53 – Ubidea, 10 de diciembre de 1936. Parte sanitario del Hospital de Sangre de Ubidea.

Este era el “Hospital de sangre” ( de atención sanitaria inmediata) de UBIDEA , el centro de atención sanitaria más próximo a la zona de la “Ofensiva de Villarreal” donde hubo cientos de muertos sólo en los primeros días (614 fallecidos en 15 días según un documento interno del Departamento de Defensa del Gobierno Vasco que adjunto también y que ya incluí en otro artículo). Todos los heridos y fallecidos que conseguían recoger, eran llevados al hospital de sangre más próximo, en este caso Ubidea. En principio, de Ubidea debían enviar a los heridos al Hospital de Villaro, según el esquema sanitario de Hospitales. Respecto a los fallecidos,  alguien -del departamento de Sanidad del Gobierno Vasco, supongo por la fecha- se debía ocupar de venir a recogerlos para ser llevados a su lugar de residencia o donde se hubiera dispuesto que fueran enterrados.

De los cuatro fallecidos que se anotan en el parte de este día, dos no llegaron a ser registrados oficialmente como fallecidos, ya que en los listados de la página web del Gobierno Vasco ( http://www.euskadi.eus/web01-s1lehbak/es/contenidos/informacion/listado_personas_desaparecidas/es_memoria/a_listado_personas_desaparecidas.html ) no están registrados, como se puede  comprobar fácilmente.

El resto, sin comentarios.

HOSPITAL UBIDEA 10 DIC 1936

Documento encontrado en Dokuklik, Base de datos Badator. Parte del día 10 de diciembre de 1936 del Hospital de Sangre de Ubidea.

[Transcribo el documento para una más cómoda lectura y añado notas en color verde tras buscar los nombres en el listado de fallecidos de la web del Gobierno Vasco]

HOSPITAL DE SANGRE DE UBIDEA -Parte del día 10 de diciembre de 1936-

Fallecidos:

  1. Martín Fernández Austri– natural de Bercedo. [No viene en la lista de fallecidos del g.v]
  1. Antonio López Cuesta– Batallón 4º de la C.N.T. [No viene en la lista de fallecidos del g.v]
  2. Pablo Iriarte– Batallón Rusia- Compañía Carlos March [En la lista de fallecidos del G.V viene un Pablo Iriarte Barrena, de Altsasu, fallecido el 12/12/1936 en Elosu]
  3. Juan Iturbe- Batallón 4º de la C.N.T [En la lista de fallecidos del G.V viene un  Juan Iturbe Ugalde, de Begoña, fallecido el 11/12/1936 en Elosu]

Heridos

  • Veintisiete

Enfermos

  • Cinco, dándose el caso de congeladuras de pie.

Comportamiento del personal sanitario

  • Bueno

Cambios e incidentes

  • El grupo Gordesola (sanitario) a [sic] seguido a su batallón que han sido destinados para descansar en Villaro.
  • Desaparición del los médicos del Batallón Gordesola (Enterada con anterioridad la Inspección General de Sanidad Militar).

Iniciativas que tienden a mejorar los servicios

  • En Hospital de Enfermos de Ubidea es deficiente debido a la falta de higiene para lo cual se ha pensado en instalar unos barracones para instalarlos con destino de Hospital de enfermos y Antivenereo.

No disponiendo de obreros especializados para dicha instalación rogamos de esa Jefatura sean enviados dichos obreros.

EL COMANDANTE DE SANIDAD DEL SECTOR DE UBIDEA

Firmado A. Odriozola


 

INFORME OFICIAL SOBRE BALANCE DE BAJAS A MEDIADOS DE DICIEMBRE DE 1936

relacion de muertos total y ofensiva villarreal

Resumen:

En Euzkadi, desde el inicio de la Ofensiva hasta el 15 de diciembre:

[pone 25 de noviembre pero realmente la ofensiva comienza el 30 de noviembre]

  • Han combatido unos 19.500 hombres
  • Heridos……………..2.846
  • Muertos……………….614 
  • Total de bajas…. 3.460

Seguiremos publicando todo lo que encontremos en referencia al “Hospital de sangre de Ubidea”.

o o O o o 

Anuncios

49 – Los 108 de Ubidea (IV). Informe del inspector Zigor y el camión rojo de Abelintxu.

NOTA INFORME del día 04/05/2018:

¡Tenemos un testigo de los enterramientos de la Guerra Civil en el cementerio de Ubidea! (Ver al final de este artículo)

———————————-

Día 14/04/2018. Compartimos la información que nuestro colaborador Zigor nos envía desde Ubide.

Hace un par de días Zigor se ha puesto en contacto con nosotros para aportar información que puede ser muy interesante para nuestro caso.

La amama de Zigor, Abelintxu Olano, contaba que cuando era una niña de unos cinco años, vivía en un caserío muy próximo al cementerio, tanto que desde la ventana de la cocina veía llegar -por las noches-  los camiones rojos con los cadáveres que iban trayendo del frente. Su ama le decía “mira, ya viene otra vez el camión rojo”.

Contaba Abelintxu que “los iban colocando como leños” en la parte de delante del cementerio cuando los bajaban del camión. Ponemos al final de esta entrada el enlace a la página de la Asociación Ahotsak, que recogió muchos testimonios de gentes de Euskal Herria para preservar el Euskera de nuestros mayores. Entre esas grabaciones está la de Abelintxu y su relato del camión rojo, dando detalles de lo que recuerda haber visto. Es posible que se trate del traslado de muertos republicanos, quizá de los mencionados en el documento de los 108 de Ubidea.

IMG-20180414-WA0000

Casa del cura, indicada por una flecha. Zona donde se encontraron restos de un combatiente, con círculo rojo. Fotografía enviada por Zigor.

Por otro lado, unos amigos de Zigor le han contado que hace años encontraron los restos de un combatiente  dentro de la iglesia o fuera de ella, junto a “la casa del cura”, en la campa señalada, no está muy  claro, pero ambos coinciden en que al parecer era un combatiente y  “tenía hasta las gafas”. Nuestro “inspector” Zigor va a hacer algunas averiguaciones para conocer los detalles de este y otros casos que menciona la gente de Ubide, que ampliaremos en un par de semanas.

No podemos aún afirmar que se trate de un combatiente republicano el del cementerio hasta que no nos den más detalles.

Zigor ha dado con nuestro blog y la historia de “los 108 de Ubidea” buscando información sobre Ubide en internet. Al leer estas entradas sobre los 108 de Ubidea se quedó extrañado porque nunca habían oído hablar de esto, de “los 108 de Ubidea”, y no ha encontrado información sobre ello en internet (lo mismo que nos ocurrió a  nosotros, que también intentamos buscarla en las distintas instituciones o archivos sin éxito) pero recordó lo que su amama contaba sobre el camión rojo y los cadáveres apilados como leños. Parece ser que sobre esto no hay más información, sólo el documento hallado en los documentos sobre la “Causa de Vizcaya/ Ubide”, como ya indiqué en varias entradas y artículos durante el pasado año, y lo que sepan los habitantes de Ubide.

El caso está causando mucha expectación en Ubide. Hay que tener en cuenta que a partir de la ofensiva de Villarreal muchos salieron del pueblo para refugiarse en al retaguardia, pero algunos se quedaron y fueron testigos de aquellos días, como la amama de Zigor. Lo que sí se ha ido transmitiendo a los descendientes es que en distintos momentos durante la guerra y después de esta se recogieron cadáveres de gente con muertes debidas a distintos motivos, pero sobre estos “108 que mencionaba el Alcalde Timoteo Ajuria que fueron recogidos en el cementerio entre noviembre de 1936 y abril de 1937, y de los cuales señala no saber dónde fueron a parar”  no sabían nada, aunque no dudan que fuera verdad si lo afirmó en un documento junto al secretario Victor Ibarguchi. Los habitantes de Ubide están muy interesados en este caso que forma parte de su historia.

Nos comenta Zigor que la historia del suegro del actual alcalde de Ubide quizá tenga más que ver con 10 o 12 combatientes que mataron casi al final de la guerra, una vez entradas las tropas nacionales,  una historia que nada tiene que ver con estos 108 al parecer.

Ahora, con estas nuevas informaciones que nos envía Zigor, tiene más sentido “la teoría de mister Ockham” sobre el enterramiento de los 108 junto al cementerio. Hay que seguir esa pista, que es la que más sentido tiene.

“El inspector Zigor” está realizando algunas averiguaciones más ya que hay mucho interés entre los moradores de Ubide por desentrañar este caso, un caso que de resolverse favorablemente devolverá el protagonismo de Ubide como centro neurálgico durante la ofensiva de Villarreal que estaba casi cayendo en el olvido. Nos confirma Zigor, además, que su amama les  contó que “los jefes” del ejército vasco estuvieron alojados en el chalet Aretxaga (la casa de tipo indiano junto a la carretera a la salida del pueblo hacia Legutio que ya comentamos en el capítulo III Paseando con Mr. Ockham).

