriel me recuerda a Roberto Benigni en su papel de Guido Orefice, el protagonista de “La vida es bella”, historia y película basada en la experiencia real de Rubinio Romeo Salmoni, uno de los pocos judíos que pudo sobrevivir al Holocauto Nazi. No dejo de recordar esta película desde el primer momento en que tuve el diario en mis manos.
(28) Aurelia y Aurori regresan, tras haber estado unos días en Santander, a Gallarta.

21 de octubre de 1937

Pasan los días y no hay novedad. De la plaza marchan muchos, pero yo sigo aquí tan contento (29). Recibo vuestra carta del 19, en la que Aurori siente no haberse quedado para verme. Y tú, al igual que yo, no apartas de tu imaginación el rato pasado en la mañana del día 11, y piensas que otro no va a venir como aquel.

 24 de octubre de 1937

Después de almorzar cojo la pluma. Los amigos se extrañan de que os escriba tan a menudo, pero tengo el deber de hacerlo y en la forma que os llegue al corazón, pues, aunque sufráis con la exposición de las cosas, es la alegría más grande que os doy desde mi encierro.

 30 de octubre

Trabajo algo más que la quincena pasada (30). Os he enviado dos giros de veinte pesetas y he recibido la vuestra del 28. Estoy muy contento y deseo trabajar mucho.

 5 de noviembre de 1937

Os escribo anunciando un giro y luego paso el día entretenido con los amigos.

Algunos días salgo a trabajar, pero son los menos, pues ahora me dedico a preparar la comida y la cena y por las tardes juego la partida al dominó. Además, soy el barbero de la guardia y de los cocineros. Todos me aprecian mucho y gano bastante.

 11 de noviembre de 1937

Hoy han leído los que se tienen que preparar para la primera expedición (31). En ella estoy yo. Enseguida cojo la pluma para escribiros. No sé dónde vamos, pero te digo que vamos a Bilbao pues me lo figuraba. Te iba a mandar un giro, pero me lo reservo.

(29) “Marchan muchos”: unos serán fusilados, y otros trasladados a otras prisiones de Santander o de otras provincias próximas. Gabriel, siguiendo su buen juicio, no especifica mucho más. Recordemos que escribía desde una prisión donde las cartas pasaban la censura, y que por otro lado escribía a su mujer y su hija, a las que no quería disgustar con la realidad más desgarradora, siempre intentando protegerlas de la tristeza mimándolas con su alegría.
(30) “Trabajo más que la quincena pasada”, se refiere a que, tras la rapada de pelo general que se realiza a finales de septiembre, con el consiguiente disgusto de Gabriel porque esto mermaría su fuente de ingresos (las propinas por el servicio de barbería y peluquería), algunos ya están necesitando de nuevo de sus servicios y vuelve a trabajar como peluquero.
(31) Se refiere a los que van a ser trasladados a otra prisión.

14 de noviembre de 1937

Domingo. En mi poder tengo la carta recibida. En ella me dice la Aurori que las perras que os mandé fueron para el médico (32). ¡Quién me hubiera dicho que no teníais! Esto me llega al alma y comoquiera que como la [esposa] de Facundo acaba de llegar con la ropa, preparo la ropa mejor que tengo y se la entrego con 20 ptas. que tenía. Nada me interesaba más en aquellos momentos que la voz angustiosa que, por medio de unas inocentes palabras, llegaba a mi corazón. Mucho siento tener que abandonar esto después de dos meses y medio que han sido muy bien sobrellevados, pero como voy a Bilbao me seguirá ayudando (33).

CementerioCiriego

[Fotografía, cortesía de http://cronicasapiedefosa.wordpress.com%5D

Los que quedaron allí. Cementerio de Ciriego, Santander. Monolitos erigidos en memoria de los fusilados durante la Guerra Civil y enterrados en este cementerio. Al menos 827 nombres han sido identificados en esta fosa común.
(32) Dinero que debían al médico por consultas y/o medicinas recibidas, deduzco que para atender a su hija Aurori, que estaba enferma ya que lo menciona más adelante. Por otro lado, su esposa, Aurelia, tampoco andaba bien de salud desde que nació su hija, así que los gastos médicos podían referirse a esto. Como se ve, Aurelia actuaba como lo hacía su marido, ocultándole sus dificultades económicas para que así él se sintiera mejor al pensar que con lo que les enviaba estaban cubriendo al menos sus necesidades básicas y que al mismo tiempo podía ayudar con sus ingresos al resto de la familia si lo necesitaban.
(33) Gabriel, al día siguiente, va a ser trasladado a Bilbao, ingresando en la prisión del colegio de los Escolapios, donde permanecerá desde el 15 de noviembre de 1937 hasta el 24 de octubre de 1938, algo más de once meses.

ANEXO. IMÁGENES 

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Situación del campo de aviación de Pontejos, en la bahía de Santander, que estaba siendo utilizado por la aviación alemana Legión Cóndor, y donde estuvieron realizando trabajos los prisioneros republicanos de Santander de los campos de prisioneros.

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Billetes y monedas emitidos por el Gobierno Vasco durante la Guerra Civil, con el aval del Banco de España que circularon entre enero y junio de 1937. Los gráficos estaban diseñados por Nicolás Martínez Ortiz.]

Gabriel, el 14 de septiembre de 1937 envía a su mujer desde su prisión en Santander 1.195 ptas. de “dinero de Euzkadi”, sin saber que, con toda probabilidad, este dinero, equivalente a lo cobrado durante cuatro meses en el batallón Rosa Luxemburgo, no tenía ya ningún valor tampoco en Vizcaya.

22 – El diario de Gabriel. Capítulo 4

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"Señor —respondió Sancho—, que el retirar no es huir, ni el esperar es cordura, cuando el peligro sobrepuja a la esperanza [...]" - El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Capítulo XXIII

CAPÍTULO 4 – Retirada a Santander. Julio y agosto de 1937

Leer en pdf. Diario de Gabriel. Capítulo 4

Tras la caída de Bilbao, a finales de junio se intenta estabilizar lo que queda del frente republicano del norte. El General Gamir Ulibarri, tomó una serie de medidas para hacerse con el control de los batallones vascos desplazados a la provincia de Santander donde continúa la ofensiva, lo mismo que continúa en Asturias. Intentando distraer el avance de las tropas nacionales sobre el norte de España, el Ejército de la República comienza la ofensiva de Brunete, al oeste de Madrid, lo cual proporciona un pequeño respiro a las tropas del norte que retrasará en cinco semanas la caída de Santander y en dos meses la de Asturias. Durante el mes de julio y agosto, los batallones vascos- en el Ejército del Norte reorganizado- combatirán en distintos puntos de la provincia de Santander mientras a los combatientes les llegan noticias confusas sobre las negociaciones del Partido Nacionalista Vasco para la rendición de las tropas vascas ante los italianos. A finales de agosto, el frente republicano del norte perderá Santander, y Asturias quedará sola y cercada.

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JULIO DE 1937

1 de julio de 1937

Esta mañana teníamos que regresar a Ampuero (1), pero el camión no ha parado y lo dejamos para el mediodía. Ahora, para terminar antes, tenemos que ir los tres. A las dos, empezamos la tarea en la sala para luego subir al coro, pero a las dos y media el batallón es llamado a generala. Cuando estaba formado llega la aviación, empieza a descargar y las bombas que iban dirigidas a la iglesia, caen en la parte trasera. Treinta muertos y otros veinticinco heridos, más diez caballerías, habían quedado destrozadas. No todos los muertos fueron milicianos. También hubo mujeres, unas novias y otras esposas, que seguían al batallón porque no tenían otro consuelo que los seres más queridos; y así, abrazadas a ellos, morían segadas sus vidas.

Pasadas las primeras horas de tragedia, el batallón formó para salir a Talledo. Yo me quedo en Liendo, y a las diez de la noche, nuevamente, empieza la aviación a tirar sobre la carretera. Algunas bombas se metieron a cuatro metros de la casa donde estaba. El miedo se apodera de todos, que huyen hacia la parte de la costa. Yo me quedé, convencido de que no volverían más, y así acerté. Descansé como siempre, pues mi sueño es de niño.

talledo3[Talledo, año 2014. Recreación gráfica.]

(1) Ampuero: Los batallones del Ejército Vasco estaban allí acantonados, reorganizándose. En la VI Brigada, donde se encuadraba el Rosa Luxemburgo, figuran en esta fecha los batallones Rosa Luxemburgo, Amuategui, y el UGT 13 y 9 que se habían fusionado. El batallón Rebelión de la Sal desaparece de la VI Brigada por “agotamiento de efectivos”.

3 de Julio de 1937

Es una gran suerte el ser barbero. Mientras yo puedo esconderme del peligro, al mismo tiempo que disfruto de todo, el batallón entra en combate y pierde varios hombres sin conseguir el objetivo. (2)

 Hasta el 12 de julio, tuve tiempo de vivir la vida tranquila en la que se desenvolvían todos estos pueblos apartados del bullicio de las grandes urbes. En la puerta, uno de los días a la hora de comer, me decía una vecina de la casa de la administración: ¡Se me van a morir los hijos de hambre y frío! Maldecía la hora en que salió de Gallarta.

Y yo, en silencio, recordaba tus últimas palabras, pero podía más el cuadro desolador que tenía a la vista.valledeason3[Valle de Asón, año 2016]

(2) Los primeros días de julio, las tropas franquistas toman posiciones entre Vizcaya y Santander. Se combate en Castro Alen (monte en los límites entre Vizcaya y Santander). Pero a partir de los días 5-6 de julio, la ofensiva sobre Santander se ve frenada por el desvío del foco de atención hacia Brunete, al oeste de Madrid capital. El Ejército de la República, como maniobra para distraer la ofensiva sobre Santander, comienza la llamada Batalla de Brunete que pretende dar tiempo al Ejército del Norte para reorganizarse, consiguiendo así retrasar el avance de las tropas de Franco sobre Santander cinco semanas y sobre Asturias dos meses.

13 de julio de 1937

La orden estaba dada. A las cinco de la mañana salía para el frente. Era el primer viaje que hacía en todo un mes. El estribillo de los compañeros había sido que tenía mala suerte. Hoy iba a probarla nuevamente. Son las diez, es martes, y para más superstición 13. Estoy en las preciosas escuelas de Talledo (3), un barrio en el pico de la montaña; allí había niños que jugaban inocentemente ante la tragedia que representaba asomar la cabeza fuera de los parapetos. Al rato de empezar, silban los primeros obuses. Uno de ellos queda corto y roza con el escalofrío. Te dije aquel día que de haber seguido tirando no respondía de haber terminado el trabajo. Pero cesaron y los compañeros se asearon, bromeando conmigo sobre la mala suerte que llevamos al frente. Dos días más y retorno a Liendo, donde se disfruta algo de la vida, en los tiempos que corremos.

(3) Talledo: pueblo en las inmediaciones del monte Alen (Castro Alen), donde se continuaba combatiendo.

 16 de julio de 1937

El día, como muchos, es agradable. Después de una noche de un descanso merecido, me levanto y en ropa interior me dirijo al río. Allí desnudo me doy un lavado con el que el cuerpo descansa. Regreso al viejo caserío. Trabajamos unas horas y llega la hora de la comida. Cojo el bastón y, después de comer, Clariso y yo damos un largo paseo, visitamos los más apartados rincones del pueblo y charlamos con las jóvenes que encontramos. Él se las da de soltero; yo enseño gustoso el bastón en el que van grabados vuestros nombres y el de Gallarta. Subimos por los montes de la costa. Desde su cumbre vemos el ancho mar, hablamos siempre de la misma conversación, siempre vuestro recuerdo, siempre soñando el día del retorno. Luego descendemos a la pequeña playa y allí tengo que sufrir en silencio al ver cómo los niños juegan con arena, pues recuerdo días que parecían lejanos. Y finalizaban las tardes, y con ellas retornábamos al sitio de partida fatigados, cenábamos, porque el tiempo lo medíamos así, y un nuevo paseo al pueblo. Ahora era a distinto sitio. Nos llegábamos a una fuente de rica agua, dábamos una vuelta al campo de aviación en construcción, charlábamos amistosamente con alguna mujer y regresábamos a las diez a dormir.

11 de julio de 1937. A mi adorada Aurora.

 Siento grandemente olvidarme de esta fecha y escribirla después del 16.  Para este domingo habíamos ido cogiendo caracoles por las tardes. Como era de esperar que regresaríamos pronto al frente, y para festejar tus cinco años, decidimos preparar una merienda. De antemano los limpiamos con paciencia y fuimos guardando el vino. Nos dieron un trozo de magro y con unos cacharros nos fuimos al pinar, Clariso y su sobrino, un carabinero y yo. Preparamos una merienda buena, siempre con el recuerdo hacia ti.

Hubiera querido en ese día tenerte en mis brazos, haberte besado mucho y así tú habrías estado muy contenta, como lo estarás cuando, terminada la guerra, vaya a casa y, los días buenos, ahora que sabemos lo mucho que nos queremos, vayamos de paseo y de merienda y olvidaremos para siempre tanto dolor.

nueva aurori y aureliaLos dos amores de Gabriel: Aurelia, su esposa, y su hijita Aurora

20 de julio de 1937

Un nuevo pueblo voy a visitar en el día de hoy. Es Udalla (4), famoso por el “anís Udalla”. Otro pueblo que no conocía la guerra pero que ahora, al concentrarnos en él tanto miliciano, el miedo de los vecinos empieza a ser general. Trabajo hasta la hora de cenar, luego damos el paseo por la carretera. Grupos de gentes beben anís y coñac, como siempre que cogen esta ocasión. Yo tomo un poco, y en la hierba casi me quedo dormido. Y así se suceden los días. iglesia santa maria-udalla

 [Iglesia de Santa María, Udalla]  

(4) Udalla: Al suroeste de Ampuero, siguiendo el curso del río hacia su nacimiento. 

26 de julio de 1937

Se empieza a saber que por la noche sale el batallón para la parte de Valmaseda a tomar parte de un combate. Precipitamos el trabajo para que no quede nadie sin servir y así quedar más satisfecho de mi deber. La cena se da pronto. El comisario lee una alocución en la que empieza diciendo:

“¡Soldados! A la sexta brigada le cabe el honor de tomar parte en el combate de mañana…” (5)

 Y así que terminó, se fueron desfilando las compañías. Al primo Jesús le dije que, como yo me quedaba, si quería le guardaría la cartera. Dijo que había mandado 225 ptas y que llevaba 25 y la cartera. Y fueron esas las últimas palabras que crucé con él.

