39- Ubidea, 30 de noviembre de 1936

Ubidea

FRENTE Y RETAGUARDIA

*Transcripción del artículo publicado en Euzkadi Roja el 13 de diciembre de 1936.*

<< Visiones del Frente

DESFILE DE SOMBRAS

Como recuerdo personal y testimonio de agradecimiento a quien me proporcionó la ocasión de colaborar en el éxito de la primera gran batalla del Ejército popular de Euzkadi.

Los llanos campos alaveses fueron inquietados en la noche por el limpio y vibrante sonar de la corneta militar. Entre la humildad de las casas del pueblo, saturadas de frío y humedad, miles de hombres comenzaron a surgir silenciosamente de las tinieblas, confundiéndose con otras sombras: con carros de asalto, con camiones, con cañones, con bestias de carga… Bajo el débil reflejo de la luna invernal envuelta en brumas, en el conjunto gris de todas las cosas, los cascos de acero y las armas brillaban sombriamente.

Lentamente púsose en marcha la columna de sombras, confundiéndose en la noche: el barro de la carretera semi-inundada acallaba, alejándolo, el pesado andar de las mismas… Los vítores, los aplausos, las calles preñadas de multitudes enardecidas, de color y de luz, habían quedado en la retaguardia lejana llena de egoísmo y de incomprensión. Las sombras, los hombres, los camaradas, marchaban hacia la línea de fuego; con el alba, el último grupo de un esperanzado desfile que había durado horas.

Por los redondos ventanales de la pequeña capilla convertida en Depósito Militar de Intendencia penetraban ya las primeras claridades del día. La rebajada luz de un candil de  carburo permitía distinguir en la penumbra, sobre la embarrada tarima, un deforme amontonamiento de hombres y cosas. Adosados a las blancas paredes de la capilla, bajo las breves alas del crucero, los sencillos altares de madera tallada eran también siluetas sombrías, destacándose en ellos las imágenes como  cosas, como unas sombras más. Bajo la luz del candil de carburo, el sueño, el cansancio, eran más fuertes que el frío, que la espera del nuevo día…

Terminó la angustiosa espera: transcurrida la tarde, improvisadas centralitas telefónicas fueron avisando a todo Euzkadi el triste envío que hacía el frente aquel día a la civilización y al sentimiento humano. Sobre los campos, algunos cientos de hombres regresaban tendidos sobre grises camillas de aluminio y lona; su xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx [ cinco líneas censuradas ] el precio de diez kilómetros de terreno reconquistado, el valor de cuatro o cinco pueblos arrancados a la intolerancia, al egoísmo y a la barbarie.

La noche ocultó piadosamente la trágica y ensangrentada caravana. Tras ella fueron llegando pequeños grupos de hombres, mezclados con carros de asalto, con cañones, con bestias de carga… El barro acallaba su cansino andar; la noche lluviosa y fría hacía de ellos menos que sombras. La victoria, los vítores, los aplausos xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx [ una línea censurada ].

He tenido unas horas de permiso; llegué cuando mi hijo, desposeído de todo, agradecido a todo, se acogía al sueño. Las últimas claridades iban llenando de tinieblas la habitación desnuda totalmente de muebles y adornos. Su pequeña cabeza escondíase en la albura de la almohada, arrebujado en una manta que apenas podía prestarle calor alguno. Ningún ruido se atrevía a turbar su sueño de sosiego y paz. En pie, junto a la prestada cama, mi vista se perdió en la obscuridad hecha, y en ella continuó viendo el callado desfilar de miles de sombras grises que se perdían en el llano escenario de los campos alaveses, haciendo brillar opacamente sus cascos y sus armas, bajo el débil reflejo de la luna llena, de invierno, envuelta en brumas…

Ubidea, 30 noviembre 1936 >>

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Recorte del artículo en el Euzkadi Roja del 13 de diciembre de 1936

desfiledesombras

ocaso

En memoria de los fallecidos durante la ofensiva de Villarreal, muchos de los  cuales siguen aún pendientes de ser hallados bajo el pantano, inhumados en trincheras, en fosas comunes o cementerios de la zona de la ofensiva. batallonrosaluxemburgo.wordpress.com

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NOTA AÑADIDA el 02/02/2018:

En Ubidea, el 30 de noviembre de 1936, antes de amanecer, estaban concentrados, listos para salir al frente, esperando órdenes superiores, más de seis mil hombres de batallones de las J.S.U, P.C.E, P.N.V y U.G.T.

Allí estuvo el puesto de mando y un hospitalillo de campaña (ubicado en alguna de sus casas) durante la ofensiva de Villarreal, donde llegaban los heridos y fallecidos que habían podido recogerse de la zona de la ofensiva durante un mes y, tal como aseguraba su entonces Alcalde, Timoteo Ajuria, fueron enterrados en el cementerio 108 combatientes del Ejército Republicano del País Vasco/ Eusko Guadarostea, desde noviembre del 36 al 7 de abril de 1937 en que Ubidea fue tomada por las tropas de Mola.

cabecera108deubideaLos mayores del lugar seguramente recordarán algo de todo esto y lo habrán transmitido a sus descendientes (la famosas “batallitas de la guerra” que nadie escuchábamos nunca y de lo que ahora tanto nos lamentamos). Si algún natural de  Ubidea deseara aportar  información sobre lo ocurrido en Ubidea durante la guerra – y en especial sobre estos enterramientos-, su colaboración sería de un gran valor y quedaría recogida en este blog si así lo desea, para poder compartirlo con quien tenga interés en la actualidad y en el futuro. Pueden comentar en “Escribir un comentario” o enviando un email a batallonrosaluxemburgo@outlook.com

Muchas gracias por compartir.

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