En Ubide los padres y abuelos de los actuales residentes contaron muchas “historias de la guerra” que no podemos dejar que caigan en el olvido. Hay que recordar que en Ubide estaba el puesto de mando avanzado de la ofensiva y el hospital de campaña más próximo al frente, donde recibían las primeras atenciones los heridos y se recibían los fallecidos en el frente, no era un pueblo más de la zona de guerra. Ya en el artículo de El liberal que transcribíamos en la entrada “Ubidea 30 de noviembre de 1936” el periodista narraba cómo fueron llegando “una caravana” de cadáveres y heridos a Ubide al anochecer del día siguiente al inicio de la “ofensiva de Villarreal”.

Además de esto, Zigor nos cuenta que junto al río, frente al actual frontón, en la zona del Ugerleku -donde los niños se bañaban- había una cueva (y seguirá estando, supongo) que hacía las veces de refugio durante los bombardeos.  Algunas casas fueron destruidas por las bombas… Todo esto, se debería recoger antes de que se olvide o no quede nadie ya para recordarlo. Vamos a poner nuestro granito de arena en este objetivo también, en la medida de nuestras posibilidades. Coordinará las colaboraciones nuestro inspector Zigor.

IMG-20180414-WA0002

En círculo rojo, la zona donde se dice que encontraron los restos de algún combatiente hace años. En azul, el río. En aspa verde, el Ugerleku y la cueva que servía como refugio. Enviado por Zigor.

Todos aquellos interesados en compartir la información que recordáis de lo que contaron vuestros  padres o abuelos sobre Ubide durante la Guerra Civil, podéis escribir a este blog batallonrosaluxemburgo@outlook.com o bien poneros en contacto con Zigor en Ubide, o ambas cosas. Si es posible, dejad vuestro testimonio con lo que recordéis haber oído contar, por escrito o grabado en audio o video. Para que no se pierda todo esto.

  • Enlace al testimonio grabado en vídeo de La amama de Zigor y el camión rojo. contando lo del camión rojo y más cosas… para Ahotsak. (la trascripción que viene bajo el vídeo no es completa y parece estar hecha con un programa traductor automático o algo así, es un tanto extraña; si alguien puede traducirla mejor y de manera exacta, sería de agradecer, por tener el texto exacto y completo de lo que le preguntan a Abelintxu y lo que responde).

¿Podría ser el “camión rojo” de Abelintxu algo parecido a esto?

elcamionrojodeAbelintxu

Fotografía tomada en Gernika el 8/04/2018 (con el color original modificado). Automóvil de época prestado para la recreación de escenarios de la Guerra Civil por la Asociación Frentes de Euskadi.

NOTA del 19/04/2018 : Nos envía Zigor unas fotografías de la cueva-refugio que nos comentaba el otro día. Está prácticamente en el mismo pueblo. Allí se protegía a los habitantes de Ubide de los bombardeos en la Guerra Civil.

lacueva-refugio de ubide

Nos cuenta Zigor que donde está ahora el frontón de Ubide, estaba el batxoki y tenían el polvorín al lado y que en un bombardeo quedaron destrozados ambos. Alguno murió, creo que la amaba de Zigor dijo que tres soldados republicanos.

Dentro de un par de semanas podremos contaros algo más.

Muchísimas gracias a los que colaboráis y a todos los que os estáis interesando por el caso de “los 108 de Ubidea”. A ver si sacamos entre todos algo en claro. Que no se olvide todo esto…

Seguiremos informando.

——————————-

INFORME DE ZIGOR DEL DÍA 04/05/2018

Según nos ha adelantado Zigor Iturrioz, nuestro colaborador en Ubide, hay al menos una TESTIGO DIRECTO de los enterramientos que se llevaron a cabo en Ubide durante la Guerra Civil en el cementerio de Ubidea, dentro de su recinto.
 A falta de recibir la grabación en vídeo - aunque sea por medio del móvil- que hemos solicitado a Ziortza, la nieta de Felisa, testigo de primera mano de estos hechos, podemos adelantar que Felisa tenía 13 años cuando subida a la tapia del cementerio junto con una amiga, vio como "hicieron un agujero en el cementerio y enterraron a muchos; eran todos comunistas y anarquistas". 
  • Por otro lado, Zigor nos ha adelantado de las conversaciones iniciales que se están llevando a cabo para formar una “Mesa por la memoria de la Guerra en Ubide” que los hombres de Ubide habían recibido órdenes de que los cadáveres que se encontraran por el monte los enterraran (allí donde se encontraran).
  • Otra información que nos da Zigor es que por el camino que recorrimos en nuestra primera inspección de la zona paseando con Mister Ockam, por ese camino iban y venían carros o coches con muertos .
  • Por otro de los caminos, al otro lado del río, partiendo de Ubide, que va por la zona desde donde nos envió la fotografía portada de este artículo, también bajaban y subían con heridos y muertos.
  • Los hombres de Ubide tenían la orden de enterrar a los muertos que se encontraran por el monte allí donde se los encontraran.

Poco a poco van rescatándose fragmentos de información que aún quedan en la memoria de los habitantes de Ubide, algunos, como vemos, aún de primera mano. Hay que unir esos fragmentos, que por poca importancia que nos parezcan que tienen, son MUY IMPORTANTES para la “Recuperación de la Memoria de lo que ocurrió durante la Guerra Civil”. Con toda esa información, quizá podáis ayudar, además, a alguna familia a encontrar los restos mortales de su familiar combatiente “desaparecido durante la guerra”.

No podemos permitirnos no hacer nada por rescatar todos estos testimonios, más aún cuando tenemos la suerte de poder contar con testigos directos de la Guerra Civil tanto en Ubidea como en otras zonas.
¡¡ LLAMAMIENTO A LOS HABITANTES DE UBIDE Y LOS ALREDEDORES DEL EMBALSE DE URRUNAGA!!

Por favor, habitantes de Ubidea, Nafarrete, Elosu,  Urrunaga, Legutio, Salinas de Leniz, Mekoleta, Otxandiano... GRABAD EN VIDEO A VUESTROS MAYORES, AUNQUE SEA CON EL MÓVIL, ahora que está tan cómodamente a nuestro alcance hacerlo con solo coger el móvil que todos tenemos que ofrecen una calidad más que suficiente;, grabadles hablando de cuantos detalles recuerden de la guerra civil, preguntadles detalles de fechas si las recuerdan o referencias para situar la narración en una fecha aproximada (con preguntas del tipo ¿"hacía frío o calor", "estaban nevados los montes", "qué ropa llevabas puesta" o si "tenían hojas los árboles"?, cosas así que nos indiquen una época del año al menos).

Es necesario recoger los testimonios directos que aún puedan darnos, pero también los indirectos, cualquier cosa que los hijos o personas del lugar recuerden haber oído contar a sus mayores, lo que sea, pero dejarlo grabado en vídeo, simplemente con vuestro móvil sirve, para que tenga validez testimonial.

Aquellos que estén interesados en el proyecto de recuperación de la Memoria de la Guerra en esta zona de los alrededores del embalse de Urrunaga, pueden ponerse en contacto con nosotros, que recogeremos los testimonios grabados si así lo desean o tomaremos nota de lo que nos cuenten.

Contacto:  batallonrosaluxemburgo@outlook.com

Muchas gracias por compartir.

o o O o o 

ENLACES A LAS SIGUIENTES ENTRADAS RELACIONADAS CON  “Los 108 de Ubidea”:

 

43 – Los 108 de Ubidea(III). Paseando con Mr. Ockham.

(Hipótesis de lo que ocurrió con los 108 de Ubidea, expresado en forma de relato.).

Era domingo, 4 de marzo de 2018. La previsión del tiempo anunciaba una jornada un tanto inestable, con posibilidad de alguna lluvia ligera, más que nada por la tarde, con nubes y claros a lo largo de todo el día. Sin embargo, hizo un día estupendo, primaveral, casi veraniego.

No madrugamos mucho, y a eso de las once y media estábamos en Ubide, donde todo hacía presagiar un día nublado y frío. Aparcamos frente al chalet de Aretxaga y desde allí comenzamos el camino que conduce al monte Arralde. Nuestro objetivo no era hacer ninguna cumbre, tan sólo recorrer parte del camino que conduce hasta una de ellas.

chalet aretxaga

Hacía un par de semanas nos había llegado una información que debíamos investigar. Por lo visto, hace ochenta y dos años, un niño de corta edad había acompañado a su padre a llevar cadáveres de combatientes al monte Arralde, en las proximidades del Gorbea. Desde hacía un año teníamos conocimiento de la existencia de un documento en el cual, el alcalde de Ubidea, el señor Timoteo Ajuria y su secretario Victor Ibarguchi, en 1942, afirmaban que en el cementerio del pueblo hubo 108 cadáveres de combatientes entre el 30 de noviembre de 1936 y el 7 de abril de 1937 (es decir, en el plazo de poco más de tres meses desde que comenzó la ofensiva de Villarreal hasta que las tropas nacionales ocuparon el pueblo). Sobre este asunto, aparte del documento mencionado, no había conseguido más que información oral y no de primera mano ya que lamentablemente el testigo de estos hechos había fallecido hacía tiempo.