(5) 27 de julio:  tendrá lugar la Batalla del Kolitza, en la que participará también el Rosa Luxemburgo. Tres días antes, 24 de julio, el Consejero de Justicia del Gobierno Vasco, Jesús María de Leizaola, envía un telegrama al Ministerio de la Guerra en Valencia, quejándose de que el partido comunista coacciona la administración de justicia y solicita consejo ante la situación de la inminente aplicación de penas de muerte dictadas por tribunales militares por casos de desmoralización (a gudaris de batallones nacionalistas vascos acusados de deserción o abandono de posiciones durante la retirada de las tropas republicanas vascas de Bilbao), que además, añade, los ha causado dicho partido comunista. Se extendían ya los rumores entre los combatientes republicanos vascos, desmentidos por el Gobierno Vasco, sobre los acuerdos habidos entre el PNV y las tropas nacionales para la entrega de Bilbao, lo cual causaba confusión, enfrentamientos y desmoralización entre los milicianos y gudaris.

riadetretolaredo[Ría de Treto, Laredo]

27 de julio de 1937

(6) El día lo pasé escribiendo y cosiendo el pantalón en el balcón de un edificio que da vista a la carretera. Yo seguía sin apartar el pensamiento de vosotras, pues nunca podía olvidar que los cuadros de mujeres que se acostaban en los pajares entre hombres desconocidos y sin más amparo que la limosna [ver nota 13], me parecía más horrible que la soledad que tendríais. 

 31 de julio de 1937

Estos cinco días no tienen descripción. Algunos ratos llegué a acompañar a recoger hierba a unas muchachas que tenían la atención de vendernos leche, lo que consumíamos bastante entre los ocho que seguíamos allí. Trabajaba gustoso. Me satisfacían las labores de la hierba y al mismo tiempo la guerra se disipaba de nuestra mente en lo que duraba las conversaciones. (7)

(6) 27 de julio: se combate en el monte Kolitza, Uncilla y La Altura, Castro Alen y La Nevera. Las bajas en el contraataque republicano en Castro Alen son enormes, unos 1.500 muertos, 500 milicianos quedarán en las alambradas colocadas por las tropas nacionales para proteger sus trincheras. Además, los batallones vascos son atacados por error por la aviación republicana, de manera que tanto si trataban de avanzar hacia el enemigo como si trataban de replegarse, eran atacados por uno de los dos bandos. Ver nota 13.
(7) Finales de julio de 1937: Gamir Ulibarri es nombrado Jefe del Ejército del Norte, cesando a Llano de la Encomienda. El Gobierno de Valencia ordena que el Ejército del Norte ataque el “pasillo de Oviedo”, operación precedida por una ofensiva en la zona de las Encartaciones de Vizcaya (zona de Balmaseda).

SONY DSC [Puerto de Castro Urdiales, año 2015. Al fondo, el pico del Serantes, Vizcaya, cerca de Gallarta, donde quedaron Aurorita y Aurelia.]

AGOSTO DE 1937

1 de agosto de 1937

El batallón ha bajado a descansar a Laredo y nosotros nos trasladamos allí. Han bajado con varios de menos, entre los que echo en falta al primo (8), y desilusionados de haber sido inútil el sacrificio. Están instalados en un viejo y antiguo edificio que fue convento (9). Desde sus ventanas diviso el barrio de pescadores a la derecha y el mar con su inmensa playa a la izquierda. Por el día trabajaba con denuedo y por las noches dábamos una vuelta por el puerto. Los vaporcitos que regresaban traían muy poca pesca y se cotizaba muy cara. A mí, como comía bien, no me interesaba comprar. Después, poco a poco, regresábamos al vetusto caserón donde cada uno teníamos ya nuestro sitio. Clariso y yo disfrutábamos de un buen cuarto y de un colchón de lana.

LAREDO [Laredo. Año 2015.

(8) Jesús Lashayas Gallego, primo de Gabriel, que falleció en ese combate.
(9) Instalados en un convento de Laredo: supongo que se refiere al Convento de San Francisco.

4 de agosto de 1937

Hemos trabajado toda la mañana. Por la tarde, Eugenio, que resultó algo herido en el combate en que murió el primo, me visitó. Charlamos un buen rato y luego le di para Raimundo (10), que estaba siempre con él, unos pañuelos, calcetines y una toalla. Mi orgullo se sentía satisfecho pudiendo demostrarle que mi maleta estaba repleta y no le faltaba el mínimo detalle. Él fue quien en un papel escribió GALLARTA que era lo que faltaba de poner en el bastón y luego yo, con la punta de la navaja, con amor y paciencia, lo incrusté en la madera. Juntos salimos a visitar al padre de nuestro abogado, Sr. Ron, con el que departimos un rato de charla del pasado y del presente. Luego, le acompañé a recoger un paquete donde una mujer y nos despedimos sin saber que lo haríamos para mucho tiempo.

(10) Eugenio y Raimundo, eran hermanos de Gabriel Lashayas.

Regresé a la playa para lanzar suspiros al mar, contemplé las olas de la inmensidad del mar, recibí el viento que soplaba y regresé al viejo caserón. Cené y nuevamente me lancé a la plaza del pueblo, a recoger la infinidad de comentarios que se hacían, y fui a un mitin en que tomaba parte como presidente de honor Francisco Galán (11). Un grupo pretendía un sabotaje en los surtidores de gasolina y pretendieron hacer una catástrofe sin conseguirlo. Por lo demás, terminado el acto, a dormir y soñar con vosotras.

 5 de agosto de 1937

La mañana la hemos pasado trabajando afanosamente y por la tarde hemos acudido a la playa que, como sabéis, es mi predilección. Allí me he descalzado como los niños y hemos caminado un buen rato. Llevábamos idea de llegarnos hasta Santoña, pero el calor molestaba y hemos dado la vuelta. En la playa había contadas persona, pero empezamos la charla con tres muchachas que eran las que atendían al U.H.P. (12)

(11) Francisco Galán (1902-1971): militar republicano, era teniente retirado de la Guardia Civil cuando comenzó la guerra. Fue instructor de las M.A.O.C. (Milicias Armadas Obreras y Campesinas, a las que pertenecía el Batallón Rosa Luxemburgo) y formó parte del 5º Regimiento (cuerpo de élite del Ejército Republicano formado a iniciativa del PC y las JSU) que fue modelo para la formación del Ejército Republicano. Del 5º Regimiento salieron líderes como Enrique Lister, y muchos de sus milicianos formaron parte de las primeras brigadas mixtas. Aunque fue creado por el P.C., sus integrantes eran defensores de la República de todas las ideologías, y formaron parte de él, o eran simpatizantes, destacados personajes de la cultura española de los años 30, como Miguel Hernández, Rosa León o Rafael Alberti.
(12) U.H.P : Nombre del Batallón U.H.P., 5º batallón de las milicias vascas, cuyo nombre se debe a las siglas utilizadas durante la Revolución de octubre de 1934, en alusión a la necesidad de la unión entre todos los obreros, “¡Uníos, Hermanos Proletarios!”.

Tres muchachas, adorada Aurelia, que sin duda eran honestas y buenas pero que con la libertad llegaron a caer. Eran muchos meses desde que salieron de San Sebastián y habían tenido que pasar noches en las que, aunque fuesen fuertes, se debilitó la fuerza y sucumbieron. Y sé de casos de no solamente de jóvenes, sino de ya mujeres. De esta tragedia algún día hablaremos (13). Si estas letras llegasen a tu poder antes que yo, no dudes de mí, te juro que te he sido fiel y lo seré siempre, como yo confió en ti. Paso la tarde. Laredo era un hormiguero de gente. Después de cenar, a dormir.

 6 de agosto de 1937

Salimos tranquilamente a pasar la tarde en la arena, pero aparece la aviación por encima. La gente corre en todas las direcciones. Ya pasado el susto, pues tiró a la salida sin haber víctimas, me encuentro a Rafa el zapatero y a su mujer, que tienen el hijo junto a mi cuartel. Con él charlamos y seguimos por la arena. Allí damos tiempo a que pase la noche por si regresa la aviación. El batallón tiene que salir al frente, pero dicen que los barberos nos quedamos. Por eso salimos a dar el último adiós a la arena y sentir en el alma que no pueda este verano ya ser feliz con vosotras en Las Arenas (14). La noche es de ajetreo. Del cuartel se traslada todo a Liendo (15). En el último viaje salimos los barberos, que ahora somos tres. Al frente iremos cuando nos avisen.

(13) La sexualidad de la mujer en la guerra: en este comentario que hace Gabriel, apenado, y en otro anterior del 27 de julio, sobre cómo mujeres que “habían sido honestas”,  “con la libertad, terminaron sucumbiendo”, y lo hacían “sin más amparo que la limosna”, podemos ver un ejemplo de la mentalidad de los años treinta con respecto a la sexualidad de la mujer (y que décadas después seguía vigente) como algo tabú y cuestión de honor a preservar, que afectaba tanto a la mujer como a la familia de esta, algo íntimamente relacionado con la virtud que se suponía inherente a toda “buena mujer”, y no así a todo “buen hombre”. Además, deja patente el hecho de que, debido a las grandes carencias que se sufrían tras un mes ya de bloqueo, y un año de guerra, algunas mujeres, obligadas por la necesidad, se servían de las relaciones sexuales para obtener algún dinero o alimentos, quizá para alimentar a sus propios hijos. Aparte de esto, la comprensible necesidad de afecto o relaciones sexuales en medio de la locura de la guerra, era interpretada como un comportamiento reprobable, sobre todo en el caso de las mujeres, no así en el caso de los hombres. Esta distinta vara de medir la tenemos, por ejemplo, en el caso de la interpretación de las enfermedades venéreas de los hombres, que, por supuesto, eran siempre causadas por las mujeres, milicianas en concreto, tal como se indica en algunos documentos del Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco, calificando así a las milicianas de prostitutas, sin considerar otras opciones como fuente de contagio o infección, como por ejemplo las deficiencias de higiene en general o íntima y por la carencia de una cultura de higiene en las relaciones sexuales, dentro o fuera del matrimonio, compartidas o de “amor propio”, tanto en el frente como en la retaguardia.
(14) Las Arenas, playa de Vizcaya.
(15) Liendo. El cuartel del Rosa Luxemburgo, se traslada a Liendo, en las proximidades ya de Laredo y Santoña. En Laredo, tanto civiles como combatientes, comienzan a concentrarse esperando poder ser evacuados.  La situación era ya crítica tanto en Santander como en Asturias.

7 de agosto de 1937

No tenemos trabajo (16), así que nos vamos a aprovechar de los días que estamos aquí. Por la mañana al río, luego a pasear hasta la hora de comer, y por la tarde salimos a pasear de nuevo y a disfrutar de la paz. Al final, nos dirigíamos a casa del caminero que era una familia muy buena. Le comprábamos guindillas y pimientos y hablábamos como si nos conociéramos de siempre. Yo era casado y hasta las niñas admiraban que en el bastón llevase vuestro nombre. Los otros, querían pasar por solteros pues había una joven ya casadera. Después de cenar, volvíamos todas las noches; yo tomaba un litro de leche y los demás dos. Nos costaba a peseta. Y siempre recordando si lo que yo tenía en abundancia a vosotras os estaría faltando. Y así vivía mi vida un día y otro. Siempre sufriendo vuestra ausencia. ¡Cuánto no hubiera dado por admiraros y contaros mis penas y mis alegrías!

(16) Primeros de agosto de 1937. El día 1, había dado comienzo el último de los ataques contra el pasillo de Oviedo. El batallón Rosa Luxemburgo queda en el grupo de reserva, junto al resto de la II División permaneciendo en Laredo, cerca de Liendo. La ofensiva no conseguirá tener éxito y costaría al Ejército Republicano del Norte doce aviones y 1.500 hombres. El 5 de agosto, el Gobierno de la República en Valencia recibe un informe del Ejército del Norte donde se afirma que la situación en Santander y Asturias tras un mes de bloqueo es crítica. Había que alimentar a una población incrementada grandemente con las tropas venidas de Vizcaya y civiles que, huyendo del País Vasco, se concentraban en las localidades costeras de Santander; la falta de reservas de alimentos estaba provocando una gran hambruna difícilmente sostenible por mucho tiempo.

 8 de agosto de 1937

Clariso sale para Santander para arreglar las navajas. El otro y yo, seguimos pasando el tiempo como los demás días. Esta tarde también he bajado a la diminuta playa que se esconde entre los montes de Liendo (17). Allí había gente que huía del pueblo por miedo. En la playa unos niños como esa joya jugaban en la fina arena. Yo mirándolos se me saltaban las lágrimas. Así eran para mí los días que viví en los pueblos santanderinos.

playadesanjulian

(17) Posiblemente se refiere a la pequeña playa de San Julián.

FARO SANTANDER[Santander. Faro de Cabo Mayor. Año 2015]Mogro

[Ría de Mogro, Cantabria]

13 de agosto de 1937

Regresa Clariso y, como ya había orden, salimos para Pontarrón (18) a las 10 de la noche en el coche del comandante. Allí dormimos, mejor dicho, no pude dormir pues las pulgas en el pajar no lo permitían. A las 4 de la mañana salimos para Monte Agüera. Llegamos a las 8½ y empezamos el trabajo. El primer día hacemos a la 1ª Compañía. En medio del monte, cara al sol, con la camisa y el interior [camiseta interior] quitados, el sol me abrasa. Los compañeros me compadecen. Yo por la noche sufro lo indecible. No puedo ni tocarme. Después de cenar, buscamos una de las toperas que los compañeros habían hecho para su cobijo y así evitarme el rocío de las noches. Tan baja y tan pequeña era, que el otro daba con la tripa en el techo. Yo, con un papel y el lápiz – recuerdo del primo Pedro-, anoto las incidencias de la jornada. Luego, boca abajo, duermo como de costumbre.

(18) Pontarrón, Monte Agüera… El 12 de agosto, el Rosa Luxemburgo estaba cubriendo posiciones en el Pico Betaio (próximo a Castro Alen), contando ya tan solo con la mitad de sus efectivos. El día 14, fracasada la ofensiva republicana contra el pasillo de Oviedo, las tropas nacionales retoman la ofensiva contra Santander aplazada desde primeros de julio debido a la concentración de las fuerzas sobre la ofensiva de Brunete, en Madrid. El Cuartel General del Ejército del Norte se instalará en Ribadesella, hacia donde se replegarán también los efectivos de la marina. En Astillero y en Santander, quedarán encerradas dada la imposibilidad de realizar una retirada hacia Asturias al llegar la orden de retirada dos días tarde, cuando ya no era posible hacerlo.
La población se dirige a Santander atropelladamente, donde piensan que van a ser evacuados convenientemente, saturándose los muelles del puerto, de donde van saliendo en medio del caos, rumbo a Francia, a Ribadesella o Gijón estos días. Mientras tanto, el ataque a la provincia de Santander, iniciado el día 14, se produce desde el sur obligando a retroceder a los batallones republicanos hacia la capital también.

 15 de agosto de 1937

Empieza a alborear el nuevo día. Hemos dormido con exceso, el café ya lo están dando y nosotros, por dormilones, no hemos empezado con la 3ª Compañía. Pero mis ganas de trabajar, como las del compañero, son buenas y sacaremos la tarea en el resto del día. Así fue. Con unos minutos para comer, conseguimos dar cima al trabajo. El sol nos abrasó de lo lindo y sólo una vez fue necesario ir a la cueva que habían hecho en lo más alto. La noche fue como la anterior, siempre pensando en vosotras y soñando con poderos enviar las notas que otras veces os enviaba después de la jornada. (19)

(19) El 15 de agosto, batallones santanderinos se rinden a las tropas franquistas, mientras en el frente de Asturias y diversos puntos del frente de Santander se continúa combatiendo, como por ejemplo el Puerto del Escudo, donde los combates fueron especialmente duros y serán derrotados por las tropas franquistas el día 17 de agosto.

16 de agosto de 1937

Hoy tenemos que cambiar de sitio en busca de la 2ª Compañía, que está al otro lado. Madrugamos, y con nuestro maletín, riendo las trazas de combatientes que tenemos, caminamos en busca de los compañeros. Como ignorábamos dónde se encontraba el enemigo, cometemos la imprudencia de hacerlo pasando por el sitio más peligroso, pues los veíamos muy cerca, pero creímos que eran los nuestros.

A las nueve, cuando ya habíamos empezado el trabajo, aparecen trimotores. Todos parten para las trincheras y yo salgo al centro del monte. Empiezan a silbar las bombas. El rato es horrible pues veía la muerte cercana. Tumbado en la hierba, que todavía estaba mojada de la noche, sudaba por todo el cuerpo. Dos vueltas dieron y desaparecieron para todo el día. Llevamos perdidos 30 minutos. Seguimos la marcha, pero a las doce la artillería empieza el cañoneo. El otro y yo nos escondemos en una zanja. Son la una y media cuando cesó el fuego. Yo creía que habría combate, pero una densa niebla cubría en pocos minutos los montes. Fue lo que nos tranquilizó y nos dio ánimos para seguir. No había ni un herido, fue una suerte. A las cinco de la tarde regresamos al sitio de partida por el mismo sendero, pero esta vez sin miedo pues la niebla impedía toda visibilidad.

 17 de agosto 1937

La niebla del día anterior se había convertido en agua. El trabajo, para ser lo último, era lo peor. En mangas de camisa y alpargatas, lloviendo ya para mojarse uno bastante, salimos en busca de la 1ª compañía que nos faltaba. En pleno monte, sin un triste sitio donde cobijarnos, empezamos el trabajo, que dejamos seguidamente porque llovía y, además, nos habían ordenado bajar cerca de Otañes a servir a 32 que había de enlaces. Remangados los pantalones hasta las rodillas y con una manta por los hombros, cruzamos un monte y descendemos hasta donde se encontraban los del batallón. ¡Allí sí que estaban bien, en aquellos parajes llenos de hierba! Hicimos varios servicios, nos secamos la ropa y esperamos la cena que llega a las nueve. Luego a dormir. (20)

(20) El día 17 de agosto, Juan de Ajuriaguerra, encargado del aparato de propaganda del Gobierno Vasco,  a las órdenes del PNV, se entrevista en San Juan de Luz con los mandos italianos para concretar el llamado “Pacto de Santoña”, por el cual las tropas italianas iban a facilitar la evacuación de las tropas vascas en la provincia de Santander por mar.

18 de agosto de 1937

Desayunamos. Salgo a la puerta de la casa, contemplo por medio de unos prismáticos el terreno donde os hallabais (21) y sentía en el alma estar tan alejado de vosotras y más teniendo enfrente las alambradas del enemigo. Después de almorzar, emprendemos de nuevo el regreso hacia donde estábamos el día anterior.

A las dos de la tarde, con la satisfacción del deber cumplido, abandonamos el monte de Agüera donde, como en los demás montes, los hombres quedaban hechos jirones.

Yo me dirigía a Liendo donde, por unos días, íbamos a hacer vida plácida y descuidada en medio de la gran convulsión que agitaba al resto de los pueblos. A las cinco, partimos para Pontarrón donde estaba la cocina. Cenamos un buen plato de patatas y en el coche del comandante regresamos al cuartel. Todavía tuvimos ganas de dar un paseo para ver el pueblo. Los tres, como amigos, visitamos al caminero y bebimos el litro de leche cada uno porque para algo teníamos la confianza de buenos amigos.

(21) Gabriel está observando con los prismáticos en dirección a Gallarta, Vizcaya, donde residía y donde habían quedado su mujer y su hija.

 19 de agosto de 1937

Con el alegre amanecer del nuevo día nos dirigimos al río y allí lavamos el cuerpo a la perfección pues llevábamos cuatro días sin lavarnos. Después de almorzar, hacemos varios servicios y, al ruido de los trimotores, salgo para la orilla de la costa pues era el sitio más seguro del pueblo. Por la tarde subimos al monte que da vista a Laredo. Contemplamos el panorama un momento mientras descansamos y luego descendemos hasta la caseta de los carabineros. Yo bajo a la playa para contemplar por última vez las azuladas aguas y la fina arena. Recogí en las peñas, a las que llegué descalzo, unas lapas y, con ellas envueltas en el pañuelo, subo a unirme con los amigos. De la huerta que hay junto a la fábrica de cementos cojo unas manzanas, como siempre que pasaba por allí. Junto a la campa donde hicimos la merienda el día del santo de la niña, charlamos con un grupo de simpáticas muchachas que repasaban su labor. Y así son los últimos días que pasé en el pueblecito de la montaña. (22)

(22) Estos días, el ataque de las tropas franquistas sobre Santander se ralentiza ligeramente debido al mal tiempo, con niebla y lluvia. Mientras tanto, las tropas republicanas, en su retirada, se encargan de realizar voladuras sobre carreteras y puentes para ganar tiempo y proteger su retirada y la evacuación de la población civil y militar.

22 de agosto de 1937

Ya la maleta y el maletín están preparados. Por la noche saldremos nuevamente para unirnos al batallón. El día fue trascurriendo como uno de los mejores. Pero al atardecer rumores graves llegan al oído. Se habla nuevamente de salvar los enseres del cuartel. Yo ante eso les comunico a los demás que no nos vamos pues si lo hacemos así sería “abandono de posiciones” (23). La noche es de trasiego. Los camiones cargan de nuevo. La noche pasa lenta y llega el día.

(23) “Abandono de posiciones”, estaba - y está-  penado, por el código de Justicia Militar en época de guerra, con la muerte. No se podía abandonar una posición sin la orden correspondiente de los mandos superiores, aunque las circunstancias fueran desesperadas y justificadas.

 23 de agosto de 1937

Desde el amanecer la carretera es un enjambre de gentes que huyen hacia delante sin saber adónde se dirigían. Yo tomé parte en todos los camiones que cargaron.

Por la tarde quedábamos sólo ocho en el cuartel. Nos bebimos 24 cervezas grandes bajo la sombra de los árboles que se alzaban en el jardín, mientras esperábamos al auto. En tanto, la carretera iba quedándose sola. Ya eran muy pocos los que faltaban de pasar. Al entrar la noche, salía de Liendo donde había pasado dos meses y pasado veces y veces el recuerdo a vuestras imágenes tan queridas para mí.

Este último viaje lo hacía tan a remolque que a poca cosa me hubiera quedado. En vuestra busca hubiera salido corriendo, pero marchar más lejos era buscar la muerte con vuestro inseparable recuerdo. En Treto, a la orilla del camino, se repetía la escena de Ontón dos meses antes. Encima de los enseres dormí esta noche.

24 de agosto de 1937

Al amanecer, aquello parecía un campamento de gitanos. No hubo aquel día comida. Todo se hacía a base de lo que de tan mala manera estaba en los cestos. Allí encontré a Carlos Luengos que me dice que su padre y su madre estaban en Santander.

Corría la tarde y me fui convenciendo de la desorganización tan grande que había. Además, los nacionalistas se dirigían a Laredo para entregarse. A las cinco partía en la camioneta para Santander. La carretera era obstáculo para caminar, cientos de vacas y miles de hombres nos lo impedían.

Al pasar por Solares vi un pueblo más destrozado por los pájaros del aire. La intendencia fue destrozada y las conservas y comidas abundaban. La camioneta siguió su camino. No puedo decir lo que aquella noche caminé en el auto por desconocer el terreno, pero os diré que a las dos de la madrugada llegábamos al puerto de Santander. Allí había muchos miles que, mirando al mar como único salvador, habían ido llegando. Todos esperábamos la nave que surcara los mares para ponernos a salvo del enemigo que tan cerca nos seguía. Pero el día empezaba a dar señales de vida y todas las ilusiones se perdían en medio de aquel caos de desesperación que empezaba a surgir. Pero en aquellas horas surgieron las cajas de bebidas y empezaron a ser devoradas. Miles de los de allí reunidos iban a olvidar por medio del alcohol, por unas horas, el negro porvenir que les esperaba. Unos pequeños sorbos fue lo que bebí, para probar lo que estuvo lejos de nuestro alcance. (24)

(24) El 24 de agosto, se había perdido toda la provincia de Santander. Los batallones nacionalistas vascos se concentraban en Santoña. Otros batallones vascos no nacionalistas optaron por concentrarse en Laredo o Santoña esperando ser evacuados también, ante la imposibilidad de salir de allí de otra manera por esas fechas. Asaltado el almacén de licores, el alcohol hacía estragos entre los milicianos que esperaban ser evacuados o morir en manos del enemigo a su llegada.

 25 de agosto de 1937

Amanecemos en el muelle en un estado lastimoso. Es horrible ver Santander en estas últimas horas. La belleza que caracterizaba la ciudad en los días pasados, estaba muy lejos. Las basuras y los escombros se hacinaban en los sitios más delicados de la ciudad. Se caminaba sin ton ni son en todas las direcciones. Los miles de refugiados, muchos de ellos hacinados en el muelle, daban un cuadro desolador. Yo subo al “Salón Alcázar” con los utensilios del batallón. Y mientras otros compañeros permanecían borrachos -como Clariso-, yo vagaba nuevamente al muelle que era hacia donde se dirigían las miradas angustiosas. Los caminos de tierra estaban cortados, y por el mar, con buenos barcos, hubiéramos alcanzado la libertad.

 Al atardecer, los obuses son lanzados al puerto. El pánico sube de punto. Yo sigo en el Alcázar comiendo, bebiendo y pensando el plan a seguir. Una vez, debido al exceso de botellas que había en todas partes, hecho un trago de tintura de yodo. Estuvo a punto de haberme envenenado, pues con el estado de confusión que había no habría sido posible curarme.

Pasado el mal rato, llegó el momento en que se dispuso salir para Astillero a embarcar. Me negué. Veía una loca aventura y no estaba dispuesto a salir (25). Solos Clariso y yo, empezamos a dar los víveres a los vecinos de Numancia y Floranes. Por cierto, que había unas muchachas por las que me interesé, entregándoles en mayor cantidad las cosas. Luego nos dirigimos a la casa de Don José Gutiérrez, esquina al Alcázar, que eran a las que más habíamos entregado. Al primer requerimiento de las muchachas, Dña. Amada no parecía acceder, pero cuando estuvimos un rato con ellos hablando, decidieron acogernos en su casa hasta pasados los primeros días.

 Eran las diez de la noche, cenamos y nos contaron la tragedia que habían soportado en los trece meses. A Pepín, el hijo querido, lo mataron el 27 de diciembre en el Alfonso Pérez (26). Murió como un idealista y lo admiraban porque supo morir. Dña. Amada y Amadita, habían visto las celdas del barco. Sólo Edelmira y el viejo eran los que no habían sufrido represión. Y con todo este repaso a la vida familiar, oyendo latir la gloria del triunfo, Clariso y yo pasamos a una habitación. Me sentía seguro en aquella casa que tan cariñosamente, sin conocernos, y en los momentos más tenebrosos, nos acogía con aquel amor. Y dormimos la noche del 25 como si aquello nos pareciese un sueño.

(25) Un grupo de refugiados que había intentado escapar de Santander en las embarcaciones San Andrés y Aller, fueron capturados por los franquistas al salir del puerto. La noche del 25 de agosto, un velero de 19 metros de eslora, el José Moreno, sale del Puerto Chico de Santander lleno hasta los bordes de gente, hombres, mujeres y niños que tratan de escapar antes de la entrada de las tropas nacionales. Sin patrón del barco, ya que este se había quedado en tierra, y sin nadie que gobernara la embarcación, naufragan en las proximidades de La Caneta, muriendo ahogados todos, sin que hoy en día se sepa quiénes ni cuántos eran. Escenas similares a estas se producirán en la caída de Asturias. 
Mientras tanto, el Lehendakari Aguirre, abandona Santander en un avión privado, los bous Vizcaya, Guipuzcoa, Iparreko Izarra y otros cinco, salen con rumbo a Gijón, y el resto de dragaminas y lanchas rápidas van hacia Francia, a La Pallice y Rochefort. La rendición negociada con los italianos tenía que estar realizada para el día 25, de manera que ese día, el que no hubiera podido escapar de allí ya no lo haría. En Limpias, el 26 de agosto siete batallones se entregarán siguiendo el protocolo militar en estos casos. En Laredo, las tropas italianas, al entrar para tomar posesión de la plaza, pegan copias del acuerdo firmado con los nacionalistas vascos para que sea de público conocimiento, mientras continúan su avance hacia Colindres y Limpias.
(26) El Alfonso Pérez, fue un carguero republicano que anteriormente se había llamado War Chief, en 1919, y que entre 1937-1938 se rebautizó como Cantabria. Fue utilizado como barco-prisión en Santander en 1936, y en un episodio que recuerda al asalto de barcos de prisioneros o la cárcel de Larrinaga en Bilbao, individuos exaltados republicanos lanzaron bombas de mano en las bodegas del carguero, matando salvajemente a los prisioneros de filiación no republicana que allí se encontraban.

26 de agosto de 1937

Son pasadas de las 9 cuando nos levantamos. Nos pone el desayuno con todo el interés y empieza el hablar de las horas que tenían que pasar hasta la entrada de las tropas de Franco. No se hicieron esperar (27). A las 10½, una cadena de aparatos de aviación anunciaba la entrada en Santander. Yo andaba de habitación en habitación sin pararme en ninguna ventana. El júbilo de la familia era indescriptible, pero lo turbó el que dos aparatos rojos pasaban por la ciudad y funcionaban las ametralladoras. Se pensó que venían a ametrallar y estropear el triunfo que llegaba sin sangre desde el interior, pero no era esa la finalidad del paso aquel. Después, pude enterarme que eran Francisco Galán (28) y otros que tuvieron el valor de ver el desfile de la columna motorizada de los italianos y luego salir desafiando a la muerte ante las ráfagas de plomo de los antiaéreos que les enviaban para darles alcance.

 Las calles se encontraban llenas de gente. Los balcones se engalanaron de banderas monárquicas y de falange. El llanto era enorme entre los que se veían libres después de trece meses. En compañía de Don José, en medio del paseo Pereda, vimos pasar el desfile. ¡Qué enormidad de italianos con toda clase de armas! También pasó una compañía de moros. Soldados eran los menos. Luego vi varios centenares de requetés. Unos camioneros lanzaban pan y sardinas a la gente que miedosamente extendían la mano. Santander se encontraba en fiestas.