Antes de hacer otra cosa, era obligado ir a conocer el terreno, así que dispusimos lo necesario para una primera toma de contacto, recorrer el camino que supuestamente llevó aquel niño acompañando a su padre para cumplir con el triste encargo de dar sepultura en algún lugar del monte a las afueras de Ubide a combatientes de la guerra. Por alguna extraña razón, en lugar de enterrar todos aquellos cuerpos de combatientes en el propio cementerio, se había decidido llevarlos al monte. Esta historia, un tanto extraña, no dejaba de darme vueltas en la cabeza y tenía que intentar averiguar qué de cierto podía haber en ella.

Nada más llegar a Ubide, nos encontramos con Mr. Ockham, que ese domingo había decidido también dar un agradable paseo por los caminos del Parque Natural del Gorbea.

  • ¡Mr. Ockham! ¡Qué sorpresa!. ¿De nuevo vuelven a encontrarse nuestros caminos?
  • ¡Hombre! ¡Buenos días! Parece ser que así es. ¿Cómo por aquí?
  • Venimos a “reconocer el terreno”. Quiero recorrer un camino que alguien hizo hace ochenta y dos años desde Ubide hacia el monte Arralde. Necesito visualizar lo que estoy investigando.
  • ¿Y qué está investigando usted, si puede saberse?
  • Bueno, hay un documento que habla de 108 combatientes republicanos que fallecieron y estuvieron en el cementerio de Ubide, no sé si enterrados dentro o fuera. Un informante nos ha comentado que su suegro, cuando era niño, acompañó a su padre a llevar cadáveres de combatientes al Arralde. Me parece un poco extraño que se tomaran la molestia de llevarlos al monte cuando podían simplemente haberlos enterrado junto a la tapia del cementerio si no cabían dentro, no sé… Algo de todo esto no me cuadra, pero eso es lo que nos han contado. He pensado que quizá dando un paseo por el camino que supuestamente recorrió aquel hombre con su carro cargado de cadáveres, seguramente haciendo un montón de viajes, podría encontrar algún indicio de algo, alguna pista acerca de dónde pudieron haber sido llevados. En cualquier caso, conocer el terreno del que estamos hablando.
  • ¡Ohh, it’s a very interesting story! ¡Oh, I’m sorry! Quiero decir que me resulta muy interesante. ¿Podría acompañarle?
  • ¡Por supuesto!

Nos dirigimos a la Iglesia de San Juan Bautista y desde allí tomamos en camino que conduce hacia el Parque del Gorbea. Al dejar el pueblo, Mr. Ockham me preguntó por el cementerio.

  • ¿Es ese?
  • Si, no hay otro por aquí. Bueno, está la Ermita de la Magdalena, al sur del pueblo, pero no creo que tuviera cementerio anexo, aunque tengo que comprobar alguna cosa porque junto a ella hay un muro extraño que podría haber sido un pequeño cementerio quizá, no lo sé. En fin, es algo que tengo también pendiente de investigar. Pero otro día. Sí, ese es el cementerio de Ubide.
  • Tiene mucho terreno alrededor sin edificar, todo campa. Muy interesante. Sí, podrían haberlos enterrado ahí fácilmente, hay mucho terreno. Tampoco entiendo por qué no lo hicieron, estoy de acuerdo con usted.
  • Es que, francamente, qué ganas de complicarse la vida, creo yo. Llevarlos hasta Arralde cuando no había más que cavar una zanja junto al muro del cementerio y punto. No lo entiendo, pero eso es lo que nos dice nuestro informador.
  • En fin, todo puede ser. ¿Qué camino vamos a tomar?
  • Pues aquel, un poco más adelante, casi estamos, junto a las indicaciones de madera, en el cruce. Va siguiendo el cauce del río y bordea el monte Arralde, ya en la zona del parque natural.
  • Justamente es allí adonde me dirigía antes de encontrarnos. Me dirigía a Atxurri, donde comentan que se enterraron combatientes republicanos también, los que iban cayendo en Gorbea. ¡Qué casualidad! Creo que vamos a tener una preciosa mañana.
  • Eso espero, pero por si acaso, me he traído el paraguas en la mochila, que no quiero tener que volverme a Bilbao sin haber recorrido todo el camino que me he propuesto. Un momento, que voy a filmar desde aquí. Quiero repasarlo todo cuando regrese.
  • ¿Y qué piensa entonces usted que sucedió? ¿No cree que esa información sobre el traslado de los cadáveres es cierta? ¿Por qué le ofrece dudas?
  • Pues mire, Mr. Ockham. No es que dude del informante, supongo que quien se lo contó no tenía ninguna necesidad de inventarse nada, pero quizá también fue un “recuerdo creado”, un “falso recuerdo”  elaborado por el niño a partir de algo que le contó su padre, algo que sucedió así pero no exactamente como lo recordaba o creía recordarlo. No puedo posicionarme. No soy quien para valorar esa información realmente. Me han transmitido lo que le contaron a mi informante, y lo que le contaron fue eso, que los llevaron allí. No tengo nada, tanto para defender esa afirmación como para refutarla. De momento, acerca de ese documento, solo tengo eso, así que voy a seguir esa pista. La información es de de segunda mano, eso es cierto. Lo único que puedo hacer, ahora mismo, es ir a reconocer el terreno, imaginar que soy yo a quien se le encargó el trabajo e ir a inspeccionar los posibles lugares donde podrían haber sido enterrados.
  • ¿Y no ha pensado usted en hablar con la gente del pueblo? Quizá sería lo más fácil. Alguien se acordará de lo que sucedió o lo habrá contado a sus hijos, sus nietos. ¿No sería esto más acertado?
  • Desde luego. Y en ello estoy. Estoy esperando noticias. Pero es preciso que conozca antes los alrededores, para que cuando consiga alguna información – si la consigo- sepa de qué estamos hablando. No conozco Ubide más que de visita, una vista rápida que hice en septiembre, cuatro fotos y poco más. Volveré otro día. Quizá para entonces… Ya veremos. ¡Ojalá!
  • Sí, en ese caso, será mejor así, conocer un poco el terreno por el que vamos a caminar. Caminemos pues.

UBIDE 4 MARZO - 043

El paseo entre una cosa y otra, nos entretuvo unas seis horas, descanso para comer incluido. Dejamos atrás Ubide y al cabo de unos dos kilómetros -zona donde aproximadamente habíamos calculado que podría comenzarse a pensar en “posibles lugares” donde enterrar aquellos 108 cadáveres o los que fuera que llevaron aquel hombre y su hijo – hicimos una pequeña parada para observar a dos pobres jamelgos que no sé qué hacían allí, francamente. Como entiendo poco de cosas de campo y animales (los urbanitas sólo podemos aspirar a un pequeño huerto de ocio, si acaso), lo único que se me ocurrió pensar es que aquello era una especie de estercolero, un trozo de terreno donde dos pobres animales, viejos ya quizá para realizar ninguna labor en el campo, no tenían otra obligación sino la de comer y producir excrementos que serían utilizados como abono natural por sus dueños.  No quería desvelar mi ignorancia, así que nada dije a Mr.Ockham, que los observaba también con tristeza.

A continuación de esto, había una pequeña campa, un terreno llano en el que parecía que alguien hubiera cavado la azada indiscriminadamente, preso de algún tipo de locura, sin ningún orden ni concierto, buscando trufas o yo qué sé. Mr. Ockam, que entre otras virtudes tiene la de ser extremadamente discreto, debió darse cuenta de la expresión ignorante de mi rostro ante tales desperfectos del terreno y me aclaró: son marcas de jabalíes. Les gusta destrozar el terreno llano – rió -.

UBIDE 4 MARZO 069

  • ¿Ah, si? – y nos adentramos en la pequeña explanada-. ¡Aquí hay unos huesos! Son de animales, sí. Son claramente de animales. Mire, aquí hay una vértebra. Es enorme, podría ser de una vaca. ¡Dios mío! ¿Qué es aquello? Es .. un esqueleto de burro o algo así, con restos de carne aún. ¡Qué asco!. ¿Pero qué es este sitio?
  • Bueno – rió de nuevo-. Esta es una zona donde los jabalíes y quizá otros animales bajan a comer, está claro. Tiene mucho sentido que haya restos de cadáveres de animales. Seguramente los lugareños traen aquí el ganado muerto que no se puede aprovechar para comer, muertos por enfermedad seguramente, o restos de la matanza, cosas así. Podríamos llamarlo “un comedero de alimañas”. Piense usted que si encuentran comida aquí con normalidad, es posible que no la busquen en otro lado, por ejemplo en los caseríos, matando ovejas que están en los prados, atacando a vacas…
  • Ah, claro, puede ser. Es una forma de tener su despensa llena; así no roban lo que no deben. Muy práctico. Bien, muy interesante. Prosigamos río arriba si le parece.