(27) El 26 de agosto finaliza el plazo dado para la rendición en Santoña. Los buques franquistas bloquean el puerto de Santoña y ordenan a los italianos que hagan desembarcar a todos los refugiados que se encontraban aún en barcos listos para zarpar conforme a lo pactado con los italianos pero ya fuera de tiempo. Los italianos se negaron a ejecutar esta orden, pero el General Franco ordena ser obedecido prometiendo al general italiano Barroso que los prisioneros serían tratados según lo pactado por ellos y los nacionalistas vascos para que así accedieran a entregarlos, lo cual sucederá finalmente el día 4 de septiembre. Sin embargo, esta promesa no se cumplió y muchos de ellos serían ejecutados.
(28) Francisco Galán, era un militar retirado de la Guardia Civil cuando comenzó la guerra civil. Fue instructor de las M.A.O.C (a las que pertenecía el batallón Rosa Luxemburgo) y formó parte del 5º Regimiento (cuerpo de élite del Ejército Republicano formado a iniciativa del P.C. y las J.S.U (Juventudes Socialistas Unificadas) que fue modelo para la formación del Ejército Republicano. Del 5º Regimiento salieron líderes como Enrique Lister, y muchos de sus milicianos formaron parte de las primeras Brigadas Mixtas. Aunque fue creado por el Partido Comunista, sus integrantes eran defensores de la República de todas las ideologías y formaron parte de él o eran simpatizantes destacados personajes de la cultura española de los años 30, como Miguel Hernández, Rosa León o Rafael Alberti.

Las detenciones empezaron con el anochecer. La casa de Don José era frecuentada por significados derechistas, en los que pude ver que estaban embriagados del triunfo y sólo pensaban en hacer justicia; pero que sé bien que no era la justicia que Franco predicaba. Pío, su hermano y su padre se dedicaron a la caza de vecinos (29) de Cieza, pueblo cercano a Los Corrales. Veinticinco dijo que había detenido en la plaza de toros. A todos acusaba de la muerte de sus hermanos. Aquella noche, seguramente que aquellos hombres morían sin pasar antes por el consejo sumarísimo. ¡Cuántos inocentes morirían en aquella orgía! Porque hombres incultos como Pío, sólo ansiaban el exterminio de todos los contrarios. En un regreso a casa, Pío nos decía: ¡Hoy sí que ha caído un pez gordo! Le preguntamos por los cargos contra aquel hombre y dijo que era socialista desde el 31 y que a ver si eso no era suficiente. Rafael, el hijo de la casa, que ya ocupaba un cargo en la dirección de los destinos de Santander, le dijo: “Estoy dispuesto a colgar la camisa si no consigo haceros cambiar. No se puede matar a nadie por ser de izquierdas tan sólo”. Esta es la prueba de lo que ocurría en la oscuridad de la noche junto a las tapias del cementerio.

 Y en este ambiente familiar, y entre los que allí se reunían, viví yo como un autómata. Desayunar a las 10, comer a las 3½ y cenar a las 11 de la noche. En mangas de camisa y con el bastón en la mano recorría sin cesar las calles. Las detenciones se hacían por cientos, pero a mí no me tocó ninguna. Dos veces vi a Luengo y Antonia que estaban preparando el regreso. A ellos les encomendé la misión de deciros que estaba bien y que pasados unos días me presentaría como prisionero. También visité el Hospital de Valdecilla (30) con Pío. Las enfermeras también soñaban con la venganza. Allí me encontré con algunos conocidos que se extrañaban del acompañante que llevaba. Los demás días pasaron en la misma forma. Vi a muchas mujeres de Gallarta que fueron a ver a sus familiares. Con todos mandé recuerdos y así quedaba tranquilo.

(29) Caza de vecinos”. Como en toda buena guerra civil que se precie, en ambos bandos se producía eL mismo comportamiento, y lo mismo que estaba ocurriendo en Cantabria había ocurrido y ocurría en el País Vasco y cualquier otra provincia de España, un comportamiento que llevaba a denunciar a vecinos o incluso familiares de delitos que no habían cometido o simplemente por tener ideas políticas no afines al bando correspondiente de turno. En otras ocasiones, estas denuncias escondían ajustes de cuentas personales o intereses económicos detrás.
 (30) Hospital de Valdecilla. Fue hospital militar republicano durante la guerra, y nacional tras la caída de Santander, fechas en las que su gerente Ernesto Gonzalvo, fue fusilado y enterrado en una fosa común en el cementerio de Ciriego.

 29 de agosto 1937

Grandes colas había en Orden Público para recoger el impreso que permitía regresar a casa, que valía si lo firmaban dos personas [adeptas al bando nacional, se supone]. Me dio uno el amigo, y con él, pensando que me lo firmarían en casa, fui tan contento. Pero no fue así. La negativa fue clara y desde entonces, haciendo cuentas, fui pensando en entregarme como prisionero de guerra. (31)

(31) El final del Batallón Rosa Luxemburgo. La mayoría de los milicianos del Rosa Luxemburgo que quedaban dispersos tras la caída de Santander, son hechos prisioneros. Los que habían conseguido escapar de la ratonera de la costa cántabra, siguieron combatiendo con lo que quedaba del Ejército del Norte, en Asturias o en otros frentes republicanos, formando parte de otros batallones del Ejército Republicano Español; pero como batallón, el Rosa Luxemburgo había dejado de existir tras la caída de Santander, a finales de agosto de 1937 cuando formaba parte del XIV Cuerpo del Ejército del Norte. A finales de agosto de 1937 solo quedaban en la provincia de Santander ocho batallones vascos, seis santanderinos y trece batallones asturianos. En Santoña, se rindieron diecisiete batallones del Cuerpo del Ejército Vasco que esperaban, acantonados, la entrada de las tropas del General Dávila, según lo pactado.
En Asturias, último bastión del Ejército Republicano del Norte, se creará el “Consejo Soberano”, que destituirá a Mariano Gamir como Jefe del Ejército del Norte, colocando al Coronel Prada. Prada se encargó de reorganizar el ejército que quedaba con fuerzas dispersas de milicianos astures, cántabros y vascos, organizando dos divisiones. Una División quedará al mando de Juan Ibarrola y la otra la comandaría Francisco Bravo.
Para mantener la disciplina y el orden en el frente republicano agonizante asturiano, el Coronel Prada llegará a ordenar la ejecución de tres jefes de brigada, seis jefes de batallón y doce oficiales republicanos, como medida ejemplarizante.
Llegando septiembre, comenzarán en Santoña los fusilamientos de prisioneros republicanos, mientras que en las montañas de Santander, en las estribaciones de Picos de Europa, en la llamada Batalla del Mazucu, las tropas republicanas de lo que queda del Ejército del Norte pasan por difíciles momentos, son superadas por tropas franquistas a mediados de septiembre y huyen en desbandada. Entre los que consiguieron escapar, se encontraba Manuel Cristóbal Errandonea, el que fue comandante del Rosa Luxemburgo (al que también llamaban “el cashero” por sus actividades de “intercambiador” anteriores a la guerra) aunque seguramente, mientras huía, no tuvo que soportar a nadie que le insultara llamándole “carnero” y “cobarde” como él hizo con sus propios hombres unos meses antes en similares circunstancias [ver nota 8 del capítulo 3]. 
Y es posible incluso que, Manuel Cristóbal Errandonea, en esos momentos de pánico, mientras intentaba poner a salvo su vida, se dijera a sí mismo, reconsiderando su actuación - en el caso de haber leído El Quijote- aquello que en el capítulo XXIII ya Sancho sentenciaba:

“El retirar no es huir, ni el esperar es cordura,
cuando el peligro sobrepuja a la esperanza.”

Santander

[Bahía de Santander]SANTOÑA

[Bahía de Santoña]

21 – El diario de Gabriel. Capítulo 3

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CAPÍTULO 3 – La ofensiva de Vizcaya. Abril/junio de 1937

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"...durante días y días tuve tiempo de pensar en la vida y en la muerte, pues el tiempo no sabíamos si estaba lejano y si me reservaría la dicha de volver a ser felices como en años anteriores." Diario de Gabriel. Capítulo 3.
El 31 de marzo, el General Mola comienza la llamada “ofensiva de Vizcaya”. Ese día bombardearán Durango, que quedará arrasado, provocando este ataque 336 muertos. En los días siguientes, hasta finales de junio, la ofensiva de Mola seguirá avanzando progresivamente en dirección a Bilbao, desde el este por Guipúzcoa, desde el sur de Vizcaya y por la costa desde Ondarroa.

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Poblaciones que menciona Gabriel en este capítulo. En azul, la línea aproximada del “cinturón de hierro de Bilbao”. En negro, el límite entre Vizcaya y la provincia de Santander.

ABRIL 1937

12 de abril de 1937.

Se me ordena salir para el monte Kalamua (1) porque una compañía, la primera, estaba de posición. Allí hice los cuatro días trabajando cara al sol, durmiendo en un viejo caserío y pensando tan sólo en vosotras, lo que hacía no dejando de escribiros todos los días unas letras que eran el aliento, porque yo sabía que era lo más hermoso que podía hacer.

(1) Kalamua: Monte situado a unos 10-12 km del balneario de Urberuaga en las proximidades de Markina, en el frente de Guipúzcoa, estabilizado desde octubre de 1936, sin apenas actividad hasta finales de marzo de 1937 en que se activará a partir del inicio de la ofensiva del General Mola sobre Vizcaya. En los primeros días de abril, las tropas franquistas se habían hecho ya con Ochandiano y los puertos de Urkiola y Barazar.

16 de abril de 1937.

Ahora los días ya no son los de los meses anteriores. La mayoría del tiempo lo pasaba en los refugios. Ya no era posible salir a los caseríos en busca de huevos para tenerlos preparados para el día de permiso.

17 de abril de 1937.

Sin apenas tener descanso, se me ordena volver al Kalamua. Algunos compañeros se habían quedado sin servir y por eso reclamaban mi presencia. Pero como en el monte no había refugio trabajé con ahínco. La aviación pasaba de largo. Por la noche, sobre una piedra grande escribía la tarjeta a lápiz. Era mi satisfacción. El 19 regresaba al balneario con la promesa de volver el domingo, pues si bien en la guerra no había domingos, yo conservaba bastante su recuerdo.

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Servicios de barbería en el frente. No sabemos quiénes son estos milicianos, pero podría ser una escena similar a lo que Gabriel describe sobre su trabajo en el frente.

25 y 26 de abril de 1937.

Hemos trabajado hasta la hora de la comida. Por la tarde no me he preparado y por eso hemos salido a pasear, cosa que hacemos Clariso (2) y yo siempre juntos. Bien lejos estaba mi pensamiento de que era el último que dábamos por aquella carretera que nos había visto pasar tantas veces y siempre con la misma conversación. Él contándome su amor hacia su familia y yo hacia vosotras.

 Llegó la noche. A las diez, cosa que no era corriente en mí, estaba dominado por el sueño. Clariso me despierta. El comandante (3) le acaba de comunicar que había que evacuar esta misma noche. No salgo del asombro, pero con rapidez recogemos todo. A las doce el batallón escucha generala (4).

(2) Clariso Rodríguez Zorita: miliciano de Gallarta amigo de Gabriel Lashayas.
(3) Comandante del batallón Rosa Luxemburgo: Manuel Cristóbal Errandonea.
(4) Generala: Toque militar de alerta que implica armarse y estar listos rápidamente en el punto de reunión para lo que dispongan los mandos.

La noche es de una precipitación enorme para todos. Los cocineros y algunos más salimos a las ocho con todo el mobiliario hacia Murélaga [Aulestia] en los camiones. Es ahora por primera vez cuando veo el cuadro desolador de algunos aldeanos que, destrozado su caserío, salen carretera adelante sin saber dónde posar su dolor. (5)

Una vez en Murélaga escogimos una casa deshabitada por su vejez, para colocar el ropaje y la comida. Con unas latas de sardinas y un poco de pan, con la precaución del peligro, nos dirigimos al monte. Allí, escondidos entre la maleza, permanecemos toda la tarde asombrados por el exceso de aviación que ha descargado su mortífera carga sobre Guernica. (6)

A las siete bajamos al pueblo y enseguida oímos el grito de “sálvese quien pueda”. Ni corto ni perezoso, visto que el jefe del sector de Eibar y el comandante de un batallón iban para Bilbao, me meto en el coche y así cruzaba por el centro del pueblo de Guernica, que desde la tarde estaba envuelto en llamas donde se quemaban unos miles de seres humanos. Aquello es algo que no es fácil de borrarse de la imaginación. Con el espanto en la cara y en los labios la palabra que no se deja pronunciar, llego al cuartel. Ya otros milicianos habían llegado antes y en el cuartel reinaba gran incertidumbre. Así queda grabada la fecha del 26 de abril de la que tanto se habló en el mundo entero.

guernica

(5) El 25 de abril son bombardeados Bérriz, Markina, Bolivar, Gerrikaitz y Eibar con bombas incendiarias. Las carreteras se llenan de gentes que huyen hacia Bilbao. Al Rosa Luxemburgo se le ordena ir a ocupar el monte Oiz. Se combate desde el día 20 en Elorrio, Tellamendi, los Intxortas, Eibar y Elgeta.
(6) El 26 de abril Gernika es bombardeada por la Legión Cóndor y aviación italiana. A las 16:30 comienza el ataque, destruyendo el 70 % de la villa y muriendo unas 200 personas. También se pierde Bermeo ese día. Las carreteras se llenan de refugiados que huyen de la línea del frente y se dirigen a Bilbao.

27 de abril de 1937.

La mañana es lluviosa. En un camión salimos a proveer al batallón de munición. Pero es tanta la desorganización que se ve, que nos tenemos que volver sin ponernos en contacto. El resto del día lo he pasado trabajando. (7)

 28 de abril de 1937

El miércoles tomo permiso para llegarme hasta vosotras. Según escribo esta llegada, que ha durado un mes justo, quedo fijo recordando la alegría tan grande que os di al mismo tiempo que nuestros brazos se apretaban fuertemente. Y ya sigo viniendo a vuestro lado hasta que el batallón se instala en el monte Echano. (8)

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(7) El 27 de abril, se pierden Markina, Bolivar, Echebarría, Urberuaga de Ubilla, Apatamonasterio, Abadiano, acercándose a Guernica. Hacia Bilbao, se estaban desplazando muchísima población que huía del frente perdido mientras entre las tropas republicanas vascas reina el caos.
(8) El Rosa Luxemburgo se instala en Etxano, Amorebieta. Al día siguiente, el 29 de abril, las tropas nacionales entran en Guernica. En las líneas republicanas reina el desorden. El 29 de abril, relata J.Urkijo, ayudante de Errandonea, que los de la segunda compañía del Rosa Luxemburgo, por agotamiento, estaban “refugiados en un maizal” en Ajánguiz/ Ajangiz (al lado de Gernika), sin armas, que había abandonado, “desparramados como los conejos”, en un “ataque de paniquitis” [así lo llama], y por orden de Errandonea fueron hechos prisioneros por sus propios compañeros. Errandonea, mientras les insultaba, les llamaba “carneros” y “cobardes”. Después de esto, el batallón se retira hacia Munguía, agotados y con los pies hinchados y ensangrentados debido a una combinación, durante muchos días, de largas caminatas durante el día y la noche y el inadecuado calzado.

6 de mayo de 1937.

Recibo orden de ir a servirles, cosa que hago saliendo a las cinco de la mañana del día 7, viernes. Una vez en el monte, cogemos las herramientas y empezamos la labor con el fin de darla por terminada el domingo, para así poder ir a la noche a casa. Por la tarde empieza un combate y en prevención, y acogiéndome a las palabras del teniente coronel que acababa de afeitar de que no podía seguir, y con el visto bueno del comandante, salimos monte abajo a coger el convoy que traía la cena. Pero nos perdemos en el sendero y lo que nos tenía que durar 20 minutos, nos costó tres horas. Y nunca se me olvidará el sufrimiento que nos originó el vernos, por momentos, perdidos en la inmensidad del bosque y caer en manos del enemigo que estaba muy cercano.

Llegado a Echano y repartida la cena a los acemileros (9) en el camión y viendo cómo batían los cañones la carretera por donde teníamos que pasar, pensaba yo que uno de aquellos obuses podía volarnos al pasar. Y he aquí que al rozar el camión con un carro de combate que estaba tirado en el camino, quise tirarme en marcha, por lo cual los demás compañeros se rieron de mí.

 14 de mayo de 1937.

He pasado cuatro días en el cuartel alternando con visitaros por las noches, hasta que esta madrugada he salido nuevamente. Esta vez voy con otro compañero a cumplir con mi misión en el batallón, que seguía en Echano. Ya había hecho mis cuentas en la forma de trabajar pues, en mi ausencia, el caserío que había, y donde trabajé la pasada vez, había sido cañoneado. Y empezamos la tarea. Me distancié del compañero y me instalé en el pinar. Así trabajé hasta que el sábado nos trasladamos a otra parte, en donde estaba la tercera compañía.

Por la noche, el acemilero que subió la cena me comunica la orden del teniente coronel de que baje a servirle. Mi compañero se opone, quiere que terminemos antes con los del monte, pero yo recapacito la orden y bajo a cumplirla. Una vez cumplida, ya de noche, a una gran distancia, contemplo un combate que se desarrolla por la parte de Euba. El fuego de las granadas me permite apreciar cómo se baten por la posesión de una cota los dos bandos, poniendo ardor y coraje en la lucha. (10)

(9) A los dos acemileros (cuidaban del ganado y ayudaban en la cocina), les llamaban “Perejil” y “Pelo en nariz”. A otro compañero, el teniente Luis Arenal de la Riba, le llamaban “la radio” porque cuando no estaba hablando, estaba canturreando o silbando. Murió el 26 de abril de 1937 en la parte de Etxague, por la metralla en la cabeza, muriendo en el acto. Y el teniente Magdaleno - Ángel o Policarpo Magdaleno Tondón- compañero de Arenal, había perdido una pierna y el médico no pudo hacer nada para detener la hemorragia y también fallece. Fuente: Memorias de un gudari en el frente de Euskadi. Jaime Urkijo.
(10) Euba, entre Amorebieta y Durango. El 15 de mayo se combate por el monte Bizkargi (al suroeste de Gernika). Desde principios de mayo se combate también en el Sollube- próximo a Bakio, inmediaciones de Munguía/Mungia- posición que se perderá el día 14 en manos de las tropas italianas. El día 11 mayo, habían comenzado las conversaciones entre el PNV y los italianos. El 16-17 de mayo la presión del ejército franquista se incrementa sobre Amorebieta, que se pierde definitivamente en el día 18-19, al igual que el monte Jata, en la zona de Bakio-Munguía.

16 de mayo de 1937.

Es domingo y me temo combate porque los hay todos los domingos. Previniéndome, empiezo a las cinco de la mañana a servir a los enlaces que hay en el camino. Y este proceder es el que hace que a las nueve tenga la tarea adelantada, cuando el enemigo empieza el ataque con 48 cañones y más de 50 aviones. Sobre Echano, Zugastieta y parte de Amorebieta se vuelca un volcán de fuego y metralleta (11). Ocho mil  cañonazos y gran cantidad de bombas se calcula que sobre nuestras cabezas se volcó en aquellas horas terribles de espanto. Cientos de heridos y muertos tuvimos en aquellos pinares y fue aquel día cuando mi querido primo Pedro, perdió la razón para morir dos días más tarde, el día 22, en el hospital de Bilbao. Todavía parece que estoy viendo la retirada hacia Amorebieta y el tiroteo que hacían para ir saliendo lo mejor posible de aquellos pinares.

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Amorebieta tras el bombardeo.
(11) Amorebieta es ocupada por las tropas nacionales, tras ser bombardeada los días anteriores, el 18-19 de mayo de 1937.

Yo no quería salir de Echano si antes no había orden para ello, pues así no me exponía al juicio de los jefes (12)¡Ay, pero cuando dijeron que hacia Larrea! (13) ¡Salí sin esperar a unirme al compañero, que había pasado la jornada en el monte donde fue más horrible la jornada! Al salir para Larrea ignoraba yo que fuera un convento y me pasé de largo Amorebieta hasta llegar a Lemona.

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Convento de frailes El Carmen, Amorebieta.

En los dos pueblos estaba el mismo cuadro: casas demolidas, carreteras cortadas, hilos y cristales que obstaculizaban el paso. Era la guerra con su cortejo de ayes y dolores.

(12) Durante su estancia en Amorebieta, tres milicianos del batallón Barakaldo son sometidos a Consejo de Guerra acusados de realizar varios robos en caseríos. EL Consejo de Guerra lo forman Errandonea y Nicolás Guerendiain como fiscal acusador, con Jaime Urkijo como defensor. Condenan a dos de ellos a muerte y están enterrados en Etxano, según el testimonio de Jaime Urkijo en sus memorias.
(13) Larrea: Se refiere al convento de frailes de El Carmen, a las afueras de Amorebieta donde estuvo alojado el batallón, y al que corresponden varias fotografías de un reportaje que se hizo sobre la convivencia fraternal entre frailes y milicianos comunistas.

Rendido de la jornada, duermo entre los escombros de una barbería, frente a la estación del tranvía vascongado de Arratia.

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Tranvía vascongado de Arratia, después del bombardeo de Durango.

17 de mayo de 1937.

Me despierto sobresaltado, cojo el maletín y salgo a la calle. Estaba solo, lejos del batallón, y tenía que unirme a él. Vi pasar el desayuno para los milicianos, seguí carretera adelante, pero la aviación seguía inspeccionando el terreno y así tuve que esconderme en las alcantarillas y boronales por espacio de varias horas.

Avanzada la mañana me uní en las afueras de Lemona a todos los acemileros y así esperé la hora del regreso a Bilbao. Una tormenta hizo que permaneciese en la alcantarilla junto al río y dudase a ratos si eran truenos de la atmósfera o que seguía el cañoneo del día anterior (14).

22 de mayo de 1937.

Han pasado cuatro días. Aparte de los ratos pasados a vuestro lado, lo demás no tiene importancia de ser anotado. Todo se reducía a vivir el dolor de la retaguardia en refugios y sitios orillados de la población. A las diez se me ordena que salga para Lemona, en cuyos montes la guerra estaba en su apogeo, y una vez llegado a donde se reunía todo el personal auxiliar esperé la orden para subir a las posiciones. La respuesta no podía ser otra y a las dos de la tarde volvía al cuartel.

(14) El 16-17 de mayo la presión del ejército franquista se incrementa sobre Amorebieta, que se pierde definitivamente el día 19, al igual que el monte Jata, en la zona de Bakio-Munguía. Se continúa combatiendo por el Bizkargi (al sur de Gernika). El 17 de mayo, Largo Caballero es sustituido por Negrín en la presidencia del Gobierno de la República Española, siendo así cada vez mayor la influencia de los comunistas en el Gobierno, que está instalado en Valencia. Las tensiones entre el presidente de la República, Negrín, y el Lehendakari Aguirre se incrementan.

Así, me fue posible el domingo 23 estar a vuestro lado en la boca de la galería donde hacíais vuestra vida.

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Nota en prensa indicando la situación de los refugios antiaéreos de Bilbao.

25 de mayo de 1937.

Hay que volver nuevamente a Lemona. Esta vez para quedarme por cuatro días, que era lo que nos duraba asear a todos una vez. Llevábamos tres días, estaba a punto de terminar, pero el sábado 29 a las tres de la mañana, en la comandancia, se tenían noticias de lo que al amanecer ocurría. A las cinco le comunicaron a mi compañero que los treinta que faltaban de afeitar nos iba a ser imposible, por lo que había oído a los enlaces. (15)

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(15) Peña Lemona - a menos de 20 km de Bilbao - había sido ocupada por las tropas franquistas aunque después será recuperada por la VI Brigada, comandada por Manuel Cristóbal Errandonea, pero será por poco tiempo ya que el día 29 en un combate de tres horas, Peña Lemona caía definitivamente en manos de los nacionales aunque se sigue combatiendo en los días posteriores. En los combates por la posesión de esta posición hubo muchas bajas en ambos bandos, entre ellas la de Jacinto Carmona, comandante del Rosa Luxemburgo, que falleció el 3 de junio de 1937.

Una niebla muy espesa me hace pensar en que el enemigo desistiría, pero la niebla era solamente baja y a las ocho cuando apenas habíamos comenzado, el ruido de los motores nos sacó de nuestro asombro. Acto seguido las explosiones se sucedían sin interrupción y con una precipitación enorme, salimos corriendo hacia donde habíamos pasado la noche cuando estaba la Comandancia. El trayecto fue corto pero espinoso. La metralla seguía la senda de la carretera y caían en las huertas. La muerte nuevamente estaba a mi lado. Mi instinto era de conservación pues vuestras imágenes no se apartaban de mí. Llegó el atardecer y nos preparamos para salir de aquel infierno.

En los últimos momentos recopilaba en un saquito, del sobrante del ganado, un poco de avena y borona para tus pollitos. Sabía que lo agradecías grandemente.

 JUNIO DE 1937

9 de junio de 1937.

Los días trascurridos desde mi último viaje los pasé en el cuartel con alguna visita que os hice. No recuerdo las que fueron pues la guerra llamaba a las puertas de la capital y era difícil el permiso. Pero anotaré que salí sin permiso esta mañana para regresar el 10 a las ocho de la mañana y pasado este día en vuestra compañía, el día siguiente 10 a las siete de la tarde se me ordena salir, pues a la mañana tengo que regresar a las peñas de Lemona. Fue esta despedida la que más os llegó a impresionar. El llanto se desbordó en vosotras. Aquella llamada hizo amargas las horas de una noche que, como otras muchas, nuestras almas hubieran sido dichosas hasta lo indecible. Y así yo partía, con el alma herida por el dolor al dejaros deshaciéndoos en llanto, camino de Ortuella. A las 11 de la noche entraba en el cuartel. Preparé las herramientas y me fui a dormir (16).

 (16) A principios de Junio, el General Gamir Ulibarri- al mando ahora del Cuerpo de Ejército del País Vasco- en un telegrama al Presidente de la República, Indalecio Prieto, comunica su pesimismo acerca de la situación de Vizcaya, dada la baja moral de los combatientes, así como la pobre situación en armamento y número de efectivos con que tienen que enfrentarse a las fuerzas franquistas atacantes, claramente superiores, calculando que la caída de Bilbao iba a ser inminente. El día 3 de junio, murió el General Mola en accidente de avión y le sustituye como jefe del Ejército del norte el General Dávila (ejército de Franco). Ese mismo día muere Jacinto Carmona, comandante del batallón Rosa Luxemburgo en Peña Lemona.

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En la fotografía superior, un “grupo de milicianos tras conquistar Peña Lemona”, fotografía del Archivo del PC. Yo diría que son del Rosa Luxemburgo, por el gran parecido que encuentro a uno de ellos (el del centro de la fila inferior, con txapela) con el miliciano que está, en la fotografía inferior, el primero de la izquierda abajo, fotografia que sí está identificada como de un grupo de milicianos del Rosa Luxemburgo, creo que en la zona de Markina varios meses antes.

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11 de junio de 1937.

Con una mañana espléndida salimos del cuartel. El camión partía veloz por la carretera para nuestro requerimiento. La aviación estaba encima. Era el primer susto del día que empezaba a amanecer. Un poco más tarde llegábamos a Erleches (17). El frente estaba cada vez más cercano. Esperamos que se levante el comandante para servirle y recibir órdenes. Entre tanto, para abreviar, hacemos los servicios a todos los que podemos y a las doce nos dirigimos 200 metros carretera adelante donde se encontraban diseminadas las compañías, para no ser vistas por la aviación.

Durante la tarde hemos recibido varios sustos. Unas veces el silbar de los obuses y otras el run-run de los motores en el aire. Entre tanto, el trabajo iba bien, para el domingo 13 quedaría libre para el regreso. Por la noche volví a la Comandancia.

12 de junio de 1937.

Antes de despuntar el día ya estoy en camino, pues los 200 metros de carretera estaban muy batidos por la infantería y era necesario salvar el peligro. El día ha sido de calma para el pinar donde estaba. La aviación tenía el objetivo puesto sobre la costa (18).

 13 de junio de 1937

Domingo. San Antonio. Grandes fiestas en años anteriores que servían para reunir a familiares y forasteros en casa. Este año todo está supeditado al dolor de los muertos y ausentes. Como el día anterior, he madrugado. A las 11 de la mañana estaba terminando el trabajo. Mi alegría era grande. Iba a pasar la noche en vuestra compañía. La aviación empieza a lanzar metralla y ya no es por carretera por donde podemos regresar, tiene que ser por la parte baja de los montes.

(17) El 11 de junio. Erletxes, Galdácano/Galdakao. Allí, el 12 de junio el comandante del Rosa Luxemburgo, Errandonea, es herido en una pierna y es sustituido en la comandancia de la VI Brigada por Nino Nanetti, un internacional recién llegado al frente de Vizcaya. El 11 de junio, se produce un nuevo asalto al cinturón de hierro. Bilbao es bombardeada.
(18) El 12 de junio, tras la ruptura del Cinturón de Hierro de Bilbao, los días para la pérdida total de Vizcaya estaban contados, situación que se vio agravada por una serie de errores estratégicos militares de Gamir y su Jefe de Estado Mayor, Ángel Llamas, para proteger debidamente la entrada de los nacionales por el Pagasarri y sustituir a tiempo a las tropas vascas agotadas en la línea Pagasarri-Santurce. La línea entre Fika y Larrabezúa es atacada durante horas. Mientras tanto, el Lehendakari Aguirre, extraoficialmente, negociaba con las tropas italianas la rendición.

La aviación empieza a lanzar metralla y ya no es por carretera por donde podemos regresar; tiene que ser por la parte baja de los montes. En la Comandancia, logro que se extienda un volante de regreso a Bilbao. Yo me obstino en esperar a la hora de la cena para venir en el camión, pero mi compañero que sabe, como yo, que el camión casi ha ido al río en El Gallo por la aviación, me convence de que debemos salir andando los 13 kilómetros de carretera. Con el calor asfixiante y un pánico enorme emprendemos la gran tarea. En Galdácano los milicianos inundan las carreteras. Los guardias quieren impedirnos el paso. Tenemos que persuadirles con el volante de la autorización que tenemos para seguir nuestro camino (19).