Así, anduvimos unos cinco kilómetros por un camino precioso, pero sin encontrar ninguna zona que reuniera las condiciones mínimas necesarias para enterrar muchos cadáveres de combatientes. Quizá dos, cinco, diez incluso aquí o allá, pero poco más. Antes de llegar a las proximidades del monte Atxuri (“Atxurri”, nos había dicho nuestro informante) decidimos regresar ya hacia Ubide. Eran las cuatro de la tarde y tampoco queríamos que, entre una cosa y otra, se nos echara la noche encima de regreso a Bilbao.

Volvimos sobre nuestros pasos lentamente, observando de nuevo, casi palmo a palmo, cada lado del camino.

UBIDE 4 MARZO-061

  • Quizá aquí, mire, Mr. Ockham, entre aquellos árboles…
  • No sé, no creo que pudiera enterrar allí a más de diez como mucho. Y además, el río está cerca. Nadie con dos dedos de frente enterraría cadáveres de animales cerca de un río, y mucho menos cadáveres humanos, por respeto. Piense usted que los ríos tienen a veces crecidas que podrían desenterrarlos. ¡Imagínese el panorama! Además, bajarlos del carro, uno a uno, enterrarlos… ¿y un hombre solo?
  • Descartado. Además, si los muertos a que se refiere el documento fallecieron los primeros días de diciembre, que es cuando se produjeron la mayor parte de los muertos de la ofensiva, esta zona estaría más que inundada. El río venía muy crecido ya desde el día 29 de noviembre. Llevaba muchos días lloviendo, todo el valle estaba prácticamente encharcado, si no estaba completamente inundado. Creo que incluso el día 3 de diciembre comenzó a nevar, una gran nevada.
  • De todas formas, no termino de entender por qué y cómo alguien decidió que era necesario traer aquellos cadáveres hasta aquí. ¿Por qué? ¿Qué piensa usted?
  • Pues francamente, Mr. Ockham, si la información que se nos ha dado es correcta, yo creo que sucedió algo así:

Supongamos que empieza la ofensiva y comienzan, desde la misma tarde del 30 de noviembre, a llegar decenas de cadáveres a Ubide, que es donde estaba el hospitalillo de campaña y el puesto de mando avanzado (yo apostaría que el puesto de mando se alojó en el chalet de Aretxaga, la casa Roja, donde nos hemos encontrado). ¿Qué hacen con ellos? Pues… llevarlos al cementerio. El cementerio es pequeño y no hay que olvidar que es “Campo Santo”, es necesario realizar un funeral por los difuntos y párroco no había, supongo, por lo que fuera. Por otro lado, los cadáveres eran – en su mayoría-  de “rojos”, que ya sabe usted que se les tenía por ateos a todos. Sea como fuere, los cadáveres se van acumulando quizá fuera del cementerio, junto al muro. No saben ni tienen tiempo de hacer otra cosa más que eso con respecto a los cadáveres, ir dejándolos allí para que alguien, la persona encargada de ello, los registre, identifique y rellene las correspondientes fichas o informe para enviar al Estado Mayor o lo que fuera. Creo que era el capitán de cada compañía quien debía dar cuenta de sus bajas al comandante de su batallón y luego este al jefe del sector y así sucesivamente cada uno a sus superiores, algo así.  Pero es imposible, el caos es tal que esto no se llega a hacer, no al menos durante los primeros días de la ofensiva en el que muchos hombres no regresaban y no se sabía qué había sucedido, si habían sido hechos prisioneros, si habían muerto o si habían desertado. Los muertos que consiguen recoger es imposible identificarlos o nadie sabe quiénes son porque muchos, entre otras cosas, no llevan siquiera la chapa de identificación encima. Y la naturaleza sigue su curso. Los cadáveres comienzan a descomponerse. El día 3 comienza a nevar. Hace mucho frío, muchísimo. Los cadáveres quedan cubiertos por la nieve. Pero unos días después, la lluvia regresa y arrastra consigo la protección del manto gélido que los cubría. Entonces se dan cuenta del papelón que tienen encima. Aquello, con todo el respeto por los difuntos, emanaba un hedor insoportable. ¿Qué hacemos? Pues había dos opciones: enterrarlos junto al cementerio, fuera, por supuesto, aunque quizá también podrían haberlo hecho dentro, pero como verá- si quiere luego podemos visitarlo-, es un cementerio pequeño; también podían alejarlos del pueblo, que ya de por sí estaba lo suficientemente ocupado con los cientos de milicianos y gudaris que se alojaban de mala manera en sus casas cuando podían regresar de la primera línea del frente para recuperarse antes de volver al combate. Si nos referimos sólo a la “ofensiva de Villarreal”, estamos hablando de más de un mes en el que cada palmo del pueblo era imprescindible para ofrecer los servicios de la retaguardia inmediata: un lugar donde dormir, recuperar fuerzas o ser atendidos por los servicios sanitarios. Y, por lo que sea, decidieron sacarlos del pueblo. Esa fue la razón de llevarlos al monte. No lo entiendo, pero al parecer fue así. Eso es lo que nos han contado.

Mr. Ockham me observaba pensativo y asentía de vez en cuando, intentando comprender mi razonamiento.

  • Puede ser- concluyó no muy convencido-. Es extraño, pero no imposible.

Cuando regresamos a Ubide, eran casi las seis de la tarde y el sol estaba empezando esconderse tras el Gorbea robando poco a poco la luz que hacía sólo unas horas había comenzado a iluminar nuestro camino cuando desaparecieron las nubes. Nos paramos de nuevo junto al cementerio y decidimos entrar.

cementerioUbide

  • Efectivamente, es muy pequeño, ¿unas cien tumbas habrá como mucho?- preguntó Mr. Ockham-.
  • Podría ser. Allí atrás hay unos nichos, pero sólo 18 están ocupados, según me han informado en el Ayuntamiento, pero son de lugareños, no de combatientes.
  • Ok. Entonces… creo que está claro lo que sucedió.
  • ¿Qué cree usted? ¿Los fueron enterrando a lo largo del camino que lleva a Arralde en pequeños grupos, según las posibilidades del terreno, no?- pregunté-.
  • Siento contrariarle en esto, pero mis conclusiones son otras muy distintas. Lo que creo es que nunca se movieron de aquí. Si no fueron enterrados dentro del mismo cementerio, están detrás de sus muros.
  • ¿Aquí? ¿Pero por qué un niño iba a mentir? En los libros de difuntos del cementerio no consta ningún enterramiento de combatientes, lo he comprobado. Sólo hay cuatro o cinco requetés, muchachos de Ubide y Otxandiano, pero fallecidos después de abril de 37, cuando esto ya era “zona nacional”.
  • Por supuesto, no espere que estén registrados en el libro de difuntos si no han sido inhumados en él. Piense usted que en los libros de difuntos se anotan los fallecidos enterrados en el Campo Santo, los anota el párroco tras el funeral. Si los enterraron fuera del cementerio, ahí no los van a encontrar. En todo caso, en alguna anotación que pudiera haber en los libros del Ayuntamiento o algo así.
  • Ya he preguntado en el Ayuntamiento y me dicen que no hay nada allí. ¿Pero por qué no es posible que el niño dijera la verdad? ¿Por qué iba a contar algo que no sucedió?
  • Posiblemente, el niño sí dijera la verdad, su verdad. Quizá acompañó a llevar cadáveres al monte. No digo que no sea así como ocurrió. A veces, o la mayoría de las veces, la explicación más sencilla es la que más posibilidades tiene de ser la correcta. Y aquí tenemos dos opciones probables. No se movieron de aquí o están en un lugar que creo que no le va a agradar a usted, me temo.
  • ¿Entonces…?
  • Bien. Supongamos que, como usted ha dicho, había que hacer algo con aquellas decenas de cadáveres. Tenemos dos opciones. Si no podían enterrarlos dentro, enterrarlos fuera, junto al muro del cementerio o bien llevarlos al monte. Si los enterraron aquí y nadie los ha movido desde entonces, aquí seguirán, o lo que quede de ellos. Ochenta y dos años, son muchos años. Si los llevaron al monte, tal como dijo aquel niño y el camino que siguió aquel hombre es este, el que hemos recorrido, la única zona donde la lógica nos dice que podrían haber sido llevados es al “comedero de alimañas”, junto al estercolero o en la zona ocupada actualmente por este.
  • ¡No, por Dios! ¿Cómo van a enterrar allí seres humanos, junto a cadáveres de animales, en una zona donde sabían perfectamente que acudirían los jabalíes o los lobos a desenterrarlos y … ¡ no quiero ni pensarlo!
  • No se alarme. No creo que lo hicieran descuidadamente, si es que los trajeron al monte. O eso me gustaría suponer. Pero si lo hicieron, si los trajeron al monte… piénselo bien, ¿dónde dejar cadáveres en este monte, en este camino? Tiene que ser una zona más o menos llana, próxima al camino, por supuesto, no en una zona elevada, donde dejar cadáveres no suponga ningún problema sanitario porque ya lo venían haciendo desde hace generaciones con los animales del pueblo. A la vista no, desde luego, no cerca del camino, pero sí pegados a la ladera del monte. Es más, yo ni siquiera creo que aquel hombre los enterrara, o no los enterró él solo, si es que los trajo aquí, que quizá sólo se limitó a eso, a traerlos. No pudo hacer él solo todo el trabajo. Un carro. Tendría que hacer varios viajes. El camino no estaba asfaltado como lo está ahora. Barro. La carreta que se queda clavada en el suelo con tanto peso. Y está él solo para hacer que vuelva a rodar. Dices que le acompañaba su hijo, un niño. Haría frío, supongo. Quizá llovía. No era trabajo para un hombre solo, desde luego que no. De ser cierta aquella historia, el hombre quizá, como mucho, los trasladó hasta aquí en carro y los fue dejando en un lugar conocido por los que vendrían después a enterrarlos, quizá al día siguiente, quizá días después, y quizá también les acompañó. ¿Adónde los has llevado? A tal sitio (en este caso, “al comedero”). Ah, vale. Tuvieron que venir varios hombres para enterrar a tantos de una vez. A no ser que no llevaran a los 108 de una vez, sino repartidos a lo largo de tres meses, según fueron llegando los cadáveres al pueblo, pero claro, me dice usted que la mayoría de los muertos se produjeron en la primera semana de diciembre o las dos primeras. En cualquier caso, todo esto me parece extremadamente complejo para haberse producido así. No había ninguna necesidad de hacer todo este trabajo tan duro. No creo que lo hicieran. Y si lo hicieron, ya le digo, el comedero.