 A dos metros de la muerte.

 La aviación sigue dueña del aire. Yo no quiero seguir adelante porque estoy fatigado por el calor. El compañero se enfada, pero se para a la orilla de la carretera. Dos minutos más tarde silban las bombas lanzadas por dos cazas. Hombres y mujeres, cual ratas, entran en las alcantarillas. Una joven con su proceder y una risa inocente enfada a mi compañero, al ver que a dos metros de nosotros en una alcantarilla en la que no quisimos escondernos, un hombre quedaba destrozado por la metralla y a él le salta al cuello un pequeño trozo de plomo que le escuece. Yo, horrorizado por aquello, sin reparar en el peligro que seguía dueño de nosotros, salto a las huertas. Me grita mi imprudencia, pero yo me siento más tranquilo. Cien metros más adelante la ametralladora de otro caza nos roza con sus balas y logramos entrar en otra alcantarilla tan solo con el correspondiente susto. Sin pararnos, llegamos a las puertas de Bilbao, donde logramos ver que desde Santa Marina [proximidades de Artxanda] el enemigo bate la carretera y la aviación paraliza el movimiento de toda la capital. Una vez en el cuartel, visto el desconcierto que reina, me retiene el solicitar permiso para ir a mudarme.

(19) El 13 de junio, las tropas nacionales avanzan sobre Larrabezua, Lezama, Zamudio, Derio, el Alto de Santo Domingo, Munguía, Plencia y Bilbao, en un ataque envolvente sobre Bilbao. El Gobierno Vasco y el Estado Mayor del Ejército de Euzkadi se reúnen en Bilbao al día siguiente, 14 de junio, y el presidente Aguirre plantea las opciones a decidir: defender Bilbao o “retirar las tropas a otra posición desde la cual se pueda proceder a una recuperación para poder más tarde recuperar la villa”. El General Gorev, asesor militar del Gobierno Vasco, era partidario de quedarse y defender la villa con lo que quedara de las tropas, al igual que Beldarrain, pero finalmente se acuerda evacuar la ciudad y situarse en una línea defensiva más al oeste. El cuartel del Rosa Luxemburgo se traslada ese mismo día a Gallarta, tal como cuenta Gabriel Lashayas.

Por la noche, el jefe del cuartel ordena que estemos atentos a cualquier llamada. Hay que empuñar las armas si es preciso todos, pero… La noche trascurrió sin novedad.

 14 de junio de 1937

A las 8 me entero de que la cocina y el cuartel son trasladados a Gallarta. Solicito para ir y volver en el camión. Me lo conceden. Una hora más tarde os abrazo entre el asombro que mi inesperada visita os produce. Me mudo y con el beso santo del amor, os dejo nuevamente. Regresamos al cuartel y a las 11 divisamos que de Archanda bajan a cientos. El enemigo estaba a la vista. Del cuartel salimos todos al encuentro. Un miliciano, al que le entrego el fusil que acababa de coger, me pregunta por su manejo y nuevamente empieza a subir la cuesta mientras yo regreso al cuartel como el que había cumplido con su deber.

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Antiguo Casino de Artxanda, antes de los bombardeos. Tras la guerra, fue demolido. Estaba ubicado al lado del funicular que comunicaba – y comunica hoy- Artxanda con Bilbao, en el mirador donde hoy está el monumento a la memoria llamado “La huella”, de Juan José Novella.

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15, 16 y 17 de junio 1937

Los paso sin salir para nada del cuartel (20) donde ya no se hacía otra cosa que comer y beber, así como salir para el túnel muchas veces al día, hasta que nos convencimos de que a Bilbao no tiraban porque estaba casi en su poder.

(20) El 15 de junio, los destructores Ciscar y José Luís Díez salen de Bilbao cargados de refugiados para Francia, entre ellos, personalidades civiles y militares que una vez en Francia aprovecharían para desertar. El 16 de junio en la costa vizcaína caen en poder del ejército franquista Barrika, Urduliz, Sopelana, Getxo, Algorta y Las Arenas y por el sur de Bilbao caen Basauri, Malmasín y Sondika al norte, detrás del monte Artxanda, donde el monte San Roque es ocupado. De esta forma, prácticamente Bilbao está rodeada, quedando únicamente la línea de defensa de Artxanda, donde se realizarán los últimos combates por la defensa de Bilbao. El caos reina en las tropas del ejército vasco. El G.V abandona su sede en Bilbao y se dirigen a Trucios, en Cantabria, dejando una Junta de Defensa en Bilbao, presidida por Gamir y tres consejeros del Gobierno Vasco (Leizaola, Aznar y Astigarrabia) dejando al cuerpo de la Ertzaina (Ertzaintza) y varios batallones de milicianos y gudaris que recibían ordenes por separado de sus respectivos mandos de manera descoordinada llegando a producirse enfrentamientos entre ellos. También se queda Cueto, que estaba enfermo en su casa y se negó a retirarse hacia Santander. En Artxanda, el Casino es bombardeado, así como el famoso “Txakoli” y el “fuerte Banderas”, utilizado durante las guerras carlistas (y en pésimo estado en 1937), situado en el monte Banderas, sobre la carretera de Enekuri.

18 de junio 1937

Tras una mañana de visiones horripilantes, pues sobre Archanda y sus alrededores se volcaba la metralla y el fuego a toneladas, salgo para Gallarta con la conserje del cuartel y el zapatero con cuatro gallinas al hombro carretera adelante. En unas tres horas logramos llegar a vuestro lado y, después de haceros compañía un rato, me dirijo a la iglesia que es donde se ha instalado el cuartel (21). Los servicios de barbería los hago en casa de Jesús. Como la desorientación sigue en aumento, ya no me interesa cumplir bien y así ocurre que las horas del día las paso en el refugio en vuestra compañía. Hasta que …

 21 de junio de 1937

Después de haber pasado el día sin quitarme de vuestro lado, haber comido arroz con leche y cortarles el pelo en casa de “Pelecha”, el viejo que os hacía compañía, llegó la noche. Después de cenar, Clariso me dice que hay orden de salir inmediatamente (22)Yo me mudo y cojo las herramientas, las echo en el camión y voy a vuestro lado. Son las 8½ del día 21 de junio, tengo que separarme de vuestro lado. Es fuerza mayor, me debía a un ejército.

Con la niña colgada a tu cuello, adorada Aurelia, bebiendo en la fuente del dolor, yo os abandoné. Tú maldijiste mi proceder, pero ya me habrás perdonado mil veces.

El batallón se ha trasladado de Bilbao [escuelas de Uribarri] a Gallarta, instalándose en su iglesia.

(21) El 18 de junio, mientras se pierde el monte Pagasarri, al sureste de Bilbao, cuya defensa había quedado a cargo de tropas asturianas, el General Gamir intenta reorganizar una línea de defensa con restos de batallones que aún estaban en la margen izquierda, dejando el mando de estos a cargo de Nino Nanetti (comandante de la VI Brigada ahora por estar herido Errandonea). Ese mismo día, Leizaola ordena por su parte la liberación de unos 1000 presos derechistas que había en Bilbao en la cárcel de Larrinaga, antes de dejar la villa, siendo escoltados hasta las inmediaciones de Begoña por el batallón Itxasalde (PNV). El Partido Nacionalista Vasco y el ejército de Franco habían negociado un acuerdo para conservar Bilbao y sus industrias intactas a cambio de no actuar contra la población y ofrecer una serie de garantías a jefes y oficiales de los batallones de gudaris. El 19 de junio, Leizaola ordena dinamitar los puentes de Bilbao para dar tiempo a la retirada de las tropas vascas hacia Santander, pero no así las industrias (decisión que enfrento a batallones nacionalistas -que defendían su protección- con otros batallones republicanos que habían recibido órdenes de sus mandos para inutilizarlas). Las tropas nacionales entran en Bilbao. Desde las 17:00, delante del Hotel Carlton, los gudaris del batallón Itxasalde esperaban formados a que los nacionales entren en la ciudad. Altos Hornos es entregada intacta por el batallón Gordexola, que evitó que se dinamitara.
(22) El batallón Rosa Luxemburgo deja Vizcaya, trasladándose a Ontón, en la costa de la vecina provincia de Santander. Las Arenas, Algorta, Erandio etc. están ocupadas desde hace tres días por las tropas italianas.

Yo sabía que no tenía ni una parte de comparación el dolor que habrías de padecer en tu casa, con la tragedia que se cernía en las carreteras a las que se habían lanzado huyendo. En el bolso llevaba una lata de sardinas que había cogido para la niña. Me volví a dársela, vosotras salíais a verme marchar hasta que la vista me perdiera. Y fue allí, frente a la casa de “Caracol”, donde os di el beso de despedida.

Vosotras regresabais al nido roto, mientras yo huía locamente de un enemigo de guerra.

Y así, andando por la vía de Galdames, me llegué hasta dar vista a Ontón. Allí en medio de una campa, donde parecía que había acampado una tribu, dormí aquella noche de dolor y tristeza.

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22 de junio de 1937.

Claro amanecer. Por las carreteras, interminables caravanas de gente caminan hacia adelante (23) En todos los sitios hay exceso de gente. En las horas de este día se apodera de mí la idea de escribir mi diario de guerra.

Quería un día obsequiaros con la demostración de que, lejos de vosotras,había de ser el hombre que vivía para vosotras.

(23) Entre el 22 de junio y el 2 de julio de 1937, se completa la ocupación de Vizcaya por las tropas nacionales franquistas. Se produjeron rendiciones y deserciones en bloque de varios batallones en Bilbao y Barakaldo, los batallones Gordexola, Itxasalde, Martiartu, Ochandiano, Malato, Saseta, Irrintzi, dos compañías del batallón San Andrés, la Ertzaintza y unidades de servicios, que habían quedado en Bilbao a cargo de la Junta de defensa, tras la retirada del Gobierno Vasco y del resto de los batallones a Santander.

23 de junio 1937.

El amanecer es llorón y el polvo de los días anteriores es hoy un barro sucio y molesto. Con los toldos hacemos las casas de campaña. Desde ellas puedo ver lo dramático que es el caminar de las madres con sus hijos y con lo que creyeron que más necesitarían en la calle. Entre los que pasaron iba mi hermano. Le di una lata de carne congelada y nos despedimos.

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Población civil huyendo del frente de guerra. La fotografía de lo que relata Gabriel, sería muy similar a esta, tan tristemente común en todas las guerras.

24 de junio de 1937.

Sigue lloviendo (24). Como en la campa nos era imposible estar, decidimos salir andando hasta Otañes. En Mioño nos paramos en un portal, pedimos que nos dejen calentar la carne y allí sigo viendo con dolor cómo tenían que soportar insultos y groserías las mujeres que estaban refugiadas en la casa. Cada vez me sentía más feliz con haberos dejado en casa. Allí me encontré con Raimundo (25) que marchaba a Castro para juntarse a algún batallón de zapadores. Aguantamos la inclemencia del tiempo y llegué a Otañes. De allí salimos para ir hasta Liendo, en donde estaba el cuartel, pero llovía y me quedé en Castro. Allí estuve con el padre y Ginés (25), que le preguntaba por qué no se había quedado con la madre pues a él nada le habrían de hacer. Preferí volver a Otañes que continuar a Liendo, donde pasé la noche en un caserío.

(24) El 24 de junio hubo un fuerte temporal de lluvia.
(25) Raimundo, hermano mayor de Gabriel Lashayas Martínez. “El padre” se refiere a su suegro. “Ginés” es el cuñado de Gabriel.

25 de junio de 1937.

 Seguía lloviendo. Bajo unos árboles estábamos con la cocina y allí, como en otros sitios, no faltaba su buen número de gentes sin pan ni abrigo que se refugiaban al calor de las cocinas de los batallones, que era donde había probabilidades de calentar el estómago. Después de comer salimos en la camioneta para Liendo, sitio en el que durante días y días tuve tiempo de pensar en la vida y en la muerte, pues el tiempo no sabíamos si estaba lejano y si me reservaría la dicha de volver a ser felices como en años anteriores.

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Ontón, Otañes, Talledo, Mioño, Castro Urdiales, Ampuero, Liendo, Laredo, Santoña y Santander.

26 de junio de 1937

 El trabajo no es mucho, por más que entre el personal y los que se dicen enfermos había más de cien (26).

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(26) En la relación de heridos y enfermos en las nóminas del Rosa Luxemburgo de la segunda quincena de junio hay 139 heridos o enfermos, en un total de 762 milicianos, es decir, el 18,24 %, casi una compañía entera. Esta cifra de heridos y enfermos aumentará más aún durante el siguiente mes, 169 heridos de un total de 668 componentes del batallón, el 25,29 % en la nómina de la segunda quincena de julio de 1937.

28 de junio de 1937

 Este día fui a Ampuero, el pueblo de Aguilera. En la iglesia servimos al batallón. Era horrible ver cómo en su interior teníamos que dormir 1.500 hombres de cuatro batallones. Para el día siguiente prometo subir a Liendo y bajar a la madrugada, pero una tormenta como no se conocía en 28 años se llevó el puente, inundó la carretera y al mismo tiempo el auto se averió. También dormí en la misma iglesia. Al día siguiente, terminada la tarea, subimos a Liendo.

La Sexta Brigada el 15 mayo 37

Segunda División, Galdácano. VI Brigada el 15 de mayo de 1937. Comandante Manuel Cristóbal Errandonea- Puesto de mando, Echano. Batallones:  nº 26 UGT 13, nº 4 Rosa Luxemburgo, nª 35 Amuategui. nº 59 Rebelión de la Sal.

30 de junio de 1937

 El día es aprovechado como ya queda dicho que hacía con los demás. Lo disfrutaba a placer y para qué detallar mis andanzas cuando ya os digo que eran todos iguales.

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Prensa. EUZKADI ROJA. 15 de junio de 1937

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Tras la caída de Bilbao, un sector de la población de Bilbao estaba convencida de que pronto las tropas del Ejército Vasco regresarían de su “retirada táctica” reforzados con el ejército santanderino y asturiano  para liberar la villa, tal como se había dejado entender. Al cabo de un mes, los bilbaínos se inclinaban por la idea de que el retorno se produciría para el día 15 de agosto, coincidiendo con la festividad de la Virgen de Begoña.

 

20 – El diario de Gabriel. Capítulo 2

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CAPÍTULO 2 – El balneario de Urberuaga de Ubilla. De enero a marzo de 1937.

A mediados de diciembre, antes de finalizar la ofensiva de Villarreal, el batallón Rosa Luxemburgo es retirado del frente alavés, trasladándose a Bilbao el día 17 para descansar y reorganizarse. El día 23 es destinado al frente de Markina, en ese momento menos castigado que el frente de Álava. Se establecerán en el balneario de Urberuaga de Ubilla, donde ya estaban instalados otros dos batallones, los nacionalistas Avellaneda y San Andrés.

Diario de Gabriel-Capítulo 2.pdf

 1 de enero de 1937.

La noche anterior fue pasada sin ningún exceso. Éramos pocos, la cena fue buena y dormimos bien. Con unos servicios por la mañana (1), después de comer os fui a hacer compañía y a despedirme por unos días de vosotras. Eran las primeras horas del año nuevo y ya la guerra nos parecía que estaba siendo interminable. Para mí los días largos empezaron como os demostraré en las páginas que siguen.mapaofensivaskalamuaurberuaga

Frente de Marquina / Markina, Urberuaga y Barinaga.

2 de enero de 1937.

Día espléndido este segundo del año nuevo. En el tren de Ortuella de las 8½ de la mañana regreso al cuartel (2); allí me preparo para salir en el convoy de las 2 de la tarde (3) y así reunirme con el batallón que se había instalado en el balneario de Urberuaga (4). A las 5 de la tarde, con feliz viaje, era recibido con grandes simpatías por los compañeros. Enseguida fijamos el antiguo despacho del director como sitio para la barbería. Y como se nos indicó que sólo era para unos días, nos limitamos a preparar las camas de cualquier forma.

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Balneario de Urberuaga, con edificios a ambos lados del río Ubilla.

12 de enero de 1937.

 He permanecido diez días en el balneario y por las noches tuvimos a Garín (5), el cartero, que nos ayudaba a pasar los ratos agradables con su buen humor. Yo nunca dejé de enviaros tarjeta o carta comunicándoos mi estado e incidencias de los días. Por la noche, se ordena el regreso a Bilbao hasta nuevo aviso y se nos da 48 horas para estar en casa a vuestro lado.GarinRementeria

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José Garín Rementeria / Juan José Garín Ontalvilla, en las nóminas del Rosa Luxemburgo.

13 de enero de 1937  

 Con grandes deseos, parto a las cinco de Marquina para llegar a casa a las 11 de la noche (6), con lo que os di una sorpresa, pues aunque os anuncié mi regreso, no estaba seguro. Compartimos la dicha de abrazarnos fuertemente después de una pequeña ausencia, pero que por ser la primera parecíame que había sido muy grande. Los dos días los pasamos alegremente, lo mismo que los que mediaron hasta el 25 que permanecí en Bilbao y que casi todas las noches regresaba a vuestro lado.

25 de enero de 1937.

Hasta hoy no he recibido orden nuevamente de salir para Urberuaga. Pero ahora va a ser para quedarme allí, pues somos dos barberos (7) y la necesidad de nuestros servicios sólo se completará así.peluquerosCapuchinosOct36

Estos son los cuatro peluqueros que aparecen en las nóminas del Cuartel de Capuchinos. Posiblemente será Eduardo Romo Zulaica al que se refiere Gabriel, aunque en las nóminas del Rosa Luxemburgo viene Romo Zulaica Juan. Quizá sean la misma persona o hermanos.

Una vez frente al comandante (8), le expusimos el pensamiento que para lo sucesivo llevábamos en proyecto y que consistía en quedarnos fijos al lado del batallón y cada 15 días percibir un permiso, quedando uno para los servicios más necesarios.

Concedidos estos puntos expuestos por nosotros, era necesario empezar a colocarnos en el plan de fijos. Ampliamos una habitación para dormir, bien preparada. En la nueva instalación no descuidamos nuestro aseo, ni nuestros buenos colchones para descansar.

En esta forma vimos pasar los días crudos del invierno (9) que para mí no lo eran gran cosa, por cuanto que no salía de la habitación para nada.

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Manuel Cristóbal Errandonea, comandante del batallón Rosa Luxemburgo desde la segunda quincena de noviembre de 1936 hasta mayo de 1937 en que pasa a comandar la VI Brigada (en la que se encuadraban cuatro batallones, entre ellos el Rosa Luxemburgo), tras la reorganización del Ejército Republicando del Norte. Antes de la guerra era un civil, de profesión taxista e “intercambiador” (eufemismo que él mismo utilizaba para referirse a su actividad de contrabando de mercancías varias entre Irún y Francia.

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En el centro, con tres estrellas de seis puntas, el Capitán Jacinto Carmona junto al Comandante Manuel Cristóbal Errandonea, con su famosa cachaba que siempre llevaba y “sacaba a pasear” cuando estaba alterado, según cuenta Jaime Urkijo, su ayudante y futuro cuñado. Jacinto Carmona, natural de Almería, será después el comandante del Rosa Luxemburgo cuando Manuel Cristobal Errandonea pase a comandar la VI Brigada. A su vez, J. Carmona será sustituido a primeros de junio por otro capitán, Mariano Vela, al morir Jacinto el día 3 en la batalla de Peña Lemona, proximidades de Amorebieta, en la que el Batallón Rosa Luxemburgo tuvo una actuación destacada.

14 de febrero de 1937.

Domingo. Es el primer permiso que disfruto. Pasa el cumpleaños mío y siento no haberlo podido disfrutar con vosotras. Pero ahora todos los días son buenos cuando se tiene la suerte de regresar a vuestro lado.

17 de febrero de 1937

 El 17, cumplido el permiso, regreso a Bilbao, pero tengo la suerte de pasar por la calle Ascao (10) donde se exhiben en un escaparate unos tenedores y cuchillos de postre, y con la idea de comprar una docena salgo para Marquina. El pensamiento es siempre el mismo, cumplir bien y esperar al día 28 que nuevamente regresaría.

 21 de febrero de 1937.

 Este domingo es el compañero el que va de permiso, pero yo con el pensamiento fijo en el regalo que tenía para tu santo, le entrego 30 pesetas (11) para que el día 23 se encargue de llevártelos, ya que a mí me es imposible. Fue un regalo que, compartido entre tú y la madre, supisteis agradecer. Entre tanto, yo, aquella tarde, salí a dar un paseo hasta Marquina que dista cerca de tres kilómetros (12). En este paseo que para mí resultaba aburrido, mi pensamiento recorre toda la aldea viendo la soledad que reina en ella.

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Carretera ante el balneario de Urberuaga.

Por la noche, en carta, os anuncio la visita del amigo y el regalo. El 24 regresa del permiso y me cuenta cómo cumplió el encargo. Al día siguiente recibo yo vuestra carta llena de amor.

Y es así como sigo pasando los días entre la soledad apartada de Urberuaga.

 28 de febrero de 1937. (13)

A las ocho de la noche estoy con vosotras en casa de la madre, para vivir a vuestro lado hasta las doce del 2 de marzo en que regreso a mi puesto, envidiable para muchos que en el trascurso de la guerra sabían del sin fin de calamidades.

Publicidad de Cacao, de "Chocolates Bilbaínos", empresa familiar del Lehendakari José Antonio Aguirre, a 7 ptas. el bote de 1 kg. Camas plegables para milicianos y refugiados a 55 ptas.

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Nota en prensa. El liberal 12 de febrero de 1937 avisando del reparto de los comestibles que habían llegado. No eran gratis, había que comprarlos, pero cada habitante sólo podía adquirir una cantidad concreta y al precio establecido por el Gobierno Vasco. Aunque siempre había un mercado negro donde el que disponía de dinero podía comprar también otros productos, “el estraperlo”, de comerciantes o particulares que vendía estos u otros productos fuera de esta regulación y con precios mucho más elevados. Para administrar el justo reparto de las adquisiciones de comestibles básicos, se crearon unas cartillas en las que se iban pegando cupones. No había siempre reparto de comestibles, sólo cuando llegaba algún cargamento, por barco normalmente, y dependía de lo que hubiera llegado. Se anunciaba en prensa con la relación de productos, raciones por persona y precios, como podemos ver. Un miliciano ganaba 10 ptas. al día, 3 pesetas más de lo que costaba un bote de Chocoliqui.

14 de Marzo de 1937.

 Estos días son dignos de anotar porque se distinguían de los demás en que eran los que, después de 11 días de apartamiento de vosotras, regresaba a vivir las horas de felicidad. Lo que tengo que dejar anotado de estos días es bien poco, pues jamás hacía otra cosa que haceros dichosas con mi presencia. En mi regreso iba alegre y confiado porque mi pensamiento no se paraba a pensar en el dolor de la guerra, que muy pronto empezaría a dejarse sentir sobre estas aldeas (14).

 28 de marzo de 1937.

 Este permiso fue el último que disfruté en un ambiente de paz. Ya habíamos sentido el espanto que ocasiona la aviación con el temible cargamento. El balneario se había quedado sin cristales y cuatro compañeros resultaron muertos (15). Pero en este permiso mis labios no se despegarían para maldecir la guerra, pues así me parecía haceros más felices cuando estaba a vuestro lado.

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Gallarta, donde vivía Gabriel. Mina de Concha 1ª , Albergue de La Concha, Casa de la Compañía Franco-Belga, y Alpargatería Lashayas en el centro inferior de la imágen.

31 de marzo de 1937.

 Es miércoles; a las dos, salgo en el convoy. En Galdácano paramos para tomar café. Allí fue donde empecé a escuchar algo de lo que en Durango había pasado por la mañana (16). Minutos más tarde, cruzamos las calles de la villa martirizada por la guerra. Eran los primeros hilos telefónicos que con restos de casas en ruinas veía yo, y no acababa de comprender su porqué, pues me parecía a mí que sólo en los campos de lucha debía emplearse los métodos de destrucción y de muerte (17).

Llegada la noche, mi pensamiento te escribía que

en lo sucesivo, todos los pueblos serían el frente

y que los permisos se habían terminado. (18)

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Imagen tomada desde un avión italiano. No son árboles, son bombas explotando sobre Durango.

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Octavillas lanzadas por aviones franquistas, en castellano y “vascuence” a finales de marzo de 1937 sobre la población vizcaína para avisar de la inminente ofensiva de Mola, en las que se ofrecía un pacto para la rendición como alternativa.

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Milicianos observando con impotencia el bombardeo de Amorebieta.

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NOTAS DE LA EDICIÓN, PARA EL CAPÍTULO 2

  1. Después de unos servicios: se refiere a su trabajo como barbero y peluquero, en el cuartel de Milicias Comunistas de Capuchinos, Basurto, Bilbao.
  2. “En el tren de Ortuella, regreso al cuartel”: la estación de tren de Ortuella comunicaba la zona minera de las Encartaciones con Bilbao.
  3. El convoy de las 2 de la tarde: supongo que se refiere al tren que partía de la estación de Atxuri, en el Casco Viejo de Bilbao, que les llevaba a Durango. De Durango iban a Markina y de allí a Urberuaga en autobuses o camiones.
  4. Instalados en el balneario de Urberuaga: el edificio principal del balneario constaba de un edificio central y dos laterales. En el cuerpo central, estaba instalado el batallón Avellaneda y en el ala derecha el batallón San Andrés, ambos batallones del Partido Nacionalista Vasco, por lo que el Rosa Luxemburgo se instaló en el ala izquierda.
  5. Garín, el cartero: Hay dos registros en las nóminas del Rosa Luxemburgo con apellido Garín, Garín Ontavilla, Juan José  y  Garín Rementería José, aunque es posible que se trate de la misma persona (errores en las nóminas). En cualquier caso, hay un miliciano de la compañía Rosa Luxemburgo, apellidado Garín, José o Juan José de nombre, de quien ahora sabemos, gracias al diario de Gabriel, que se ocupaba de traer y llevar las cartas entre los milicianos del Rosa y sus familias y de animar a sus compañeros de batallón con su buen humor.
  6. Más de 6 horas de viaje, entre Markina y Gallarta: cada vez que regresaba Gabriel a su casa, tenía por delante un trayecto de seis horas, en dos trenes, más el trayecto de Urberuaga a Markina, una carretera de circulación lenta por sus numerosas curvas y pavimento en mal estado, además del trayecto que debía hacer desde Ortuella hasta su casa. Y lo mismo para regresar a Urberuaga, siempre que no tuviera que pasarse antes por el cuartel de Capuchinos, en Bilbao. Un trayecto que hoy hacemos cómodamente en coche en una hora.
  7. 2 barberos para todo el batallón: Gabriel menciona que son dos barberos los que están en Urberuaga para atender el aseo de cabello y barba de los milicianos del Rosa Luxemburgo. El otro barbero podría ser Eduardo / Juan Romo Zulaica, que aparece en un listado de milicianos del cuartel de Capuchinos donde se especifican algunas profesiones del personal del cuartel y es el único de los cuatro barberos que está también en las nóminas del Rosa Luxemburgo los meses posteriores. Juan Romo Zulaica sobrevivió al menos hasta la segunda quincena de julio de 1937.
  8. El comandante del Rosa Luxemburgo: Manuel Cristóbal Errandonea, Comandante del batallón Rosa Luxemburgo desde la segunda quincena de noviembre de 1936 hasta mayo de 1937 en que pasa a comandar la VI Brigada (en la que se encuadraban cuatro batallones, entre ellos el Rosa Luxemburgo) tras la reorganización del Ejército Republicano del Norte. Antes de la guerra era un civil, de profesión taxista e “intercambiador” (eufemismo que él mismo utilizaba para referirse a su actividad de contrabando en la frontera con Francia).
  9. Los días crudos del invierno: según parece, el invierno 1936-1937 fue especialmente frío, con lo cual los combatientes, los de ambos bandos, sufrieron las inclemencias del tiempo, sobre todo cuando por las bajas temperaturas y la nieve, añadidas a las complicaciones debidas a la falta de ropa adecuada o suficiente para cambiarla cuando fuera necesario, hacían que los combatientes sufrieran con frecuencia congelaciones; están documentados muchos casos de fallecimiento por este motivo o lesiones irreparables en los pies, sobre todo en tropas destinadas en zonas montañosas, en toda España.
  10. La calle Ascao / Askao: en Bilbao, Casco Viejo. Partiendo de la hoy estación de metro del Casco Viejo, salida hacia San Nicolás, llega hasta la Plaza Unamuno, la otra boca de metro. Su nombre está relacionado, según consta en una placa, con las casas de labranza que había en esta zona del extrarradio, y además aquí había una fragua al parecer, que debió dar nombre a otra calle próxima, la calle de la Estufa. En el siglo XX la calle Askao ya es una zona llena de comercios de todo tipo, entre ellos, alguno donde Gabriel vio en un escaparate la docena de tenedores y cuchillos de postre que regaló a su esposa.
  11. 30 pesetas. Es lo que le cuesta a Gabriel el regalo una docena de cubiertos que regala a su esposa. Era su salario de tres días, ya que los milicianos cobraban 10 ptas al día. Como referencia, en prensa se anunciaban trajes de caballero desde 40-60 ptas, una cama plegable 55 ptas, un pasamontañas desde 5 pts. Un kg de garbanzos de racionamiento costaba en febrero de 1937 1,40 ptas, 1 kg de azúcar 1,85 ptas o 1 kg de bacalao 3 ptas.
  12. Trayecto de Urberuaga a Markina: el balneario de Urberuaga estaba a poco más de dos kilómetros al norte de Markina, un pueblo de mayor número de población que Ubilla, que sólo contaba con tres o cuatro casas, en una de las cuales había una tasca que al mismo tiempo era estanco y tienda de todo tipo de artículos. Entre ambas poblaciones, había una carretera con muchas curvas y con el pavimento ya deteriorado con socavones producidos por la metralla de bombardeos que se producían con cierta regularidad en la zona.
  13. El 28 de febrero, José Antonio Aguirre, Lehendakari del Gobierno Vasco provisional, asume el mando directo de las fuerzas del Ejército que luchan en territorio vasco. El General Llano de la Encomienda, que había sido nombrado por el Gobierno Republicano Jefe del Ejército del Norte, desplazado por Aguirre, traslada su cuartel general a Santander. El ejército republicano del norte quedará de esta manera dividido entre las fuerzas del País Vasco y las de Asturias/Santander, con lo que la precaria unidad del Norte republicano queda rota.
  14. “La guerra que pronto dejaría sentirse por estas aldeas”: se refiere, supongo, a la zona de Markina, donde regresaba, que aún estaba en poder de las fuerzas republicanas vascas. Aunque de vez en cuando la aviación franquista lanzaba algún ataque por esta zona sin graves consecuencias, la línea del frente donde se combatía estaba apartada de los pueblos próximos a Markina y Urberuaga, por lo que la población que quedaba aún allí, permanecía desarrollando su vida con una relativa normalidad, con la esperanza de que la situación se mantuviera o mejorara, cosa que no sucedió, ya que pronto comenzaría la ofensiva nacional del General Mola para la toma definitiva de Vizcaya, afectando a estas aldeas y las poblaciones del resto de Vizcaya progresivamente en un avance de este a oeste.
  15. El balneario de Urberuaga es bombardeado: debe referirse a un bombardeo posiblemente a principios de marzo de 1937, pero no lo puedo precisar. Según cuenta Gabriel Lashayas, se rompieron cristales y hubo cuatro muertos. En previsión de futuros bombardeos, a la llegada del Rosa Luxemburgo a finales de diciembre de 1936, se había procedido a construir un refugio detrás del balneario, que excavaron en la misma roca de la montaña tras el edificio, según cuenta Jaime Urkijo, ayudante de Errandonea, en sus memorias.
  16. Durango: el primer bombardeo masivo de Durango se produjo a las 8:30 de la mañana del día 31 de marzo de 1937 . Hubo 336 muertos, doscientos más que en el bombardeo de Guernica. La villa quedó destrozada, aunque por el simbolismo de Guernica, se cedió el protagonismo a esta en la prensa nacional e internacional y en los libros de historia posteriormente. Los aviones que lanzaron las bombas en Durango eran italianos.
  17. Métodos de destrucción y de guerra en la retaguardia: aunque los bombardeos de Durango, y Guernica y otros pueblos en esta etapa de la guerra fueron masivos, con objeto de producir una destrucción total, los bombardeos sobre población civil se venían produciendo, a menor escala, desde el comienzo de la guerra, como por ejemplo el bombardeo de Ochandiano a mediados de julio de 1936, en el que fallecieron al menos 50 personas, hasta los varios bombardeos sobre Bilbao y localidades de la ría de Bilbao (el más conocido, el del 4 de enero de 1937 sobre Bilbao, que provocó el asalto a las cárceles ya mencionada).
  18. “Todos los pueblos serían el frente”: a partir del 31 de marzo de 1937, efectivamente, como intuía Gabriel, la guerra ya no iba a diferenciar el espacio vizcaíno entre zonas del frente y zonas de retaguardia, la retaguardia donde regresaban hasta ese momento a descansar en los cuarteles generales o en sus casas, los que la tenían cerca. Había comenzado la fase final de la guerra para el País Vasco. El General Mola había avisado del comienzo de la ofensiva, ofreciendo una última oportunidad al ejército vasco para rendirse o amenazaba con arrasar todas las poblaciones vizcaínas, como así fue.