Escuché atentamente a Mr. Ockham y todo lo que me expuso tenía tanto sentido que no podía añadir o quitar ni una coma. ¿Pero por qué nadie ha mencionado nada sobre esto desde entonces? ¿Por qué nadie más parecía saber nada?

  • Sé lo que está usted pensando. Se pregunta el porqué del silencio. Pero también eso tiene un sentido o al menos una explicación. Piense usted que no es algo de lo que nadie pueda sentirse orgulloso. Ni los que los enterraron ni los que les sobrevivieron. Por eso nadie quiere hablar de ello cuando suceden cosas así. A fin de cuentas, tanto si fueron enterrados junto al cementerio como si fueron llevados al “comedero de alimañas” -algo que se vieron obligados a hacer por las circunstancias de la guerra-, no dejaba de ser algo irrespetuoso. Tenga usted en cuenta que en esta tarea pudieron colaborar no sólo aquel hombre sino otros del mismo pueblo e incluso compañeros combatientes de los fallecidos para los que no sería fácil confesar o contar, cuando tuvieron oportunidad, que habían ayudado a enterrar de manera no cristiana a sus propios compañeros y que habían ocultado este hecho durante años. ¿Cuándo es el momento de comunicar algo así? Eran otros tiempos. Primero, estaba el frente de batalla, no tenían tiempo para esas cosas. En la mayoría de los casos, no sabían ni a quién estaban enterrando, los cadáveres estarían irreconocibles. Hay tantas variables para comprender…
  • Desde luego. Pero ya ha pasado mucho tiempo. Ahora comprendemos, debemos comprender, necesitamos comprender. Pero también debemos hacer algo con esto. Ya no importa realmente cómo ni por qué se hizo de esa manera. Si están aquí, junto al cementerio, o en el camino de Arralde, eso es igual, debemos intentar encontrarlos o al menos… que algo recuerde que estuvieron aquí.
  • Por supuesto, estoy de acuerdo con usted. Bien, tengo que despedirme ya. Le deseo mucha suerte en su investigación. Espero que volvamos a encontrarnos pronto y que pueda contarme cómo termina todo esto.
  • Yo también lo espero, Mr. Ockham. Me ha ayudado usted mucho. Siempre es un placer poder contar con su ayuda y sus consejos. Nos veremos pronto, espero.
  • No lo dude.

– Bueno, entonces ¿qué? ¿Vamos a Legutio o por ahí a tomar algo antes de volver?

– No, no. Si eso… otro día. Ya veremos. Vámonos mejor, que se nos va a hacer de noche y comienza a hacer frío. Ha sido un día increíble. Tenemos que volver. Sí, volveremos.

searchingHiginio

o o O o o

ENLACES A LAS SIGUIENTES ENTRADAS RELACIONADAS CON  “Los 108 de Ubidea”:

Nota:

Información sobre el Señor Ockham en wikipedia: La Navaja de Ockham.

41- Los 108 de Ubidea (II)

Nos vamos acercando…

Para no enmarañar la entrada anterior con actualizaciones, voy a destinar esta entrada a recoger la información oral que nos va llegando acerca de la investigación de los 108 de Ubidea. Si surgiera algún documento relacionado con esto, también lo incluiríamos aquí, por supuesto. ¡Ojalá! Aunque no creo que suceda, de momento.

ANTECEDENTES:

Hace casi un año encontré en la página del Portal de Archivos Españoles (http://pares.mcu.es/) un documento de 1941 en el que el entonces Alcalde de Ubidea, Timoteo Ajuria, dejaba por escrito que en el cementerio de esa localidad hubo 108 cadáveres de “rojo-separatistas”, fallecidos entre el 30 de noviembre de 1936 y el 7 de abril de 1937, todos por herida de fusil, en batalla, que no fue inscrita su defunción en el Registro Civil y que no se conocía su paradero actual. Los datos están en la entrada anterior.

los108deUbidea

He intentado durante este último año informarme acerca de este documento sin resultado hasta que, al ponerme en contacto con el Ayuntamiento de Ubide, Agurtzane Bengoa me comentó hace un par de semanas que el suegro del actual Alcalde, Joxan Pagola, le contó que cuando era niño “ayudó a su padre a llevar cadáveres de la guerra al Gorbea”. Dada la importancia que esta información podía tener en relación con el documento citado, quedamos en que intentaría recabar Agurtzane más información sobre esto, para ver qué más recordaba la familia ya que el entonces niño, Eugenio Ibarguchi, ya había fallecido. Asimismo, Agurtzane intentará también recabar más información entre familiares y amigos de Ubide y quizá  prepararemos una reunión en Ubide si conseguimos algún testimonio más, para que lo poco que que se haya podido conservar de la memoria de Ubide durante la Guerra Civil no se pierda.

INFORMACIÓN RECIBIDA HOY 22 de febrero de 2018

Pues bien, esta mañana, día 22 de febrero de 2018, hemos hablado por teléfono con el Alcalde de Ubide, Joxan Pagola, y tenemos la siguiente información para añadir a la investigación:

El suegro del Alcalde actual de Ubide se llamaba Eugenio Ibarguchi y tenía unos 6-7 años cuando ayudó a su padre a “llevar muertos de la guerra a Arralde”, pero no recuerda Joxan que mencionara cuántos ni saben exactamente a qué lugar los llevaron. Alguna vez fue con su suegro por esta zona de Arralde, pero el hombre no reconocía nada, no lo recordaba.

Joxan me dice que cuando su suegro Eugenio les contaba esta historia, le decían todos que “eso no podía ser”, que “eso está muy alto”, que “sería que les mandaron ir a enterrar a alguno que caería por allí”, pero Eugenio siempre contaba la misma versión, que “le mandaron a su padre llevar muertos de Ubide a Arralde” a enterrarlos y que él le acompañaba. Parece que no nos hemos equivocado mucho sobre la zona que barajábamos como posible en la anterior entrada.Arralde

Este entonces niño, Eugenio, también comentaba que en su caserío estuvieron alojados los del Perezagua y que desde allí se veían “los cañonazos que caían en Villarreal”.

Otras cosas que se comentan en el pueblo de Ubide es que en la zona de Atxuri (a la izquierda de Arralde, un poco más adelante siguiendo el sendero que viene  desde Ubide), “los mismos combatientes republicanos habían llevado también allí cadáveres a enterrar”.

También me ha contado Joxan que en el pueblo siempre se ha dicho que en “el blocao viejo” (en euskera creo que me ha dicho boraleku o algo así ) había también “enterrados de la guerra”. Con esto, creo que al menos se puede acotar un poco más la zona donde habría cadáveres de combatientes republicanos vascos, llevados bien por el padre de Eugenio Ibarguchi o por otros combatientes republicanos compañeros, según contaba Eugenio a su familia.