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IMÁGENES ANEXAS : EL BALNEARIO DE URBERUAGA DE UBILLA

Imágenes escaneadas del folleto publicitario original del Balneario de Urberuaga.

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19 – Rellene cuidadosamente esta hoja

En Vizcaya y Guipúzcoa, desde los primeros momentos de la guerra civil, como ya sabemos, se formaron las llamadas “Juntas de Defensa” (organizadas en cada pueblo o en el caso de Bilbao, en Juntas menores por barrios, además de haber la Junta Superior de Defensa de Vizcaya, que coordinaba a todas estas), Juntas que se crearon para organizar las milicias y otras tareas relacionadas con asegurar la adhesión a la república y persecución de los sospechosos de simpatizar o poder simpatizar con el alzamiento nacional dadas sus afinidades políticas conocidas con anterioridad. Muchos de estos sospechosos serían metidos en la cárcel, por precaución, acusados de los delitos de tener ideas políticas monárquicas, carlistas o sospecharse su inclinación o posible inclinación por el alzamiento franquista, aunque fueran simples ciudadanos sin antecedentes penales. Muchos de estos sospechosos, se encontraban aún en las cárceles de Bilbao (Larrinaga, Ángeles Custodios, La Galera y El Carmelo) esperando un juicio cuando el tumulto de gente exaltada tras el bombardeo de la villa del 4 de enero de 1937 se dirigió a estas y mataron a unos 255 presos de los cerca de 2.000 que en ellas se encontraban por estos motivos.

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Hace unos meses, en el Archivo Histórico de Euskadi , buscando una aguja en un pajar ( algún documento en el que encontrar a mi abuelo), encontré, entre otros, unos cuantos documentos que me pusieron los pelos de punta, como esta mañana me ha ocurrido al leer el titular de prensa en el que se dice que:

<<< “La Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural han echado el resto para espolear la movilización ciudadana a cuatro días del 1-O con una campaña que pide identificar a los no independentistas y a los indecisos con el fin de convencerles de que vayan a votar con una serie de argumentos preparados para cada caso.”

 Y luego, se dan indicaciones para clasificar esta no filiación por las ideas independentistas según sean

  • “moderados y gente mayor”
  • “los que creen que otra España es posible”
  • “los que tienen claro que no quieren la independencia

aconsejando en cada uno de los casos cómo deben proceder para convencerles de que vayan a votar el próximo día 1 de octubre de 2017 en el referéndum convocado fuera de la legalidad.>>>

¡Vaya buen rollo que va a haber en las familias catalanas este fin de semana!

Esta noticia me ha hecho recordar estos documentos que, como digo, encontré hace unos meses en el A.H.E. En resumen, se trataba de una relación de nombres de residentes en Bilbao, en julio-agosto de 1936, que portal por portal, casa por casa, se iban registrando, gracias a la colaboración ciudadana afecta a la república, es decir, gracias a “nosotros”, para indicar su filiación política y cuantos datos se pudieran recabar sobre las personas que en dichas viviendas residieran.

En concreto, se refieren estos dos ejemplos a los habitantes de las viviendas de la Calle María Díaz de Haro, número 1, Bilbao, lugar próximo al que precisamente me encontraba ochenta años después, el Archivo Histórico de Euskadi, situado en el número 3.

  1. En el documento primero, escrito a mano, se va detallando los nombres de cada una de las personas que vive en cada piso, su relación entre ellos (cabeza de familia, hijo, cuñada, personal de servicio, etc.) y al lado de cada uno de ellos una nota sobre su filiación política o cualquier otro dato relacionado con este (monárquico, leal a la república, carlista, desafecto y términos similares).
  2. En la parte inferior del otro documento que adjunto, que es una relación de nombres ya pasados a máquina –  y aquí es cuando se me pusieron los pelos de punta- , se puede leer la frase “Si usted conoce a alguno de los arriba citados, dígame dónde vive, su línea política y cuantos datos juzgue usted oportuno”. Con estos listados, luego se procedió a detener a personas, interrogarles sobre sus ideas políticas y meterles en la cárcel etc. etc. Posiblemente, dada la dinámica indagatoria, también se metería en algún listado a aquellos que se negaban a confeccionar listados, por no colaborar.

EN RESUMEN:

Seguramente algunos familiares míos estarían en uno de estos listados y otros familiares habrían proporcionado los datos para estos listados, porque yo soy hija de dos bilbainos, mis padres, que sufrieron la guerra y la posguerra en condiciones ligeramente distintas y se conocieron veinte años después de haber comenzado aquella barbarie.

Hicimos muchas cosas mal nosotros también durante la guerra civil, entre ellas, esta. Tenemos que aprender a reconocer también nuestros errores y poder hablar con libertad de ello, sí, también hablar de lo que hicimos mal. Porque cuando uno cree estar en posesión de la razón, comete errores o ilegalidades que aborrecería si los comete el enemigo o el oponente político. Lo curioso del ser humano es que no vemos nuestros propios errores, equivocaciones que volveremos a cometer por ese mismo motivo. Como se suele decir,  “es preciso conocer la Historia para no volver a cometer los mismos errores” . Eso dicen, aunque siendo pesimista, también está la posibilidad de cometer otros nuevos que estudiarán las generaciones futuras cuando repasen la Historia de principios del siglo XXI.

Porque la pega es que es un coñazo la Historia, mejor nos cuentan un resumen, ¡ cortito ¿eh?! , como mucho, y con eso vamos tirando más o menos.

Así nos salen luego las encuestas.

Siento no tener mejor copia de estos documentos, pero se pueden consultar, si mis notas no están mal tomadas, en el rollo microfilm nª 22 , creo que era de la sección P.S. Bilbao, del AHN, correspondiente a la Caja 17- Expediente 10.

Siento mucho que la verdad, en este caso, sólo sirva para avergonzarnos de ciertas cosas que hicimos también mal, pero es preciso conocerlas y RECONOCERLAS (= identificarlas cuando las volvamos a ver) o no habremos aprendido nada en ochenta años, y nuestros padres o abuelos, los de todos, habrán muerto en balde.

¡ Seamos sensatos, por favor! ¡No nos dejemos manipular!

¡ NO A LAS LISTAS DE AFINIDAD POLÍTICA ¡

siustedconoce

 

18 – El diario de Gabriel. Capítulo 1

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Diario de guerra. Gabriel Lashayas Martínez.
Capítulo 1 - De Gallarta a Bilbao. Octubre/diciembre de 1936.
Publicado por gentileza de Rubén Las Hayas Núñez. 
https://batallonrosaluxemburgo.wordpress.com. Bilbao y Portugalete 22/09/2017

Las páginas de este diario están dedicadas a su esposa Aurelia Núñez y a su hija pequeña Aurori, a las que amaba profundamente, por lo que tiene numerosos párrafos muy afectivos dedicados a ellas, que como hijo considero que de momento deben quedar en el ámbito familiar.

Empieza con una pequeña introducción explicando su situación familiar en Gallarta tras el 18 de julio, cuando después de tres meses de guerra

“…en el pueblo empezaban a vestir luto algunas madres que habían perdido sus hijos en los frentes”. Ya la risa juvenil no se oía. Las calles estaban siempre desiertas. Las conversaciones sólo eran sobre el origen de la guerra. Un amigo me dijo que también yo podía ayudar, aunque fuese de barbero. Él bajaría al S.R.I. y vería de colocarme”.

Y así empieza su diario escrito a mano, en un cuaderno rayado a cuadritos, día a día, cuando le era posible y tenía algo que contar.

Rubén Las Hayas Núñez  Leer más “18 – El diario de Gabriel. Capítulo 1”

17 – El diario de Gabriel. Semblanza de Gabriel Lashayas.

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“…habiendo y debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y no nada apasionados, y que ni el interés ni el miedo, el rencor ni la afición, no les hagan torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.”  [Don Quijote de la Mancha, Capítulo IX]

Publicamos hoy, 17 de septiembre de 2017, la presentación de Gabriel Lashayas que nos ha enviado su hijo Rubén, un breve recorrido por los espacios donde transcurrió su vida. Leer más “17 – El diario de Gabriel. Semblanza de Gabriel Lashayas.”

15- ¡Un pintor famoso en el Rosa Luxemburgo!

¡ Tenemos un pintor famoso en el Rosa Luxemburgo !AutorretratoHiginioPolo

Higinio Polo. Autorretrato.

Hoy he descubierto que Higinio Polo Cocina, miliciano del Batallón Rosa Luxemburgo, fue un reconocido pintor vizcaíno. Nacido en Asturias, vino a Bilbao con tan sólo tres años, donde se instaló con su familia y estudiaría Dibujo y Pintura en la Escuela de Artes y oficios de Achuri (hoy Instituto Emilio Campuzano). Su vida y su obra en Vizcaya enlazan Bilbao, Barakaldo y Portugalete. Leer más “15- ¡Un pintor famoso en el Rosa Luxemburgo!”

14 – Villarreal 2 de septiembre de 2017

Este fin de semana hemos estado haciendo un recorrido por la zona de la ofensiva de Villarreal. No tengo palabras para describir el estado en que regresé, al atardecer, tras una jornada llena de emociones que culminaron con una breve parada en el alto de Pagotxiki  y una caminata muy agradable e impactante por el llamado “pinar de Txabolapea”. En esta entrada veremos algunas fotografías de la zona de la ofensiva de Villarreal en la actualidad. Leer más “14 – Villarreal 2 de septiembre de 2017”

13 – Desinformación y Criterio propio

DESINFORMACIÓN versus FORMACIÓN DEL CRITERIO PROPIO

En la paz, como en la guerra, la desinformación es esencial para impedir la formación de un criterio propio acerca, sobre todo, de aquello que nos afecta más directamente.

Acabo de leer un artículo sobre los resultados de una encuesta que ha encargado la Secretaría General para la Paz y Convivencia del Gobierno Vasco, cuyo artículo completo podemos leer en http://www.elcorreo.com/politica/mitad-universitarios-vascos-20170901163806-nt.html

Tras aplicarme el desfibrilador, he decidido escribir una pequeña entrada resumiendo algunos datos de esta encuesta realizada entre 1.000 jóvenes universitarios del País Vasco. Leer más “13 – Desinformación y Criterio propio”

12 – Chapa 63.377

No tenía pensado escribir esta entrada hasta tener una respuesta del Instituto Gogora acerca de la información que le hemos enviado, pero quiero hacerlo porque no sé cuánto tiempo tardará en llegarme esa respuesta (hoy fijo que no porque es sábado), estamos muy emocionados esperando noticias y porque, además, no sólo es importante esa respuesta sino el hecho en sí de cómo se ha producido el hallazgo. Leer más “12 – Chapa 63.377”

11 – Fichero de cadáveres sin identificar

Fichero de cadáveres sin identificar de la Guerra Civil. País Vasco 1936-1937. Rollo 427. AHPV. Parte II

  1. El inventario del AHPV sobre las fichas del rollo 427
  2. Los datos que he recogido directamente del rollo 427

Leer más “11 – Fichero de cadáveres sin identificar”

10 – Los primeros milicianos del Rosa Luxemburgo

saludosmilicianos

El artículo completo también lo podéis leer en la sección ARTÍCULOS, Los orígenes del Rosa Luxemburgo, bien en el blog o en pdf. En él, se incluye la documentación que he encontrado sobre el Rosa Luxemburgo (y mi aportación personal) en cuanto a sus orígenes, incluyendo la relación de milicianos de la primera nómina del Rosa, en septiembre de 1936 (aunque confeccionada posteriormente) y los listados de los primeros milicianos del Rosa cuando aún estaban en las nóminas del Cuartel de Capuchinos de Basurto. Leer más “10 – Los primeros milicianos del Rosa Luxemburgo”