Yo supongo que sería algún barranco o similar situado junto al sendero que bordea estos montes y que forma un camino con forma de V en este mapa; es posible, como dice Joxan, que el niño no recordara bien y no los llevaran tan lejos, a pesar de haberle escuchado a su padre que los llevaban a Arralde. Pero dado que Eugenio insistía en ello, yo me inclinaría a pensar que así fue y que están en algún punto del  camino entre Ubidea y las inmediaciones de Arralde, y que habrá más cadáveres continuando el sendero hacia Atxuri. Este sería el tramo que se puede acotar aproximadamente. ¿Estaríamos hablando quizá de una zona del camino que estaría a entre unos 2-5 km  de Ubide salvando un desnivel de 150 metros en esos cinco kilómetros como mucho? Quizá un día se resuelva este misterio gracias a algún hallazgo casual.

Por cierto, aprovecho esta entrada para recordar que es muy importante cuando se encuentra algo que pueda ser de tipo arqueológico o restos humanos u objetos de combatientes no se puede ni se debe tocar ni revolver nada, y menos escarbar; es importante marcar la zona con algo que reconozcamos luego, sacar fotografías de la zona etc si podemos y avisar inmediatamente a Euskal Prospekzioa o a la Sociedad Aranzadi o Gogora para comunicar el hallazgo (si es en el País Vasco), y si se trata de munición, obuses etc a la Ertzaintza o la policía de tu comunidad, pero nada más, no se puede ni se debe hacer nada, más aún cuando podría haber algún material explosivo.

  • Gogora 944032846
  • Euskal Prospekzio Taldea: prospekzio@gmail.com

Continuamos. Hemos estado hablando un rato largo con Ubide y se ha ofrecido Joxan a preguntar a gente del pueblo sobre lo que recuerdan de la guerra, más bien “qué recuerdan de lo que sus padres les contaron” de lo que sucedió en Ubidea durante la guerra porque es una pena que toda esta información se vaya perdiendo. La próxima generación ya no recordará nada seguramente y lo habremos perdido para siempre.

Joxan no recuerda dónde recogían y atendían a los heridos que llegaban del frente, ni dónde estaban alojados los oficiales del puesto avanzado de mando de la Columna de Ubidea, y no sabe si alguien lo recordará, pero pienso que quizá el edificio que reunía las mejores condiciones para tal fin podría ser el llamado chalet de Arechaga. Lo va a preguntar también e intentará conseguir más testimonios para cuando concretemos una fecha en Ubidea.

Damos las gracias a Agurtzane y a Joxan por colaborar en esta investigación. Os mantendremos al tanto de todo, por supuesto.

o o O o o 

ENLACES A LAS SIGUIENTES ENTRADAS RELACIONADAS CON  “Los 108 de Ubidea”:

 

HastasiempreForges

40- LOS 108 DE UBIDEA (I)

12/02/2018 ¡Comenzamos a recibir información sobre los 108 de Ubidea! 

[Última actualización: 18/02/2018]

<<Según nos informan, ESTOS CADÁVERES DE COMBATIENTES FUERON TRASLADADOS UNO O VARIOS PUNTOS DEL GORBEA O SUS INMEDIACIONES, NO PERMANECIERON EN EL CEMENTERIO DE UBIDE. El testimonio fue transmitido por un niño de Ubidea, según nos cuenta Agurtzane, que ayudó a su padre a llevarlos.>>

En la entrada del anterior,  “Ubidea, 30 de noviembre de 1936” recogimos hace unos días un artículo publicado en el diario “El liberal” a mediados de diciembre del 36, que ha sido la forma de introducir y animar a la población de Ubidea a colaborar en esta investigación. Nos pusimos también en contacto con el Ayuntamiento de Ubidea vía email y hoy hemos recibido el adelanto de una información valiosísima que ha conseguido Agurtzane Bengoa, del Ayuntamiento de Ubidea, de algunos de sus habitantes. Esperamos con entusiasmo que esta colaboración siga incrementándose y podamos, entre todos, recuperar la información perdida acerca de estos combatientes que, casi con total seguridad, constan en su mayoría como “desaparecidos” en los listado porque nunca se encontraron sus cadáveres.

Publicaremos toda la información que consigamos y nos sentiremos satisfechos de que al menos quede recogido el testimonio oral hasta la fecha de hoy, febrero de 2018, sobre aquellos enterramientos (más bien “recogida de cadáveres”) en Ubidea y la esperanza de que quizá, un día, esta colaboración sirva para identificar a algún otro combatiente.

<<Hipótesis de trabajo: Todo parece apuntar a que se trataría de fallecidos durante los primeros días de la ofensiva de Villarreal, fechas precisamente en las que se registran más número de fallecidos y “desaparecidos” durante la ofensiva.>>

ADELANTO DE LA INFORMACIÓN RECIBIDA HOY SOBRE LOS 108 DE UBIDEA

Hoy, 12 de febrero de 2018, acabamos de recibir información del Ayuntamiento de Ubidea acerca del documento mencionado varias veces en este blog sobre 108 combatientes republicanos vascos que, según este documento, estuvieron enterrados (o fueron recogidos) en el cementerio de Ubidea.

Agurtzane Bengoa, del Ayuntamiento de Ubide, se  ha tomado la molestia de indagar sobre este documento en los archivos y preguntar a los pobladores de Ubide, y ha conseguido una información muy interesante que voy a ir recogiendo en esta entrada progresivamente según Agurtzane me vaya aportando más datos. También se irán recogiendo los datos que otras personas quieran aportar, que son de un valor incalculable, ya que al parecer sólo podremos completar esta investigación a través de la información oral que se ha transmitido de padres a hijos en el pueblo.

<<SEGÚN NOS INFORMAN, ESTOS CADÁVERES DE COMBATIENTES FUERON TRASLADADOS UNO O VARIOS PUNTOS DEL GORBEA O SUS INMEDIACIONES, NO PERMANECIERON EN EL CEMENTERIO DE UBIDEA.
El testimonio fue transmitido por un niño de Ubidea, según nos cuenta Agurtzane, que ayudó a su padre a llevarlos.>>

Esta información nos la remitirán del Ayuntamiento de Ubide próximamente por escrito y entonces actualizaremos esta entrada con los datos que de momento sólo nos han trasladado por teléfono y añadiremos más detalles que Agurtzane va a tratar de rescatar del olvido:

PARA ESTA INVESTIGACIÓN

 << SE SOLICITA COLABORACIÓN PARA AVERIGUAR QUÉ SUCEDIÓ CON 108 MILICIANOS enterrados/recogidos EN EL CEMENTERIO DE UBIDEA DURANTE LA GUERRA CIVIL QUE MENCIONA EL DOCUMENTO>>

Será de un gran valor cualquier información relativa a estos enterramientos  en Ubidea durante la Guerra Civil. Mejor dicho, creo que vamos a tener que sustituir “enterramiento”  por “recogida de cadáveres”  ya que es posible que ni siquiera llegaran a ser enterrados allí, en Ubide, según parece, sino que fueron llevados a algún /algunos puntos del Gorbea, como ya hemos informado. Cualquier detalle que se recuerde será de gran valor en esta investigación.

Tras intentar desde hace unos meses averiguar en distintas instituciones algo sobre la información que aportaba un documento encontrado en la “página de pares”, en el Archivo Histórico Nacional/Causa General/Vizaya/Ubidea, y no haber obtenido ninguna respuesta hasta el momento, nos propusimos a investigarlo directamente. Y hoy, por fin, hemos tenido una conversación muy interesante con Agurtzane Bengoa que nos ha abierto un camino a seguir para averiguar qué sucedió con estos 108 combatientes republicanos vascos fallecidos.

Sería de gran valor que los propios habitantes de Ubidea, que son los que con mayor seguridad pueden tener alguna memoria directa de los hechos que ocurrieron en esta localidad durante la Guerra Civil, o bien el recuerdo de la memoria de lo sucedido transmitido de padres a hijos, intentaran recabar información de sus familiares por si alguien recordara algún dato sobre enterramientos o recogida de cadáveres de combatientes en el cementerio o en cualquier otro punto del pueblo durante la Guerra Civil para poder incorporar esta información que se pueda conseguir al registro llamado “Mapa de fosas” dentro del programa de recuperación de restos de combatientes y de la memoria histórica.

**Cualquier información, por insignificante que parezca, puede ser de gran ayuda. Muchas gracias por su colaboración. Pueden ponerse en contacto con nosotros o con Agurtzane, en el Ayuntamiento de Ubidea.**

los108deUbidea

Archivo Histórico Nacional, FC CAUSA GENERAL 1332, Expediente 58 – 4 ( son 14 imágenes)
Según consta en un documento conservado en el Archivo Histórico Nacional, en Ubidea, entre el 2 de noviembre de 1936 y el 7 de abril de 1937 - según declaró su Alcalde, Timoteo Ajuria, el 6 de febrero de 1941- fueron enterrados en el cementerio de Ubidea “108 cadáveres de milicianos rojo-separatistas”. La clase de heridas que presentaban eran “de fusil”. Fueron muertos “en batalla”. Su defunción no fue inscrita en el Registro Civil. Estos son los datos que se anotan en el documento, firmado por el Alcalde y el Secretario del Ayuntamiento de Ubidea en 1941, Timoteo Ajuria y Víctor Ibargutxi.

SE PRETENDE AVERIGUAR:

  1. Dónde estuvieron enterrados/recogidos exactamente estos combatientes que se mencionan en el documento.
  2. Si posteriormente se realizó alguna exhumación, y en ese caso adónde se transportaron los restos, si al mismo cementerio en nichos numerados (no se tiene constancia de esto, según la información recibida hasta el momento) u otro destino (al Gorbea, nos comenta Agurtzane, que piensa que quizá no llegaran a inhumarse, sino que quizá sólo llegaron al cementerio y de allí los llevaron, según la información recogida, a algún punto o puntos del monte Gorbea próximos a Ubidea).
  3. Si tal como nos informan, los cadáveres de los combatientes fueron llevados al Gorbea y no llegaron a inhumarse en el cementerio debido a  su reducido tamaño, qué zona, próxima a Ubidea, podría haber sido (si solo fue un lugar, o cuáles si fueron varios sitios a los que se fueron llevando). En principio, no sería una zona demasiado alejada de Ubidea, quizá alguna especie de sima o barranco próximo a Ubidea, fuera de la zona donde se estaba combatiendo, lógicamente. Esperamos recibir información más precisa de ello o alguna pista que nos haga reducir esta zona de búsqueda.

Si esta información sobre el traslado de cadáveres de combatientes de la Guerra Civil a las faldas del Gorbea es tal como nos la han contado, la zona donde podrían haber sido trasladados supongo que podría ser aproximadamente esta zona amplia marcada en azul, no más al sur de este cuadrante ni hacia el este, porque eran zonas donde se estaba combatiendo, y tampoco creo que los llevaran muy lejos del pueblo ni subieran demasiado hacia la cumbre del monte Gorbea, así que quizá estén más cerca de Ubidea de lo que en principio pudiera parecer, cerca del camino marcado en verde o en otro de los muchos que hay.

¿PODRÍA TRATARSE DE ESTA ZONA donde fueron trasladados y haberse seguido este camino marcado en verde? Es posible que pronto sepamos algo más. Lo que se averigüe, lo publicaremos en esta misma entrada.

zonaabuscar

EN EL “MAPA DE FOSAS” (que de todas formas no está actualizado desde 2005, creo), Ubidea no aparece señalado como posible lugar de enterramiento de milicianos en fosa común, ni hay anotación ninguna sobre sobre la sospecha de que pudiera existir o haya existido una fosa común, que en este caso sería de enterramientos por parte de las propias tropas republicanas- de fallecidos en la ofensiva de Villarreal la mayoría seguramente-, y no de fusilamientos de las tropas nacionales, en principio. Los colores de las banderolas del mapa de fosas indican las distintas situaciones: no intervenida, desaparecida, trasladada al Valle de los caídos, exhumada total o parcial, o varias fosas en la misma localidad. Pero en Ubidea no hay ninguna de estas banderolas. Sin embargo, este documento demuestra que sí hubo enterramientos de combatientes republicanos entre el 2 de noviembre de 1936 y el 7 de abril de 1937 (es decir, hasta el comienzo de la ofensiva de Vizcaya por Mola, en concreto el 7 de abril, fecha en que Ubidea fue ocupada por las “tropas nacionales”). Si esta afirmación no respondía a la realidad, esa es ya otra cuestión, pero habrá que averiguar qué de cierto había en ella, que de momento, podría estar relacionado con lo que nos cuentan del traslado de cadáveres durante la Guerra  Civil a distintos puntos del Gorbea desde Ubidea. Cuando tengamos una información más detallada la incorporaremos a esta entrada.

LOS ENTERRAMIENTOS NO REGISTRADOS DE COMBATIENTES REPUBLICANOS

El motivo de que estos milicianos fueran enterrados en fosa común por las propias tropas republicanas fue seguramente el gran número de bajas que hubo en momentos puntuales (como sucedió en los primeros días de la ofensiva de Villarreal, por ejemplo) y la falta de medios para gestionar el traslado de cadáveres de manera adecuada.

Este hecho, unido posiblemente a la realidad política del intento de ocultación del número real de bajas que estaba habiendo  (para no desmoralizar a los combatientes y a la población, a la que se estaba enviando mensajes en prensa de que todo iba bien, que se obtenía una victoria tras otra y se ocultaba el número real de bajas)  es posible que fuera la causa de que muchos de estos milicianos ni siquiera pudieran ser identificados o enterrados convenientemente en su momento, como así lo declaran muchos combatientes después de décadas.

Así, en no pocas ocasiones, por necesidad, los combatientes enterraban a sus propios compañeros, por órdenes de sus superiores o por decisión propia, en el mismo campo de batalla, en trincheras o en fosas próximas a los pueblos cercanos, sin que se redactara ningún documento oficial sobre ello, pesando esto durante años sobre la conciencia de aquellos que habían participado en la inhumación que consideraban “poco cristiana” e indigna quizá, pero que no tuvieron más remedio que realizar dadas las circunstancias. Sólo al cabo de muchos años, décadas, algunos combatientes han confirmado, con pesar, que esto sucedía con bastante frecuencia.

Hoy, todo eso ya no importa, podemos comprenderlo, nadie les va a reprochar nada ni les van a juzgar, por supuesto; lo que intentamos es recuperar lo que en su momento no se hizo o no se pudo hacer bien, simplemente. Bastante tenemos ya con las fosas de fusilados por el “bando nacional”, donde se están encontrando muchos “desaparecidos”, pero es evidente que también existe este tipo de enterramientos precipitados, sin registrar, de los combatientes propios, como creo que pudo ser el caso de “los 108 de Ubidea”, que en principio <>.

Si es posible, sería de un gran valor la colaboración de los paisanos de Ubidea, que pueden guardar algún recuerdo de esto y que conocen la zona mejor que nadie, y especialmente también la del párroco de la Iglesia de Ubidea, que es la persona que seguramente tiene un mayor conocimiento sobre los documentos que la parroquia pudo redactar durante la Guerra Civil, bien sobre inhumaciones en el Campo Santo del cementerio de Ubidea o fuera de él, sacramentos impartidos a milicianos en sus últimos momentos de vida, etc. cualquier dato que haya quedado registrado y que nos pueda ayudar en esta investigación.

LLAMAMIENTO A LOS NATURALES DE UBIDEA

Si alguna persona tiene algún recuerdo o información sobre estos hechos, aunque sea oral, narrada por sus familiares, cualquier detalle por pequeño que sea, puede dirigirse bien a nuestra dirección de correo  batallonrosaluxemburgo@outlook.com para poder publicarlo inmediatamente, o bien a cualquiera de estas instituciones mencionadas, Gogora -del Gobierno Vasco- o la Sociedad de Ciencias Aranzadi (o a todas las instituciones o asociaciones que considere oportuno, cuantos más tengan conocimiento de ello, mejor) para que tengan en cuenta su testimonio y quede constancia de él, de cara a reunir alguna información sobre estas inhumaciones en Ubidea durante la Guerra Civil acerca de las cuales, al parecer, no hay ninguna información más excepto el documento citado (que es de una gran validez puesto que está firmado por el Alcalde y el Secretario del Ayuntamiento de Ubidea en 1941).

<< También pueden aportar su información directamente, si lo desean en el Ayuntamiento de Ubidea, a Agurtzane Bengoa, que amablemente se ha dispuesto a colaborar con esta investigación, lo que le agradezco y agradecemos infinitamente. >>

Muchísimas gracias a los que están colaborando ya y a los que se sumen a este proyecto para averiguar qué  sucedio  con los “108 de Ubidea” o cualquier información que tengan, en general, sobre enterramientos de combatientes de la Guerra Civil en Ubidea.

batallonrosaluxemburgo@outlook.com

 o o O o o 

NOTA AÑADIDA EL 13/02/2018

<< EL LIBRO DE DIFUNTOS DEL CEMENTERIO DE UBIDEA 1989-1958 Tras visitar hoy el Archivo Histórico Eclesiástico de Vizcaya y consultar el libro de difuntos de la parroquia de San Juan Bautista de Ubidea, he comprobado que no consta ninguna mención a combatientes republicanos en el cementerio de Ubidea.

Por si alguien tiene curiosidad, comparto con vosotros algunas notas que he tomado:

Entre 1936 y  julio de 1937 se producen muy pocas inhumaciones en el cementerio de Ubidea; lógico si tenemos en cuenta que era una población situada en el frente y por ello había sido dada la orden de evacuación, con lo cual muchos de sus pobladores habrían abandonado el pueblo, aunque es evidente que no todos, ya que se produjeron algunas inhumaciones, como por ejemplo en las fechas de la ofensiva de Villarreal sólo hubo cuatro inhumaciones de personas mayores y fueron por causas naturales, por motivo de enfermedad:

  • 30/10/1936, una mujer fallecida a causa del cáncer.
  • 22/11/1936 una mujer fallecida por insuficiencia cardíaca.
  • 01/12/1936 un hombre por angina de pecho.
  • 5/01/1937 una mujer de 82 años por bronconeumonía, a la que le fueron suministrados los sacramentos por el capellán del Batallón Aristimuño, Pedro María Narbaiza. No se le hizo oficio [ es decir, no se hizo funeral] por hallarse ambas Iglesias militarmente ocupadas con motivo de la Guerra Civil.

A partir de verano de 1937 hay más inscripciones de defunción, tanto de adultos como de niños, con lo cual vemos que el pueblo vuelve a estar ocupado. Por  cierto, hay uno que me resultó muy curiosa la causa de la muerte anotada: falleció “por falta de vitalidad”.

Entre los difuntos anotados entre 1936-1938 hay varios requetés (como, efectivamente, me comentó A. Bengoa), jóvenes naturales de Ubidea, del Tercio Nuestra Señora de Begoña y del Tercio de Nuestra Señora de la Blanca, que han fallecido en:

  • Un joven de 25 años, natural de Ochandiano, fallecido en el Alto de Santo Domingo, Artxanda, Bilbao el 18 de junio de 1937.
  • Un joven de 28 años, natural de Ubidea, en el frente de Mercadillo, en Sopuerta el 5 de julio de 1937.
  • Dos jóvenes de 17 y 18 años naturales de Ubidea, fallecidos en el frente de Teruel en mayo y junio de 1938.

o o O o o

NOTA AÑADIDA EL 14/02/2018 

Un tal Friedrich Klausing Volker, es enterrado en el cementerio de Ubidea el 26/01/1949. Era hijo de Karl y Rosa. Tenía 32 años y era natural de Trier, Rhenania (Alemania). Estaba casado con Ria Klausing, domiciliada en Munchen, provincia de Bavira (Alemania). Falleció a las 23:00 del 26/01/1949 “por accidente de trabajo” y “no se le suministraron sacramentos porque no dio tiempo a ello”.

He buscado un poco en internet pero no encontraba nada, así que le he preguntado a Agurtzane Bengoa, del Ayuntamiento de Ubide, y me dice sobre esto lo siguiente:

“Por esas fechas estaban haciendo las obras de la canalización que une los pantanos de Ullibarri-Ganboa y Undurraga. Hay una tubería por debajo de tierra que une estos dos pantanos y lleva agua para Bizkaia. Fallecería en las obras y seguramente sería un ingeniero, había bastantes por Ubide en aquellos años. Algunos se casaron y quedaron en Euskal Herria, otros se casaron y se fueron con sus mujeres a Alemania de vuelta.”

o o O o o

ENLACES A LAS SIGUIENTES ENTRADAS RELACIONADAS CON  “Los 108 de Ubidea”:

39- Ubidea, 30 de noviembre de 1936

Ubidea

FRENTE Y RETAGUARDIA

*Transcripción del artículo publicado en Euzkadi Roja el 13 de diciembre de 1936.*

<< Visiones del Frente

DESFILE DE SOMBRAS

Como recuerdo personal y testimonio de agradecimiento a quien me proporcionó la ocasión de colaborar en el éxito de la primera gran batalla del Ejército popular de Euzkadi.

Los llanos campos alaveses fueron inquietados en la noche por el limpio y vibrante sonar de la corneta militar. Entre la humildad de las casas del pueblo, saturadas de frío y humedad, miles de hombres comenzaron a surgir silenciosamente de las tinieblas, confundiéndose con otras sombras: con carros de asalto, con camiones, con cañones, con bestias de carga… Bajo el débil reflejo de la luna invernal envuelta en brumas, en el conjunto gris de todas las cosas, los cascos de acero y las armas brillaban sombriamente.

Lentamente púsose en marcha la columna de sombras, confundiéndose en la noche: el barro de la carretera semi-inundada acallaba, alejándolo, el pesado andar de las mismas… Los vítores, los aplausos, las calles preñadas de multitudes enardecidas, de color y de luz, habían quedado en la retaguardia lejana llena de egoísmo y de incomprensión. Las sombras, los hombres, los camaradas, marchaban hacia la línea de fuego; con el alba, el último grupo de un esperanzado desfile que había durado horas.

Por los redondos ventanales de la pequeña capilla convertida en Depósito Militar de Intendencia penetraban ya las primeras claridades del día. La rebajada luz de un candil de  carburo permitía distinguir en la penumbra, sobre la embarrada tarima, un deforme amontonamiento de hombres y cosas. Adosados a las blancas paredes de la capilla, bajo las breves alas del crucero, los sencillos altares de madera tallada eran también siluetas sombrías, destacándose en ellos las imágenes como  cosas, como unas sombras más. Bajo la luz del candil de carburo, el sueño, el cansancio, eran más fuertes que el frío, que la espera del nuevo día…

Terminó la angustiosa espera: transcurrida la tarde, improvisadas centralitas telefónicas fueron avisando a todo Euzkadi el triste envío que hacía el frente aquel día a la civilización y al sentimiento humano. Sobre los campos, algunos cientos de hombres regresaban tendidos sobre grises camillas de aluminio y lona; su xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx [ cinco líneas censuradas ] el precio de diez kilómetros de terreno reconquistado, el valor de cuatro o cinco pueblos arrancados a la intolerancia, al egoísmo y a la barbarie.

La noche ocultó piadosamente la trágica y ensangrentada caravana. Tras ella fueron llegando pequeños grupos de hombres, mezclados con carros de asalto, con cañones, con bestias de carga… El barro acallaba su cansino andar; la noche lluviosa y fría hacía de ellos menos que sombras. La victoria, los vítores, los aplausos xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx [ una línea censurada ].

He tenido unas horas de permiso; llegué cuando mi hijo, desposeído de todo, agradecido a todo, se acogía al sueño. Las últimas claridades iban llenando de tinieblas la habitación desnuda totalmente de muebles y adornos. Su pequeña cabeza escondíase en la albura de la almohada, arrebujado en una manta que apenas podía prestarle calor alguno. Ningún ruido se atrevía a turbar su sueño de sosiego y paz. En pie, junto a la prestada cama, mi vista se perdió en la obscuridad hecha, y en ella continuó viendo el callado desfilar de miles de sombras grises que se perdían en el llano escenario de los campos alaveses, haciendo brillar opacamente sus cascos y sus armas, bajo el débil reflejo de la luna llena, de invierno, envuelta en brumas…

Ubidea, 30 noviembre 1936 >>

##########################################################

Recorte del artículo en el Euzkadi Roja del 13 de diciembre de 1936

desfiledesombras

ocaso

En memoria de los fallecidos durante la ofensiva de Villarreal, muchos de los  cuales siguen aún pendientes de ser hallados bajo el pantano, inhumados en trincheras, en fosas comunes o cementerios de la zona de la ofensiva. batallonrosaluxemburgo.wordpress.com

o o O o o 

NOTA AÑADIDA el 02/02/2018:

En Ubidea, el 30 de noviembre de 1936, antes de amanecer, estaban concentrados, listos para salir al frente, esperando órdenes superiores, más de seis mil hombres de batallones de las J.S.U, P.C.E, P.N.V y U.G.T.

Allí estuvo el puesto de mando y un hospitalillo de campaña (ubicado en alguna de sus casas) durante la ofensiva de Villarreal, donde llegaban los heridos y fallecidos que habían podido recogerse de la zona de la ofensiva durante un mes y, tal como aseguraba su entonces Alcalde, Timoteo Ajuria, fueron enterrados en el cementerio 108 combatientes del Ejército Republicano del País Vasco/ Eusko Guadarostea, desde noviembre del 36 al 7 de abril de 1937 en que Ubidea fue tomada por las tropas de Mola.

cabecera108deubideaLos mayores del lugar seguramente recordarán algo de todo esto y lo habrán transmitido a sus descendientes (la famosas “batallitas de la guerra” que nadie escuchábamos nunca y de lo que ahora tanto nos lamentamos). Si algún natural de  Ubidea deseara aportar  información sobre lo ocurrido en Ubidea durante la guerra – y en especial sobre estos enterramientos-, su colaboración sería de un gran valor y quedaría recogida en este blog si así lo desea, para poder compartirlo con quien tenga interés en la actualidad y en el futuro. Pueden comentar en “Escribir un comentario” o enviando un email a batallonrosaluxemburgo@outlook.com

Muchas gracias por compartir.

o o O o o

 

 

 

14 – Villarreal 2 de septiembre de 2017

FRENTE Y RETAGUARDIA

Este fin de semana hemos estado haciendo un recorrido por la zona de la ofensiva de Villarreal. No tengo palabras para describir el estado en que regresé, al atardecer, tras una jornada llena de emociones que culminaron con una breve parada en el alto de Pagotxiki  y una caminata muy agradable e impactante por el llamado “pinar de Txabolapea”. En esta entrada veremos algunas fotografías de la zona de la ofensiva de Villarreal en la actualidad. Leer más “14 – Villarreal 2 de septiembre de 2017”